Nada le sale bien al Gobierno. A la crisis en loop del caso Adorni se sumó la guerra a cielo abierto en la tropa libertaria y una economía que toca picos críticos.
Javier Milei llamó a Nicolás Márquez. Unos días antes, el influencer y escritor libertario, que conoce al presidente desde 2018, había lanzado una metralla envenenada contra Manuel Adorni. No hubo reproches de Milei. Hablaron, como tantas veces, del armado político pero sin referencias a la convulsión interna del mileísmo. Horas más tarde, Márquez redobló. “Adorni es un muerto político”, dijo y pidió, con más intensidad que antes, la renuncia del jefe de Gabinete.
El teléfono de Márquez ardió: dirigentes, diputados y senadores libertarios, incluso algún funcionario, lo respaldó en privado. Esos contactos están protegidos por una reserva que salva vidas (políticas). El puño de Karina Milei es implacable. La furia de la hermanísima es garantía de castigo y excomunión: lo saben proto libertarios como Carlos Maslatón y Ramiro Marra, expulsados del planeta Milei.
Pre mileísta, Márquez se mueve como un jugador silvestre pero en un mapa de LLA tiene vínculos más fluidos con el hemisferio que reporta a Santiago Caputo. Es animador de La Derecha Fest junto a Agustín Laje, que se instaló en España y salió del ruido en medio de la versión de que Karina lo eligió como blanco móvil por su aspiración a competir por la gobernación de Córdoba, lugar que el kari-menemismo pretende para Gabriel Bornoroni. Laje comanda la Fundación Faro, el think tank caputista.
Adorni, un problema funcional
Pero nada es lineal. De hecho, la lluvia ácida de Márquez sobre Adorni puede dañar a Santiago Caputo, que -por mandato de Milei- trabaja para proteger al jefe de Gabinete. El motivo no cambió desde lo que, semanas atrás, se contó en Cenital: el escándalo Adorni reconstruyó el Triángulo de Hierro y la continuidad del jefe de Gabinete mantiene el status quo en el frágil equilibrio entre la hermanísima y el asesor.
Más simple. Un Adorni débil y herido es mejor que un sucesor que, para llegar hasta ahí, debería contar con la bendición de Karina. La pax libertaria que construyó el caso Adorni es, sin embargo, una anomalía en un estado de convulsión permanente en la que la secretaria general avanzó, en los últimos meses, sobre posiciones de Caputo. Sobre el fin de la semana, se reactivó la guerrilla entre las tropas de ambos.
Una denuncia de septiembre pasado de Sebastián Pareja, coronel del karinato en la provincia de Buenos Aires, tuvo movimientos y derivó en un sketch tuitero entre Daniel “Gordo Dan” Parisini y Lilia Lemoine, eruditos de las dos líneas filosóficas de LLA. Pareja denunció amenazas de un grupo de tuiteros y, en particular, uno que publicó su número de teléfono. Según contó en Casa Rosada, luego de eso llamaron a su celular, atendió un familiar menor de edad y recibió una serie de amenazas.
La causa no prosperó en el fuero federal y derivó a la Justicia contravencional. Una tuitera retomó eso y cuestionó que Karina proteja a Pareja. Lemoine le dijo que deje de seguir a Milei y apareció Dan para sumar confusión. Además, en el streaming Carajo pusieron al aire un mensaje que hacía una apreciación íntima sobre Karina y Pareja. El esplendor del ágora libertaria.
El trasfondo es la riña bonaerense entre Pareja y Agustín Romo. El primero tiene los legisladores, el segundo -escudero de Caputo- preside un bloque que reporta a Pareja. Romo quiere mudarse a una vice de la Cámara y dejar la jefatura de la bancada. Eso último es fácil y nadie lo impide. Ir de vice depende del voto de los diputados de todos los bloques. Quizá no sean tan sencillo. Costo marginal, diría Milei.
La sangría permanente
El escándalo Adorni pega en los propios y, con menos voz que Márquez, los militantes y adherentes libertarios están molestos. En el Gobierno admiten que “en las bases” el tema cayó mal, desmotivó a los militantes y produjo decepción. Un estudio de #OpinaArgentina de Facundo Nejamkis hizo zoom sobre el universo propio libertario y detectó un shock: en abril, el 45% de los votantes de Milei en 2023 desaprueban a Adorni. Antes del escándalo, lo aprobaba el 76%. Perdió casi 30 puntos de apoyo.
Entre los que votaron a Patricia Bullrich en 2023 -y luego se mudaron casi totalmente a Milei en el balotaje- la caída es más brusca: la positiva de Adorni bajó de 66 a 36%, y la negativa subió de 32 a 62%. Esos datos son lapidarios y sacan al jefe de Gabinete de cualquier utilidad política futura. Los maliciosos observan que dentro del karinismo algunos, como Martín Menem, son beneficiarios indirectos de la mala hora de Adorni.
Si no fuese pasajera de un tren que está en crisis, Bullrich también podría celebrar la denotación de la figura con la que Karina pretendía volverla prescindente: Adorni como candidato a jefe de Gobierno en CABA, o eventualmente de vice, era una figura para “bloquear” las aspiraciones de Bullrich. Ese juguete se rompió. Pato les ordena a los suyos cautela total. Sobre todo porque asoman voces empresarias -en LLA apuntan a Paolo Rocca- que la impulsan como plan B de Milei.
El derrumbe de la imagen del presidente se moderó la semana que pasó. Una consultora que hace un trackeo diario detectó que el discurso en Amcham frenó la caída. ¿Le garpa la pose de víctima? Lo más relevante del discurso fue su planteo de que si no lo apoyaban volvería al sector privado. La frase marida con otro clima que ronda en el oficialismo y que se atribuye a Luis Caputo: que desde la economía ya está todo hecho y lo que está fallando es la ejecución política.
Hay que detenerse en esa frase. No es la primera vez que Milei habla del día después como presidente. Pero siempre lo hizo desde un futuro exitoso: que saldría a dar conferencias por el mundo para explicar el modelo argentino. Ahora lo planteó como escenario de fracaso, como si después de la presidencia su destino fuese regresar a una oficina sin ventanas como asesor de Eduardo Eurnekian.
El silencioso acecho de Pato
“Al lado del loco, Bullrich es moderada”, escuchó un dirigente neolibertario de un político extranjero, muy intrigado por la deriva del Gobierno libertario. La comitiva de la Red de Acción Política (RAP) que viajó a Estados Unidos, con escalas por el MIT y por Harvard, recogió de primera mano el riesgo electoral que enfrenta Donald Trump y, por derivación, el riesgo que eso supone para Milei.
El mejor escenario, de los posibles, a cinco meses de la elección de noviembre es que Trump pierda la mayoría en la Cámara de Representantes pero retenga la del Senado, lo cual si bien permitiría que haya intentos de juicio político en la cámara baja, estos podrían bloquearse en la Alta. Sería agotador y desgastante para Trump, pero no sería terminal. Milei podría respirar.
En Buenos Aires, el Senado es el lugar que le queda a Bullrich para desplegar su acting de obediencia a Milei. En silencio, Patricia celebra los tropiezos de Alejandra Monteoliva, que fue inducida por Adorni a tomar distancia de su exjefa y construir un perfil autónomo, y reprocha que no valoran su verticalidad: aceptó volver a ser ministra de Seguridad aunque era un paso hacia atrás, se afilió a LLA, fue senadora y ahora junta votos para los proyectos del Ejecutivo.
Hace, en la intimidad, una apreciación más picante: frente al repunte de la inflación y la crisis en la economía, observa que al Gobierno solo le quedan dos banderas en alto: la de la seguridad y la del control de la calle sin presencia de piquetes. Ambas, dice, son suyas. Así y todo, siente que Karina la excluye y la castiga. “No quiere que nadie mida más que Javier”, traduce un entornista el razonamiento de Bullrich.
La foto grande del armado libertario muestra un campo de batalla múltiple y con riesgo de entrar en una fase terminal. Karina suma poder y suma enemigos. El expansionismo karinista y la tolerancia cero de la hermanísima instala, como escenario probable, que finalmente decida avanzar sobre los espacios que controla Santiago Caputo. Eso, que se supone que Milei no permitirá, detonaría una crisis atómica.
Un pacto para (sobre) vivir
Con Adorni noqueado y una convulsión interna en estado puro, el Gobierno solo encuentra un ancla para tratar de recuperar la agenda: reabrir, con propuestas explosivas, la discusión en el Congreso. Es el recurso de manual que abrazó la mesa política que se juntó este viernes en Casa Rosada. La semana que viene se podría tratar Ley de Hojarasca y luego entrará el debate sobre otros dos proyectos.
Lo estructural es más engorroso. El martes, la comisión de Relaciones Exteriores -que preside Juliana Santillán- desactivó el debate sobre el PCT, tratado de Cooperación en Materia de Patentes, un asunto hiper sensible para el complejo de los laboratorios farmacéuticos. La versión oficial es que había demasiados diputados de viaje. La versión oficiosa fue que el canciller Pablo Quirno ordenó frenar el tema para discutirlo, en bloque, con la administración Trump cuando pidan que, más allá del fallo de la Corte estadounidense que bloqueó el Liberation day, Estados Unidos respete las pautas arancelarias fijadas en el acuerdo bilateral.
La versión más realista es que se desató una guerra de lobbys, con un fuerte juego de CILFA, la cámara que nuclea a los laboratorios nacionales, que pone en duda que el Gobierno logre juntar los números para avanzar con la aprobación. O la inclusión de una “reserva”, similar a lo que rige en Uruguay, que flexibilidad y condiciona el impacto del PCT, y no caería nada bien en la Casa Blanca. La pretensión de Federico Sturzenegger, de avanzar con una desregulación total en todos los frentes, choca con las demandas, intereses y precauciones de otros jugadores.
Hay algo más: así como el PCT es resistido, con argumentos varios -unos por la suba de precios y el impacto en los presupuestos de las prepagas y obras sociales; otros por la defensa de la “industria nacional”-, es firme la presión del gobierno de Trump. Los detractores dicen que el tratado tiene dos lobbistas: Sturzenegger y el embajador Peter Lamelas, que viene del sector de la salud.
Hay una derivada: en referencia a propiedad intelectual, el acuerdo con EE.UU. contempla, además, un cambio que podría incluir a las semillas, un tema que sería de altísimo impacto para los productores. Es el UPV-91 un tema que está también en la agenda de Milei, lo impulsa Sturzenegger y amenaza con convertirse en uno de esos problemas que pueden romper la alianza de LLA con el PRO y sus socios provinciales.
El único driver
¿Qué posición tomará, por caso, el cordobés Martín Llaryora? La semana pasada renegó por cómo lo afecta la crisis del PAMI. En Córdoba, Milei mantiene niveles altos de apoyo y, si la elección fuese hoy, LLaryora estaría 15 puntos debajo de Bornoroni, el candidato karinista. Los jefes provinciales dadores de gobernabilidad enfrentan un problema serio: el silencio de meses frente a las medidas de Milei, o en algunos casos el apoyo directo, los asocia con el Gobierno como responsables de la crisis.
La semana pasada empezó el anticipo de fondos de coparticipación a algunas provincias para compensar la caída de ingresos por recaudación propia y de coparticipación federal. No aparecen indicios de que eso pueda mejorar. La expectativa oficial es que en abril se frene la caída. “El consumo no puede caer más: está en el piso”, describe un economista de buena sintonía con la Casa Rosada. El famoso rebote del gato muerto.
El jueves, en C+, Fernando Marull describió en El Fin de la Metáfora el que aparece como único driver para cambiar la tendencia: que la inflación baje a partir de abril y, en simultáneo, mejoren los salarios. El viernes, el INDEC aportó un dato que le quita músculo a esa expectativa: el Índice de Salarios de febrero refleja una tendencia a la baja que arrancó en agosto de 2025.
La derrota del salario
Federico Pastrana, de C-P consultores, relativiza el escenario de que en abril los salarios le empiecen a ganar a la inflación luego de venir con una pérdida consistente de poder adquisitivo. En marzo, la inflación fue de 3,4% y el promedio de paritarias fue de 1,4%, es decir, 2 puntos debajo de la inflación. Si se excluye Comercio, paritaria que nuclea a 1,2 millones de trabajadores, el incremento sería de 2,2%. Hay que mirar ese punto: en febrero, comparado con 2025, la caída en el salario de empleados de Comercio fue de 6,7%. Pastrana hace una comparación histórica para dimensionar el impacto: en toda la gestión Macri, el salario promedio perdió 15% mientras que, en un año, Comercio perdió casi 7 puntos.
El dólar como combustible del humor social
Con la baja de la recaudación y la posibilidad cierta de que se rompa el equilibrio fiscal, el único elemento que le queda en pie al Gobierno es la estabilidad del dólar. Como dijo Nejamkis el domingo pasado en Cenital, el dólar estable sigue siendo un activo para la opinión pública -y lo compara con Macri en 2018-, incluso más allá de las quejas sobre el impacto sobre la producción y el comercio de tener un dólar atrasado.
Las versiones del peronismo
Es una encrucijada que debate, por su lado, el peronismo. Esta semana hubo otro encuentro que reunió a economistas de 27 usinas convocadas para pensar una “macro” alternativa al plan de Milei, donde confluyen economistas de centros de estudio vinculados con el PJ, Cristina Kirchner, Axel Kicillof, Sergio Massa, Juan Grabois y, entre otros, gobernadores, además de espacios como Futuros Mejores, Fundar, Paridad en la Macro, Network Ideas o Grupo Fenix.
Hubo, como disparador, un menú de preguntas. Algunas de ellas fueron: ¿hay un umbral razonable de regulación cambiaria? ¿Las retenciones son un instrumento de política cambiaria como herramienta redistributiva o como incentivo a la agregación de valor? ¿Qué criterios deberían utilizarse para determinar cuándo un déficit fiscal resulta macroeconómicamente sostenible y cuándo comienza a generar riesgos de inestabilidad?
Las respuestas no son unívocas. Algunas aproximaciones se arriman, a la hora de la crítica, con otros sectores como Miguel Pichetto o, incluso, Carlos Melconian, por citar dos dirigentes que quieren entrar en la disputa del 2027. En términos políticos la discusión es otra: ¿cuáles son los bordes hasta donde se puede ensanchar el territorio de un armado anti Milei?
Cuando se hace doble click sobre el peronismo oficial aparecen otros asuntos. Axel Kicillof y Wado De Pedro viajaron a una cumbre progresista en Barcelona pero, con agendas distintas, no compartieron escenario y solo cruzaron un saludo en una actividad el sábado. Wado volvió a escena como candidato múltiple. En La Cámpora incomoda que se interprete que Wado pueda ser candidato para la gobernación, lugar para el que camina Mayra Mendoza. Se puede leer eso como que lo de Wado es para una carrera nacional, no bonaerense. Tampoco hay precisiones al respecto. “El plan es CFK libre y ganarle a Milei” recitan, como único mandamiento doble de la fe cristinista. El orden de los factores altera el producto: lo primero parece supeditado a lo segundo.

Por Pablo Ibáñez-Cenital

