Le pegó una patada a un juvenil y el DT de Boca lo echó; derivó de los llamados “martes calientes”, entrenamientos al ritmo de partidos.
Si bien pareciera ser así, en Boca no hay ningún nerviosismo. Podría haberlo, claro. Por el hecho de tener a Newell’s al acecho. También, por los encuentros cruciales que se le avecinan: Estudiantes, River y el mismísimo equipo rosarino. Asimismo, por lo que genera ser líder del torneo y, en consecuencia, estar obligado a ganar prácticamente todos los (pocos) compromisos que faltan para lograr la coronación. Podría estarlo Pablo Pérez, a partir de lo conforme que quedaron los Mellizos con el medio campo de la goleada a Arsenal: Fernando Gago y su orden; Rodrigo Bentancur y su papel fundamental en su equipo; Wilmar Barrios y tres actuaciones impecables; Gonzalo Maroni y su alentador debut.
Por Franco Tossi

