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La futbolista que idolatra a Cristiano, festeja como Di María y odia que la llamen “la bomba rubia”

Ana Maria Markovic, de 22 años, comenzó en el modelaje de chica y hoy es delantera del seleccionado balcánico, tras inspirarse en la estrella portuguesa

“Nunca me han visto jugar al fútbol y sólo se fijan en mi aspecto físico. Creo que es una verdadera lástima”. La frase, contundente y sentida, es de Ana Maria Markovic, una de las grandes promesas de ese deporte, que quiere eludir todos los conceptos que ponen el foco únicamente en su belleza en medio de las Eliminatorias europeas, donde jugó cuatro partidos para el seleccionado de Croacia.

Nacida hace 22 años en Split, una ciudad costera que combina el encanto de sus playas con edificaciones y ruinas en desniveles de hace más de 200 años, Ana vive, no obstante, en Suiza desde su adolescencia, cuando se interesó por el modelaje antes de formar su carrera como futbolista profesional con la camiseta del Grasshopper. Los reclutadores croatas pusieron el ojo en las habilidades de la delantera de 1,73m, la convocaron, mostró muy buenas condiciones, marcó un gol –a Moldavia– y los medios europeos hablaron de “la futbolista más sexy del mundo” o una “bomba rubia”. Eso le hizo ruido, ahora.

“Me gustaban los artículos que me llamaban la futbolista más guapa o una de las más guapas porque me alegra saber que soy guapa. Pero luego aparecieron artículos en los periódicos en los que me describían como la futbolista más sexy. No me gustó eso. También por mi familia. Creo que hay que tener cuidado con lo que se escribe sobre la gente, sobre todo si no la conoces”, advirtió en una entrevista con el portal alemán 20Min.

Markovic es uno de los proyectos más interesantes que tiene la selección de Croacia que se ilusionó con la posibilidad de clasificar por primera vez en su historia para el Mundial femenino que en 2023 tendrá una edición con sede compartida: Australia y Nueva Zelanda. Su país se quedó sin chances de pelear por el boleto a la Copa del Mundo aunque tienen dos encuentros más por delante: el 2 de septiembre recibirán a la poderosa Suiza y cuatro días después visitarán a Lituania, que tampoco tiene posibilidades de clasificarse.

En la nota plantea su malestar por esa definición puntual que realizaron por fuera de su actividad como futbolista. No reniega de su bello aspecto, pero pide ver mucho más allá cuando ingresa al campo de juego. Ese foco la hace sentir incómoda. “Mucha gente me escribió y pretendió ser una especie de manager, pero sé exactamente lo que quieren de mí. Nunca me han visto jugar. Creo que la gente así debería informarse más de antemano y ver lo que puedo hacer en este deporte. Muchas personas también me han transmitido la sensación de que soy bonita y que solamente por eso pueden hacer algo de mí en las redes sociales y quieren ganar dinero con ello”, amplió.

Cuando aceptó sumarse al seleccionado sintió otro trato. A pesar de que lleva más de una década viviendo en Suiza, se contactaron con ella para saber si le interesaba representar a su país natal. “Todo se hizo bien con la selección nacional. Me hicieron sentir profesional, estudiaron mis logros futbolísticos a través de videos que estaban en Youtube. Hicieron un muy buen trabajo”, explicó.

Su llegada al plantel croata agitó las coberturas. Aparecieron notas sobre ella no sólo en medios de Croacia, sino de Serbia, Bosnia y Grecia. “Salí en los periódicos y portales de todos los Balcanes. Estuve en los medios de comunicación en todas partes. Cuando estaba con la selección nacional, de repente unos 25 periodistas querían verme para entrevistarme en el hotel del equipo. Entonces, la Asociación intervino para que pudiera concentrarme en el fútbol”, detalló.

En su cuenta oficial de Instagram cuenta con más de 620 mil seguidores. Tiene una gran repercusión. Las imágenes deportivas son minoría. Ella muestra su carrera como futbolista, pero también escenas de su vida cotidiana, por ejemplo en fiestas, en la pileta, de paseo, tomando unos tragos o en la playa, o campañas publicitarias. “Recientemente he publicado fotos algo provocativas”, aceptó, pero también advirtió: “Nunca posaría desnuda en ningún sitio. No podría vivir con eso, aunque sea por mi familia”.

 

 
 
 
 
 
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