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La Cumbre que dará un tercer mandato a Xi Jinping

Este 16 de octubre, en Beijing, se celebrará el XX Congreso del Partido Comunista Chino (PCCh), que debatirá la consolidación de la agenda del presidente Xi Jinping y, muy probablemente, le abrirá las puertas a un inédito tercer mandato, después de haberlo colocado a la altura de Mao Zedong.

Este octubre se celebrará la vigésima edición del Congreso del Partido Comunista Chino (PCCh). Allí, el presidente Xi Jinping (69) buscará ser reelegido como Secretario General por tercera vez, condición previa para otro mandato al frente de la superpotencia asiática.

En 2018, casi la totalidad de los casi 3.000 delegados legislativos aprobaron un cambio constitucional que -entre otras reformas- eliminó el límite de dos mandatos de cinco años para el máximo cargo ejecutivo. Ahora, el evento más importante de la política china puede coronar el proceso de centralización de la autoridad en el que Xi ha cambiado el modelo de liderazgo colegiado e institucional desde los años noventa por otro personalista y ligado a su doctrina ideológica personal.

La maniobra ha sido doble. Por un lado, frente a sus rivales políticos y los contrapesos institucionales, Xi aumentó su control sobre el PCCh (de 96 millones de afiliados, el segundo partido político más grande del mundo tras el BJP indio) y aplacó el disenso de facciones rivales. En esta década de gobierno, un millón y medio de cargos partidarios fueron sancionados por corrupción, según estimaciones moderadas.

Por el otro, frente a la ciudadanía y los rangos más jóvenes de la política, procuró la pureza tecnocrática y la tolerancia cero a la corrupción en el entramado burocrático aduciendo la necesidad de contar con engranajes a la altura de los desafíos domésticos e internacionales que China deberá enfrentar en los próximos lustros.

Xi asumió su primer mandato como Secretario General del PCCh en 2012, aunque formaba parte de la élite partidaria desde 2007. Tan solo diez años más tarde, el partido incluyó su visión doctrinaria entre los pilares fundamentales del partido, a la altura de Mao Zedong (1949-1976) y Deng Xiaoping (1978-1989).

Como se mueva el Partido, se moverá el Estado

El Congreso del Partido se celebra dos veces cada década y dura varios días. En el diseño institucional chino la fusión partido-gobierno-estado-ejército indica que los cambios que en esa cumbre se decidan, se verán replicados en la administración pública.

Los más de 2.300 delegados partidarios elegirán a los nuevos integrantes del Comité Central del PCCh, las altas jerarquías de la organización. Este Comité es el principal órgano de gobierno partidario, y cuenta con una Secretaría para las decisiones diarias y Comisiones (como la Militar Central o de Control Disciplinar) que orientan temáticas centrales.

A su vez, a partir de ese Comité Central se conformará el Buró Político (o Politburó), cuyos 25 miembros se encargan de los planes de gobierno y definen, en la práctica, la consecuente orientación del país. Finalmente, los siete miembros del Comité Permanente del Politburó son la cúspide de la pirámide del poder, entre los que se encuentra el Secretario General, Xi Jinping.

Lo importante es que todos estos cargos y decisiones que son de carácter partidario repercuten automáticamente en todos los niveles correspondientes de gobierno. Así, los siete individuos que conformen el Comité Permanente del Politburó del Comité Central del PCCh tendrán sus respectivos cargos en el Consejo de Estado del Gobierno Popular Central (el presidente, sus secretarios y ministros).

En suma, la continuidad de Xi Jinping como Secretario General del PCCh será la antesala de su tercer mandato como presidente. Por supuesto, los días del XX Congreso en sí mismos serán de poco debate, pues en realidad vienen a ratificar públicamente lo que ya está resuelto detrás de escena.

De entre quienes hoy integran la mesa chica, es posible que Xi sea el único que continúe más allá de 2023. El límite no escrito de 67 años para los altos cargos implica que varios deberán dar un paso al costado; incluso el primer ministro Li Keqiang anunció que se jubilará a pesar de no estar por encima de la edad tope -el candidato a sucederlo es Wang Yang, ex vice primer ministro 2013-2018-.

Entonces, más allá de la renovación del mandato de Xi y ratificación de su liderazgo ideológico dentro del partido, el XX Congreso será una oportunidad para conocer quiénes han salido airosos de las luchas internas del PCCh. Esos nombres de la plana mayor partidaria se perfilan como los actores protagónicos por el resto de esta década.

Por último, además, en la inauguración Xi leerá el informe del programa preliminar del PCCh, en el que figuran las directrices sobre política pública, doctrina económica y diplomacia de los próximos años. Todo énfasis, mención o omisión refleja los niveles de consenso (o disenso) dentro de la cúpula de poder china, y permiten entrever la orientación general de Beijing a futuro.

Foco en lo interno, mientras lo externo distrae y preocupa

Tras el centenario del Partido Comunista Chino el año pasado, comenzó la larga marcha de China hacia su centenario como República Popular en 2049. Mientras ejecuta el 14° Plan Quinquenal (2021-2025), el gobierno chino tiene en la mira la concreción de su Visión 2035.

El propio Xi celebró el año pasado la realización de una “sociedad modestamente acomodada” tras la erradicación oficial de la pobreza extrema en el país. Ahora, emprende la “modernización socialista” para construir un país “fuerte, próspero y armonioso”.

Actualmente, la atención de Xi en lo doméstico está puesta sobre el rejuvenecimiento rural (sobre todo al oeste del territorio, incluida la región autónoma de Xinjiang) y la transición verde (que incluye un compromiso de pico de emisiones de CO2 para 2030). Pero los desajustes internos, como las presiones sobre las cadenas de suministro y la crisis del mercado inmobiliario, son reflejo de la necesidad creciente de presentar un nuevo proyecto económico integral que garantice más desarrollo, equitativo y sostenible.

Esta prioridad, en términos del juego de poder interno, indica que Xi lanzará una campaña contra la corrupción en el sector privado, luego de su depuración de las filas del partido y administración pública. Zhao Leji, miembro del selecto Comité Permanente y Secretario de la Comisión Central para la Inspección Disciplinar, ya anunció que la prioridad está en prevenir la “expansión descontrolada del capital” y “cortar los vínculos nocivos entre poder y capital”.

No obstante, la pandemia del COVID-19, con origen en China, implicó zonas de confinamiento estricto y economías provinciales paralizadas en forma alternativa (lo que redundó en un crecimiento del 2,5% en el primer semestre de 2022, contra el 5,5% previsto). La dura política de “COVID cero” de Xi Jinping generó fuertes descontentos entre la población, aunque sin hacer mella en su éxito sanitario.

Se espera que luego del XX Congreso la política sanitaria se mantenga prácticamente sin modificaciones, para luego distenderse progresivamente a partir de marzo de 2023, cuando se haga efectivo el nuevo mandato de Xi junto con su renovado gabinete.

El pasado septiembre, Xi salió de China por primera vez en casi tres años para las cumbres en Asia Central y un encuentro bilateral con su par ruso, Vladimir Putin. La “asociación sin límites” entre Beijing y Moscú es cada vez más puesta a prueba, mientras que Occidente profundiza su retórica confrontativa en temas sensibles como Taiwán, Hong Kong y el Mar de China Meridional.

Tras siete décadas de estabilidad política y cuatro de inédito crecimiento, China es el motor de la economía global y año tras año corona un nuevo podio a nivel internacional, desde nuevas patentes a energías renovables. Al revalidar liderazgos, reorientar prioridades de gestión y renovar la narrativa oficial, el próximo XX Congreso del PCCh tendrá un impacto mundial.