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La Celeste y Blanca tuvo su acto fundacional

La Lista Celeste y Blanca demostró su poder de convocatoria con un acto multitudinario, repleto de militantes dispuestos a plasmar el grado de compromiso con los que encaran esta etapa de transformación del Partido Justicialista.

Para los peronistas, los actos públicos forman parte del folklore y de la identidad partidaria. Miden fuerzas,  demuestran su capacidad de movilización, exhiben su fortaleza y ponen a prueba su relación y empatía con los afiliados que los contienen. No hay peronismo sin el calor de “los compañeros” en la calle. Es así desde el 17 de octubre de 1945.
El acto del sábado en Trelew fue para la Lista Celeste y Blanca mucho más que una carta de presentación. Fue un acto fundacional, avalado por más de 6 mil personas que exigen cambios sustanciales en el PJ.
El éxito de la convocatoria fue un mensaje potente hacia adentro de la estructura partidaria y también hacia los sectores que se posicionan en la vereda de enfrente. Es un estímulo para encarar los procesos internos y un llamado de atención categórico a la conducción del PJ: “Acá estamos, somos miles y vamos por el cambio”.
Del otro lado, las cosas no se encaminan. La imagen de Martín Buzzi sollozando para que le cambien los fiscales en el caso por el préstamo de 10 millones a la empresa Alpesca es una muestra contundente. Que aparezca flanqueado de sus exfuncionarios, muchos de los cuales forman parte de la conducción justicialista, tampoco los deja bien parados.
La fortaleza de la Celeste y Blanca la coloca en posición ventajosa para encarar el proceso de unidad que pregona. “Unidad sin amontonamiento”, suele decir Jorge Aidar, referente del sector. Carlos Linares, uno de los pocos dirigentes del oficialismo partidario con verdadero liderazgo e indemne a los últimos fracasos electorales, habrá tomado nota de lo ocurrido en Trelew. Si el poder político de Comodoro se fusiona con la nueva fortaleza del Valle, el peronismo está en condiciones de convertirse otra vez en una fuerza dominante de la provincia.
El acto puso en evidencia el capital político de Adrián Maderna. Muchos de los miles que asistieron al acto en el Consejo de Localidad del PJ de Trelew respondieron al llamado del intendente. Militantes y vecinos que adhieren a una manera de hacer política, basada en la humildad, el respeto y la confianza. No se construye un caudal político de la noche a la mañana ni por arte de magia, sino caminando los barrios.
Maderna aparece como un adalid indiscutido de la Lista Celeste y Blanca y tal vez se convierta en un líder natural, pero si se cumple con las premisas de sus dirigentes, su papel dependerá del apoyo de la decena de agrupaciones y centenares de militantes de toda la provincia, pilares de la construcción de este espacio político. La multitud que participó del acto no tolerará que prevalezcan las mismas conductas que combaten. Los peronistas quieren que las puertas del partido se abran, que se termine con  la “mesa chica” y que “los iluminados” que condujeron al PJ a un período de oscuridad, den un paso al costado. En la misma dirección, hay premisas a cumplir. Si sucede, la juventud y las mujeres tendrán un rol protagónico, las agrupaciones serán escuchadas y los afiliados no serán convidados de piedra. Si estos principios se pisotean habrá un gran desencanto. Los dirigentes rinden examen todos los días y esto incluye a la Celeste y Blanca que hoy disfruta de una dulce primavera. Nadie tiene asegurado el voto o la simpatía de la gente. Prevalecen los que cumplen con la palabra.

El editorial de “El Día G”, por Esteban Gallo.