Chubut Para Todos

La cara oculta del Uritorco

Un recorrido por el lado menos visitado de Punilla, en Córdoba, permite descubrir paisajes y rincones increíbles, como Dique Los Alazanes y Huertas Malas. Mirá las fotos.

Limitada por diversos cordones de las Sierras Grandes, la región de Punilla está ubicada al oeste de la ciudad de Córdoba y alberga más de 30 localidades de gran atractivo turístico en la provincia. Su geografía le ofrece a los amantes del trekking muchas sendas para caminar, y también interesantes desafíos para los aficionados al mountain bike, las cabalgatas, el parapente, windsurf, la pesca con mosca, o las travesías 4 x 4. Un verdadero paraíso para las actividades outdoor.
Volviendo al trekking en particular, próximo a la localidad de Capilla del Monte se encuentra el cerro Uritorco (1.970 m), un escenario ideal para caminar por su belleza natural, pero conocido además por otros motivos.

“El mito de los ovnis y los extraterrestres nació en enero de 1986 en las proximidades de Capilla del Monte, cuando desde la finca de la familia Gómez observaron el desplazamiento en el cielo de un objeto luminoso de gran tamaño, el cual dejó sus huellas en una de las laderas del cerro Pajarillo. O tal vez el mito se inició un poco antes, en el verano del 85, de la mano del movilero José de Zer, con una historia montada pero que tuvo alto rating en la tele… En todo caso, la mitología impidió que creciera el boca a boca del impactante atractivo natural que se esconde detrás del Uritorco. Si bien el cerro recibe un gran número de visitantes, poco acceden por su puerta de atrás, su cara oculta, una caminata que implica un recorrido sumamente vistoso, donde se encuentran dos bellos rincones dignos de conocer: el dique Los Alazanes y Huertas Malas”, comienza contando el guía Miguel Coranti.

El trekking

La travesía empieza por un sendero poco transitado, desde Los Cocos. A partir de allí se rumbea hacia el filo de las Sierras Chicas, pasando por una formación rocosa llamada Cabeza de Soldado. Más adelante se llega a un puesto de arrieros, restaurado recientemente: el Corral de Piedra. A medida que se avanza, el pastizal de altura va anticipando la belleza que aparecerá después de rodear el cerro Sisiorco. Al finalizar un placentero trekking hasta la arista, nos sorprende la profundidad de las quebradas que abrigan al dique Los Alazanes, que se encuentra a unos 1.400 m, destino final del día y donde pasamos una noche de campamento.

Los Alazanes

Este histórico dique fue construido en la década del 40, con el objetivo de proveer de agua a Capilla del Monte. El imponente muro de 25 m de alto con una pasarela de 70 m de puro hormigón decora un paisaje sublime con el fondo del cerro Las Gemelas. La obra fue considerada como una de las más importantes de la ingeniería de Córdoba, no solo por la altitud en donde está emplazada, a más de 1.400 m, sino también porque todos los materiales fueron llevados a lomo de mula. No hay camino para vehículos hasta el lugar.
Aquella resultó una noche mágica de campamento; el cuadro lo protagonizaron dos modestas carpas a la vera de un manso espejo de agua, nubes que daban permiso cada tanto a las estrellas para reflejarse en ese espejo… La majestuosidad del escenario natural y la ausencia de algún fenómeno paranormal –o las pocas ganas de esperarlo por el cansancio– nos permitieron dormir en la paz de las sierras.
Bien temprano, en la segunda jornada, emprendimos la marcha por el sendero que nos llevaba en dirección al camping La Toma y a la base del cerro Uritorco. Promediando el recorrido nos desviamos del sendero rumbo al atractivo Huertas Malas, un lugar lleno de historias.

Hacia la Cueva del Ermitaño

Después de una trepada sumamente exigente y superando sectores de frondoso matorral, accedimos a Huertas Malas. Disfrutamos de una rica picada para reponer energías y luego de pocos minutos estábamos en la misteriosa Cueva del Ermitaño. “Hay por lo menos dos historias difundidas sobre el origen de la cueva. Una leyenda que habla de una persona de porte robusto, morocha y de pelo largo que no se dejaba ver y que vivía allí. Otra, la de un soldado español escapado de la guerra que se guareció en este alero, cerrado con una pirca. Aun desconociendo estas historias, es un sitio que vale la pena visitar porque es muy bello, aunque su aproximación sea bastante dificultosa. En todo caso esto forma parte del atractivo y contribuye a su aura de lugar oculto”, acota Miguel Coranti.
Llegar a este sector escondido en pleno monte, no es para cualquier. Demanda cuidar estrictamente cada paso. Abundan rocas de mediano porte, redondeadas, que al menor descuido favorecen un gran porrazo. Se suma un laberinto verde de árboles, que no deja llegar a cualquiera, por ello es imprescindible un guía o baquiano para el éxito de la aventura.

Hasta la cima, también

El trekking culmina tras 7 kilómetros de sendero, en la base del Uritorco. Lo que resta es un tramo hacia el poniente que nos lleva a Capilla del Monte. Un complemento, una variante del trekking que se puede agregar, es llegar a la cima del Uritorco. El caminante tendrá que ascender por un sendero de unos 5 km hasta arribar a la cima. El tiempo estimado para completar este trayecto a paso normal es de aproximadamente unas 3 horas de marcha. Luego sumar la bajada para regresar con luz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nota completa publicada en revista Weekend