En su editorial para El Ciudadano se Rebela que se emite por las plataformas C6Digital, Jerónimo García advirtió sobre posibles aumentos en las facturas de gas y cuestionó cómo se distribuiría la compensación de deudas de las distribuidoras eléctricas con Cammesa.
Jerónimo García puso el foco en las consecuencias que, según su análisis, podría tener la ley de medidas energéticas aprobada esta semana en el Senado. Bajo el título “Algo huele a podrido”, planteó que los cambios en los subsidios al gas podrían traducirse en fuertes aumentos para los usuarios y reclamó una explicación sobre los beneficios previstos para las empresas distribuidoras.
El impacto en las facturas
García sostuvo que el nuevo esquema reduce el alcance de los subsidios al gas en gran parte del país. Señaló que las zonas que conservarían el beneficio son la Patagonia, el departamento mendocino de Malargüe y la Puna, mientras que quienes busquen mantenerlo deberán acreditar ante el Estado que lo necesitan.
También explicó que, de acuerdo con su lectura de la norma, la ayuda dejaría de aplicarse sobre la totalidad de la factura y se limitaría al gas efectivamente consumido. A partir de esa diferencia, estimó incrementos de entre el 30% y el 50% incluso para usuarios que conserven el subsidio. Para las zonas que lo pierdan, mencionó la posibilidad de subas cercanas al 100%.
Las deudas con Cammesa
El otro eje de la editorial fue el mecanismo de compensación de deudas de distribuidoras eléctricas con Cammesa. García afirmó que el monto involucrado ronda los 2.000 millones de dólares y cuestionó que, según sus cifras, alrededor del 70% favorecería a empresas privadas. Su preocupación es qué margen quedaría para las distribuidoras provinciales y las cooperativas.
El editorialista también señaló que un artículo mantendría vigente un fondo financiado por aportes de usuarios para compensar a las zonas que requieren subsidios. Se preguntó por qué seguiría cobrándose ese aporte si el beneficio cambia y criticó la falta de debate que, a su juicio, tuvo ese punto durante el tratamiento en el Senado.
García cerró su columna con una alusión a Hamlet para resumir su sospecha sobre el reparto de costos y beneficios de la ley: “Algo huele a podrido en Dinamarca”.
Las cifras, proyecciones e interpretaciones de la ley expuestas en esta crónica corresponden a la editorial de García; no pudieron corroborarse de forma independiente con el texto de la norma.

