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Historia de una estafa: la exgimnasta argentina que perdió todos sus ahorros en un día por un “robo fantasma” y lucha por Justicia

Romina Plataroti, una de las atletas más representativas de la historia del deporte nacional, lleva siete meses de una pesadilla que vive con una entidad bancaria. “Lo cuento para que a nadie más le pase”, dijo.

Habla y por momentos su voz se diluye o se quiebra. Relata su experiencia y revive la angustia del despojo material y el ultraje emocional. La historia de Romina Plataroti, que durante 12 años integró la Selección Argentina de Gimnasia Artística y es por sus logros una de las atletas más reconocidas de esa disciplina en la historia nacional, es la de muchos anónimos en la Argentina que son víctimas de las instituciones pero ella, hoy psicóloga, apela a su renombre para visibilizar lo que le ocurrió en busca de Justicia y de difusión para alertar a, en este caso, los clientes del sistema bancario privado.

La historia tiene todos los ribetes de una trama delictiva en la que algún poder, en este caso el económico, se encuentra en foco. Porque desde la jerga se puede referir al modus operandi de lo ocurrido. Hoy, la sensación de Romina es de “bronca y angustia”, relata, “pero no voy a parar, voy a seguir peleando por mi dinero y para intentar que nadie más sufra lo que me tocó a mí”.

Es curioso. Despojar a alguien de todos sus ahorros puede ser cuestión de un puñado de horas, incluso de minutos. Lo engorroso ocurre después y recae por completo sobre quien ya no cuenta con su fortuna, sea esta de un peso o un millón, una bicicleta que se usa como herramienta de trabajo o las valiosas alhajas que heredó, cuando mueve todo lo que está a su alcance para recuperarlo. El caso de Romina, para colmo, sufrió la estafa por parte de quien debía cuidar su dinero, en este caso el Banco Santander Río que, de paso, la responsabiliza por lo ocurrido.

“El Banco Río me estafó”

No hay grises en la sentencia. Así lo vivió y así cuenta su historia Romina Plataroti, ganadora de medallas en Juegos Panamericanos e Iberoamericanos y participante en tres Mundiales de Gimnasia Artística, hoy psicóloga de varios atletas argentinos, algunos de los cuales están en los Juegos Olímpicos Tokio 2020, en diálogo con TN Deportivo.

¿Qué pasó?

-El banco Santader Río me estafó. Soy una persona que confié en esa institución, de la que siempre fui una clienta que cumplió con sus obligaciones.

¿Cómo empezó todo?

Con un débito automático que me estaban cobrando por un seguro que nunca contraté, allá por noviembre de 2020. Yo tengo dos tarjetas de ese banco y en una me empezaron a debitar un seguro que jamás pedí y todo empezó así, cuando fui al banco a ver qué pasaba con eso y a rechazar un paquete de otra tarjeta que me estaban ofreciendo de manera insistente. Y lo que quería era que no me cobraran más eso que además yo no había contratado.

¿Qué respuesta obtuviste esa primera vez?

-Ninguna. O sí, que quizás fue peor. Me dijeron que era algo que yo tenía que arreglar con el seguro que yo no había contratado pero que aparecía en sus resúmenes y que yo desconocía. Me fui de ahí y googleé el nombre del seguro, Iké Argentina, y efectivamente aparecía con el logo del Santander, como que estaba patrocinado o relacionado.

Y ahí comenzó tu padecer…

-Claro, porque me dijeron que yo me tenía que hacer cargo. Es decir que de repente me aparece un débito automático en mi resumen por un seguro que no contraté, el banco no se hace cargo, la firma del seguro tampoco y encima el Santander Río me dice que todo lo que pasó después, que es ni más ni menos que el robo de todos mis ahorros, es mi responsabilidad.

¿Cómo fue tu derrotero?

-Estuve un mes y medio llamando al banco y al seguro, y nada. Nadie me solucionó nada, a tal punto que en un momento tuve que pedir por el gerente del banco para tratar de encontrar una solución o saber qué hacer. Mientras tanto, los del seguro me pedían el CBU reconociendo que había una confusión y me decían que me iban a reembolsar el dinero que me habían estado debitando. Fui al banco, consulté por la información que me pedían que les diera y la ejecutiva de cuenta me dijo que no había problema en que les pase mi CBU. Cuando pasó todo lo que me dijeron es que eso corría por mi cuenta, me trataron muy mal, directamente me destrataron. Todo ocurrió en la sucursal que ese banco tiene en Tribunales (Av. Corrientes 1427).

¿Qué fue en concreto lo que te pasó?

-Yo ya estaba harta de no encontrar respuesta por el débito de ese seguro. Entonces un sábado, creo que fue 5 de diciembre de 2020, ingreso al Instagram oficial del Santander y apenas empiezo a seguirlos recibo un llamado telefónico que era de un asesor de cuentas del Banco Santander Río.

¿Una extraña coincidencia?

-En el momento no me di cuenta. Atiendo y ahí me pregunta esa persona lo que me pasaba, le cuento que estaba tratando de entrar a mi homebanking, que la página no andaba, le digo lo que me estaba pasando con el seguro y me dijo que posiblemente la dificultad de ingreso tenía que ver con que la página del banco estaba en mantenimiento. Entonces me dice que me va a ayudar y me empieza a repasar mis datos. Me decía ‘tu nombre es tal, tu teléfono es tal, tu dirección tal, y hasta en un momento me creó una clave token y directamente me dijo ‘tu código es este, este, este’. Todo fue tan rápido que mientras me hablaba me llegaban mails con lo que me creaban y me hicieron esperar hasta que me dijeron que como la página estaba en mantenimiento, tenía que esperar unas horas para poder ingresar por la web y poder operar.

¿Nunca tuviste señales de alerta por algo de lo que estaba ocurriendo?

-De todo lo que pasaba, lo que me resultó extraño era el buen trato, mirá vos… La respuesta inmediata, el sentirme escuchada, la paciencia y dije ‘bueno, estoy hablando con alguien del Santander’, no se me despertaron señales de alarma. La persona que me llamó tenía toda mi información, yo no le di un solo dato, él me los decía y yo solo decía que sí, que eran esos.

¿Cómo siguió esa charla?

-Me dijo que me iba a enviar un mail con sus datos para que ante cualquier consulta pudiera hablar con él. Ese mail nunca me llegaba, entonces después de algunas horas empecé a pensar que algo raro estaba pasando y lo llamé. Me atendió, le dije que el mail no había llegado y me argumentó lo de la página en mantenimiento y que por eso no había llegado pero que en breve me lo mandaban. Me quedé con una sensación rara y fui a un cajero a chequear.

¿Con qué te encontraste?

-Al consultar los últimos movimientos me salía perfecto, no tenía nada debitado, pero cuando fui a saldos me di cuenta de que me habían vaciado la caja, me habrían dejado 100 pesos… todavía tengo el ticket, tengo todo. Ahí me di cuenta que me habían estafado.

¿Cuánto perdiste?

-Prefiero no hablar de número, pero perdí gran cantidad de dinero producto de mi trabajo. Yo soy psicóloga, trabajo en el área clínica, trabajo con deportistas, algunos de los cuales están en los Juegos de Tokio 2020… Eran ahorros que yo iba a usar para distintas cosas como ampliar mi consultorio, seguir formándome y desarrollándome en mi oficio, incluso también para mis proyectos personales.

¿Tenés la memoria emocional de ese momento en el que advertiste el depojo?

-El robo, porque fue un robo. Nunca en mi vida me habían estafado. Ahí empecé a asociar todo, me angustié, me puse a llorar, varias veces probé las consultas en el cajero y siempre lo mismo, entonces lo primero que hice fue enviarle un mensaje al gerente, que me respondió mal, que él no podía hacer nada, que llamara al 0800 para denunciar los fraudes, pero llamé y tampoco andaba, me decía que estaba en mantenimiento.

¿Qué pasos distes a partir de ahí?

-Yo estaba desesperada, intenté comunicarme por todos los canales oficiales como redes, teléfonos, página oficial pero nadie me contestaba. Solo sentía impotencia por la falta de respuesta y por el hecho en sí. Hasta el día de hoy que no sé quién fue o si fue alguien de adentro del banco, pero sí sé que tenía todos los datos.

¿Pensaste en acudir a un departo policial?

-Sí, hice la denuncia ante la justicia criminal porque yo todavía tengo la esperanza de recuperar lo mío. Esto empezó un sábado y era domingo a la madrugada y yo seguía con el tema, estaba con una angustia terrible, estaba desesperada. No dormí, en toda la noche, eran casi el mediodía de domingo, ahí me atienden del 0800 les cuento que no podía comunicarme y para esto el gerente del banco me había mandado un mail con el detalle de lo que me habían sacado.

¿Cuál fue la maniobra que utilizaron para robar tus ahorro?

-Me hicieron lo que se llama Debin. Hicieron cuatro débitos de esa manera y después habían sacado esos 10.000 pesos que podés sacar sin tarjeta pero con tu DNI, que son operaciones que conocí ahora por esto, porque antes jamás las había utilizado.

QUÉ ES EL DEBIN

Es un medio de pago digital que debita un monto de una cuenta de manera inmediata solicitando una autorización previa. El débito se realiza sin demoras, sin tarjeta, sin dinero y sin billetera. Solo hay que asociar una cuenta donde se reciben o realizan los débitos sin ningún costo. El servicio se usa para hacer un Plazo Fijo desde una cuenta de otro banco. Al terminar la solicitud de Plazo Fijo se genera una orden y el solicitante puede consultar la orden de cobro desde su homebanking, pudiendo aceptarla o rechazarla. Si la acepta, se realiza la transferencia de fondos en forma online.

¿Pudiste comunicarte con el teléfono oficial del banco?

-Sí, después de varias horas, y la chica que me atendió me dijo que probara en ese momento el ingreso a mi homebanking y no pude hacerlo con mi clave, me daba error, con lo que dije ‘ya está, me robaron’. Ahí cambié la clave y cuando entré pude confirmar que lo que me habían sacado correspondía con el detalle que me había dado el gerente.

¿Te dio alguna respuesta útil?

-La persona que me atendió en el 0800 me dijo que lo iba a informar al banco de manera interna, el lunes fue a la sucursal, le conté lo que me pasó, ellos entran a mi homebankingme repasó los datos de mail, teléfono y no, no eran, me los habían cambiado, entonces me explicaron que por eso no me llegaban los reportes de transferencia o movimientos. Me dijeron que harían una investigación interna y solo hubo una respuesta automática que decía que yo había dado datos personales, por lo que se liberaban de toda responsabilidad. Yo jamás di mi clave, ni mi CBU, ni nada; la persona que me llamó tenía todo.

Pasaron más de siete meses desde que todo comenzó. ¿Cómo estás hoy?

-Con bronca. Es hasta hoy que tengo la sensación latente del destrato, es una cuestión material porque era mi dinero, que además necesito, pero también emocional. De un día para el otro me robaron mis ahorros y encima el banco me dice que yo me haga cargo.

Llevaste al banco a juicio. ¿En qué instancia estás?

-Tuve una primera mediación virtual y ellos no contestaron ninguno de los puntos solicitados por mi abogado. La representante de ellos me dijo que este es un caso más, que no veía la posibilidad de una respuesta favorable, que iba a presentar el informe pero que no veía posibilidades, momento en el que también yo casi me largo a llorar.

¿Pensás seguir hasta el final?

-Sin duda. Yo sigo por todo, sigo para recuperar mi dinero, lo que me robaron, pero también quiero hacer visible lo que hace el banco, que te pide que estés atento pero ellos no tienen mecanismos internos para detectar este tipo de maniobras que están totalmente ajenas al control de los clientes. No sé cuánto puede durar, mi abogado me dice que hay posibilidades de llegar a buen puerto y yo voy a seguir así esto dure un año, dos, tres, cuatro o los que sean.

¿Cuál es tu conclusión de lo que te pasó?

-Yo no sé lo que pasó, pero responsabilizo cien por cien al banco. Desde la falta de control y advertencia de las maniobras, hasta el desamparo. No quiero que esto quede impune, quiero que se sepa que el banco Santander Río se maneja de esta manera y que ese es el trato para con sus clientes. Todo empezó con que me estaban debitando un dinero por algo que nunca contraté y terminé despojada de todos mis ahorros.

¿Cómo siguió tu relación con el banco, del que eras o sos cliente?

-A partir de esto que me pasó no confío más en los bancos, me siento una rehén porque si uno quiere trabajar dentro del marco legal son un eslabón lamentablemente necesario, pero el desamparo es absoluto. Me robaron como quisieron, hicieron conmigo lo que quisieron, hasta el día de hoy me cobran gastos de tarjetas, mantenimientos, y me siguen debitando por aquel seguro que nunca contraté.

¿Cuántas veces al día, cada día, pensás en este tema?

-Todos los días. Porque siento que trabajé para nada, esos ahorros eran el fruto de muchísimo trabajo, me los sacaron y encima me quieren hacer cargo a mí, me culpan de lo que pasó. Hasta el día de hoy me pregunto cómo sacaron mi clave token. Hasta el día de hoy me pregunto cómo el banco no advierte los movimientos extraños de una cuenta de muchos años, cuatro extracciones grandes, un fin de semana en que no funcionan sus canales de comunicación.

¿Con qué figura de tu actual profesión vincularías lo que te pasó?

-Mirá, yo siento bronca e injusticia, más allá de si es alguien de adentro del banco o de afuera, ellos no hicieron nada, a mí me falta mi dinero, pero lo que me pasa es que me siento abusada. Hoy estoy angustiada pero mucho más enojada y eso me da la fuerza para no bajar los brazos. Esto no es mi responsabilidad, pero la impunidad es tan grande que quiero que se haga Justicia.

¿Se trata de mucho más que del robo de tu dinero?

-Sin duda. Yo en ese momento hasta pensé en irme del país. Luego bueno, vienen los días y la vida sigue, pero yo no confío más en nada si bien sigo trabajando porque tengo mi trabajo acá, mis vínculos, pero me siento totalmente ultrajada, porque de un día para otro me arrebataron mi dinero, mis objetivos, todo eso por lo cual trabajé mucho tiempo.