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Gilardino: “Producir en la Patagonia cuesta hasta un 40% más que en el resto del país”

El funcionario advirtió que el bajo precio del petróleo “se mantendrá por bastante tiempo”. Y que la cuestión de fondo es que pese a todos los anuncios, Nación ni siquiera desarrolla Vaca Muerta. “El problema central que es la pérdida de empleo por falta de competitividad”, explicó sobre la situación.

-¿Cómo se convive con la situación petrolera?
-El escenario está complicado. Sabemos cuál es la realidad de la cuenca y es lo que se viene hablando desde hace casi dos años. El precio bajó, se buscó el precio del barril criollo y se armó la mesa de Chubut tratando de que la moneda de cambio no fueran los trabajadores y se pudiera seguir generando actividad. Lamentablemente al precio internacional no lo manejamos nosotros y no hay perspectivas de que vaya a cambiar con lo cual, se mantendrá por bastante tiempo. Si el dólar o el tipo de cambio aumentaran un poco sería un aliciente pero eso no se vislumbra en lo inmediato. Esa es la realidad y hay que ir peleándola. Viendo cómo la gente que está afuera, suspendida o cobrando un porcentaje de su salario pueda ser reubicada en otro yacimiento. Si está en la intención de un trabajador, debe irse en las condiciones que corresponden y cobrando su indemnización. La función que tenemos es mediar para minimizar el impacto y pedir a las cooperadoras que colaboren por tener una mayor “espalda” para absorber la crisis. Lo demás nos excede un poco a todos.

-¿Es imposible sostener la actividad sin despidos?
-El ritmo del petróleo en Chubut no cayó estrepitosamente. El problema es Santa Cruz que sí tiene un parate importante y que repercute, pegándonos de lleno porque hay muchos trabajadores que estaban en esos equipos viven en Comodoro Rivadavia o son de la zona. El esfuerzo está puesto en mantener la cantidad de equipos que no bajaron de hecho sino que subirán otros que no estaban previstos. El trabajador despedido suele tener su familia acá, donde no habrá más trabajo y donde no se puede sacar a la gente local para tomar a otros.

-¿En qué medida influyen las medidas de Nación?
-Con el precio del barril se trabajó para sostenerlo por la diferencia que había respecto a Neuquén pero después se dejó que “flotara” en el mercado hasta valores de exportación por encima de lo pautado con el barril criollo. Nación ya no juega. Que direccione las inversiones a Vaca Muerta tendrá sus motivos y sus intereses. En un punto no me parece mal que se desarrolle porque generaría trabajo a los petroleros que hoy están desocupados en Chubut. Serviría para descomprimir y para que los trabajadores recuperen sus niveles de ingresos. Lo negativo es que tampoco explota Vaca Muerta. Se enfoca todo ahí pero tampoco se da el desarrollo esperado.

-¿Cuál debería ser el primer paso del proyecto de una provincia a veinte años?
-Tenemos que atacar el problema central que es la pérdida de empleo por falta de competitividad. Si no equiparamos los costos de producción con otros lugares del país haciéndolo federal, estamos complicados. Vivir en la Patagonia es más caro incluyendo los fletes o el pago de un plus por zona a los trabajadores. El empleador debería deducir ese costo de algún impuesto nacional. El Estado debería generar escenarios para producir y que esto salga lo mismo que en cualquier otra ciudad ya que hacerlo hoy en la región cuesta un 30 o 40 por ciento más. Si la política sigue siendo descentralizar el Conurbano bonaerense con mano de obra barata, estamos nivelando para abajo. Pasa con la pesca, donde el personal acá está en relación de dependencia y con cooperativas de trabajo mientras que en el otro polo pesquero que es Mar del Plata todos están en negro y trabajan en lugares que no están habilitados. Después si hay que afinar el lápiz, debe discutirse con todo el paquete.

-¿A nivel nacional se tiene a Chubut sólo como una referencia minera?
-No debería ser así. Por más que haya una voluntad o una idea de desarrollar la minería como solución de todos los problemas, están errados en el diagnóstico. Para hablar de minería habría que hacer una discusión seria y real de la actividad; ver si la sociedad está de acuerdo y si es así, saber las condiciones de control ambiental; qué afectación del medio ambiente puede haber, el nivel y plazos de inversiones y saber qué beneficios le generaría a la región. Si no se genera valor agregado es muy difícil hablar de la minería. Suponiendo que todo eso esté, tampoco la solución es inmediata porque no saldrán dos mil puestos de trabajo de un viaje o enseguida se generarán regalías mineras. El problema hoy es la baja en el empleo y la merma que se produce en todos los rubros.

-¿Hoy Chubut es competitiva para generar interés de los potenciales inversores?
-Con el tema energético pareciera ser que sí. Con la eólica hay un polo importante aunque debe acompañarse con políticas públicas del Estado nacional ya que determina el valor del mega de energía, cómo se paga y quién es dueño de las líneas de distribución que luego se concesiona. Tenemos el recurso natural que es el viento, apto para generar un beneficio al país. Con la inversión de una planta nuclear por ejemplo, podrían construirse cinco parques eólicos generando energía limpia, sin riesgos de contaminación. Todo cambiaría si en vez de 200 son 1.500 los molinos que se instalen; quizás la empresa se instale y puede cambiar la ecuación. Están los estudios y en Chubut se podrían instalar 2 mil megas de energía eólica. La discusión se tiene que dar y no imponer, no es “esto o nada”. No van a doblegarnos con eso.

-A raíz de los problemas con el Sistema Interconectado. ¿se puede pensar en cambiar el esquema energético desde la Patagonia?
-Tenemos un plan que estamos armando y ya hicimos gestiones en Nación para armar un Interconectado que permita abastecer de energía a la región desde otro lado. Hoy se da el mayor número de generación aislada con equipos, que es la más cara y cuyo 40 por ciento de la capacidad nacional está en Comodoro. Eso es infraestructura e inversión para mejorar la realidad de la ciudad más importante de la Patagonia. Entendemos para dónde hay que ir para mejorar pero no estamos teniendo las respuestas que debieran ser.

-En el marco de las diferencias que se plantean desde Comodoro Rivadavia, ¿cómo ve los reclamos económicos constantes a Provincia de parte de la dirigencia?
-Cuando se mezcla la política y se desvía el centro, buscando problemas y no soluciones, complicamos todos. Hay cuestiones más políticas que estructurales ya que podrían solucionarse sentándose en una mesa y corrigiéndolos. Es exigir por exigir pero sin planteos concretos. El transporte público por ejemplo es una concesión municipal y Provincia aporta por una decisión tomada en algún momento. Tenemos un presupuesto anual para los boletos estudiantiles pero la tarifa la fijan los concejos deliberantes y si hay aumentos también se nos van los números. No tenemos ningún tipo de control, ni participación en la discusión. Las planillas declaradas en boleto son una vergüenza. Ahora con la implementación de la SUBE debería ser más equitativo. Viajan auxiliares, docentes y mucha gente que retira los boletos pero no los usa. Terminamos subsidiando a personas que pueden pagar y a gente que se ahorra el boleto de la empleada doméstica. Esto pasa. Y pasa mucho.

-En este mismo sentido, ¿la discusión que se mantiene con la Sociedad Cooperativa Popular Limitada es similar?
-También es una concesión municipal. Que las cooperativas tengan déficit con CAMMESA hace que haya que discutir si éste es el mejor esquema. Todas compran energía, la distribuyen y cobran por eso y habría que conocer si los costos son acordes. Hay que ver por qué no pagaron. Solamente se dice que la Provincia les debe pero la SCPL también le debe a Provincia. Si no pueden manejar el acueducto, rediscutámoslo o hagamos un consorcio. Cuando se trabaja por la gente hay que sentarse en la mesa, discutir, argumentar y buscar una solución. No sirve posicionarte más que otro políticamente. Es una pelea por la pelea donde el único que se perjudica es el usuario.

Por Ismael Tebes – DJ