Image default

Eugenio Coter: “Se acaba el tiempo para proteger la Amazonía”

Eugenio Coter, obispo en la Amazonía boliviana, advierte sobre las consecuencias de continuar con la destrucción de la selva amazónica.

DW: Obispo Coter, usted llega ahora de la región boliviana de la Amazonía. ¿Se vuelve a garantizar la protección de la región amazónica en Brasil, luego de que perdiera las elecciones Jair Bolsonaro, bajo cuyo Gobierno la deforestación de la Amazonía alcanzó niveles récord?

Obispo Eugenio Coter: El resultado de las elecciones en Brasil nos da cierta esperanza para el Amazonas. Pero la experiencia demuestra que la destrucción de la selva amazónica no depende en concreto de la persona del presidente. Se trata de intereses estatales y económicos. Eso valía para Bolsonaro, en Brasil, pero también para Evo Morales, en Bolivia. Ambos permitieron la quema de la selva amazónica, y eso continúa. En estos días, volvió a suceder una vez más que los aviones comerciales no pudieron aterrizar en el sur de Bolivia porque el humo era demasiado denso. Es decir que los bosques de la Amazonía siguen ardiendo. Y el tiempo se acaba.

En Brasil se han dado casos en que las personas que se comprometen con la protección de la naturaleza y los derechos de los indígenas son asesinadas. ¿Hay casos similares en Bolivia?

La mayoría de los asesinatos de defensores de la naturaleza y de los derechos humanos se cometen en Colombia y Brasil. En Bolivia, más bien se persigue judicialmente a los activistas, y estos son desacreditados también por los dirigentes políticos, que los califican de un “nuevo movimiento neocolonialista”. Nuestras esperanzas están puestas en los jóvenes. Ellos piensan diferente sobre el ecosistema y la protección de la creación.

Bolivia es rica en recursos naturales, y, sin embargo, es uno los países más pobres de América Latina. ¿Por qué?

La clase política del país buscó siempre sus propios intereses y no se guió por el bien común. Otro obispo dijo alguna vez que la razón por la cual el país es tan pobre es su riqueza. Esa frase da en el clavo. Solo un ejemplo: en una localidad se trataba de reducir los desechos. La gente comprometida con ese objetivo habló con el alcalde, y este preguntó: “¿Y qué hay para mí?” Cuando se trata de problemas como ese, las personas a menudo son corruptas y se dejan sobornar.

Desde hace nueve meses a partir del ataque de Rusia a Ucrania hay guerra en Europa. ¿Está disminuyendo desde entonces la atención de la clase política europea hacia Latinoamérica?

Ese no es el problema principal para nosotros. Sobre todo, sentimos las consecuencias de la guerra. Ucrania es uno de los principales productores de granos. Y Bolivia depende de las importaciones desde Ucrania. Necesitamos grano para las gallinas, que a menudo son el sustento, el capital de la gente común. La crisis del mercado mundial de granos como consecuencia del bloqueo ruso provocará, luego de Navidad, un aumento de precios en Bolivia. Entonces, en algún momento faltará abastecimiento de carne, y todos van a sentirlo.

El obispo Eugenio Coter, invitado por la organización de ayuda para Latinoamérica Adveniat, de la Iglesia Católica de Alemania.

Usted se reunió esta semana con diputados alemanes en Berlín y también visitó proyectos de Caritas dedicados al cuidado médico de personas pobres o que viven en la calle. ¿Con qué fin?

En Bolivia, respaldamos proyectos en el área de salud. Incluso llevamos ayuda médica con un barco a las personas que viven en el Amazonas. Adveniat, la organización de ayuda para América Latina de los obispos de la Iglesia Católica en Alemania, asume los costos personales y los medicamentos que muchas personas no pueden pagar porque son demasiado caros. Lo importante es sensibilizar acerca del derecho a la salud. Ese derecho es un elemento en la lucha contra la pobreza. Aquí en Berlín, volví a aprender cómo integrar el trabajo voluntario como organización. Es decir, que nuestro Gobierno no debe temer intensificar el trabajo en el servicio de salud para el pueblo, apoyándose también en las fuerzas de la sociedad civil.

En vista del escándalo de los abusos sexuales de menores, la Iglesia Católica de Alemania está ocupada elaborando reformas. ¿Se ocupa demasiado de sí misma?

Es importante tratar esa cuestión. También para nosotros el abuso sexual de menores por parte de clérigos es uno de los grandes temas. Ese problema nos afecta también a nosotros. Hemos elaborado normas para la prevención, y trabajamos con y por las víctimas de abuso. Pero tenemos que hacer todo lo posible para prevenirlo. Y por eso es tan importante tratar las cuestiones sistémicas. No podemos responder a problemas actuales con respuestas formuladas en 1965, al finalizar el Segundo Concilio Vaticano, o incluso anteriores a él. Para los temas actuales, la Iglesia no solo puede apelar a respuestas obsoletas. Por eso, vemos con interés el Camino Sinodal.

En 2019, ya se realizó un Sínodo para la Amazonía. Pero muchas de las esperadas reformas eclesiásticas no se implementaron.

Para nosotros, el Sínodo aún no ha terminado. La Iglesia se compromete mucho más que antes con la conservación de la creación, en el área de la ecología, de los derechos humanos, de la valoración de las antiguas culturas tradicionales…

¿Y qué pasa con las reformas internas de la Iglesia? El Sínodo para la Amazonía abrió la puerta a la ordenación como sacerdotes para viri probati, hombres casados probos…

Hace dos años, establecimos una Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA). En ella participan indígenas laicos, sacerdotes y religiosos, tanto hombres como mujeres. Allí, lo importante es la Iglesia, no los obispos, así como la presencia eclesiástica, no la presencia episcopal. Y trabajamos en un rito litúrgico amazónico propio, hay nuevos servicios, y también debatimos sobre un diaconado para mujeres. El tema de los viri probati no está resuelto aún. Pero, en realidad, la cuestión de los sacramentos quedó fuera del Sínodo. Y el papa Francisco nos ha animado a pensar más allá de eso y a echar un vistazo a nuestras necesidades. La CEAMA está trabajando en ello. Estamos trabajando en nuevos caminos en la Iglesia.

Nacido en Italia, Eugenio Coter (65) fue a Bolivia a trabajar como sacerdote en 1991. En 2013, fue llamado a ser obispo en la región amazónica. Tiene su sede en Pando y se ocupa de muchos asentamientos remotos. Es responsable en Bolivia de la Red Eclesial Panamazónica (Repam), que trabaja para proteger la selva tropical, entre otras cosas. Actualmente, se encuentra de visita en Alemania como invitado de la organización de ayuda a América Latina Adveniat.

Fuente: DW

Adveniat lleva ayuda médica con un barco a las personas que viven en la Amazonía boliviana.