Chubut Para Todos

España y Argentina - Nostalgias del horror Por Gustavo Druetta

Post scritum del 25/4/17:  La Argentina enferma

Ayer percibí “olor a pólvora” del 2001 al ver las pancartas, oír los discursos, escuchar los cánticos y observar la presencia mínima de banderas argentinas entre variopintas rojas, negras, etc.  A mi artículo publicado hoy por “Clarín” (pero entregado hace una semana) le censuraron (cortaron) sin previo aviso varias palabras y peor aún una frase completa y necesaria que seguía a las palabras “Nunca Más” (en mayúscula). En esta página lo editan completo. ¿Por qué la censura? ¿Para hacer olvidar la manija que “Clarín” le dio a la anulación de las leyes de obediencia debida y punto final de Alfonsín con acuerdo tácito del peronismo, y de los indultos de Menem, cuando era todavía socio del kirchnerismo, paraguas que continúa para tapar con los DD.HH. (igual que NK y CFK) sus componendas y futuros negocios con el nuevo kirchnerito? ¿O para proteger el buen nombre y honor de todos los legisladores que en 2003 la votaron a libro cerrado, excluyendo la persecución penal a los asesinos de la guerrilla y el terrorismo foquistas en plena democracia? ¿O para echar un manto de silencio sobre la convalidación que le dio la Corte al castigo de unos y la impunidad de otros en 2006? Dicho esto, quedo confiado en la inteligencia del lector crítico de mi opinión sobre los 24 de marzo que, escrita previo a la conmemoración del 24 pasado “Día de la memoria, verdad y justicia” confirma mi análisis comparativo con España. Fue en realidad el de la “memoria” ideologizada y segadora de la Historia, la “verdad” trunca de sólo de la mitad de la misma y de la” in-justicia” tuerta prevaricadora. Lo cual lamentablemente ratifica que la Argentina sigue muy enferma.

ESPAÑA Y ARGENTINA – NOSTALGIAS DEL HORROR  (escrita una semana antes del 24/3/17)

Barcelona, 1 noviembre de 1985, en el 75 aniversario de la “Confederación Nacional del Trabajo”. Federica Montseny (1905-1994) habla ante viejos/as anarquistas que rememoran sus luchas contra el fascismo y el comunismo. Luego regresará a Toulouse donde buscó refugio y se radicó en 1939. Única ministro (de salud) femenina durante la Guerra Civil iniciada con el golpe de Estado (parcialmente frustrado) del 18 de julio de 1936, fue siempre crítica del maximalismo revolucionario que debilitó a la II República. Luego de medio millón de muertos, Francisco Franco inicia el 1/4/39 una larga dictadura militar-clerical finalizada a en noviembre de 1975, a su muerte. La Argentina ya transitaba hacia el abismo desangrada por asesinos y golpistas ultras de izquierda y derecha.

Nadie se moviliza en España en aniversarios del pustch que inició el fratricidio. La memoria de izquierdas sí podría festejarlo. Inicialmente fue aplastado en Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia, Málaga, etc., por militares, guardas civiles y de asalto que resistieron y armaron a milicias obreras socialistas, comunistas y sobre todo anarquistas de la CNT. Obvio, en el período franquista se exaltaba el levantamiento y el triunfo del “ejército nacional” auxiliado por la aviación alemana y tanques y tropas italianas, sobre el “ejército rojo” apoyado por aviones y tanques soviéticos y reforzado por brigadas de voluntarios internacionales. Pero durante la transición política en las décadas de 1970 y 1980, España procuró no agitar los desastres de su guerra. Sí historiarlos profunda y diversamente. La democracia naciente eligió priorizar el consenso y la reconciliación política para superar los rencores por la crueldad bélica y postbélica, y las crisis económicas. Los “Pactos de la Moncloa” de 1977 son conmemorados como claves para superar el pasado y alejarse de todo mesianismo. Desde la sanción de la Constitución de 1978, España sólo sufrirá la asonada golpista del “tejerazo” en 1981.

¿Qué nos sucedía en la Argentina? Los “hechos epocales” trascendentes de la generación argentina coetánea de los españoles que nacieron y crecieron durante el franquismo, fueron los bombardeos de 1955 y la quema de Iglesias, la caída de Juan D. Perón y los fusilamientos de 1956. Luego, la sucesión de golpes cívico-militares sucedidos en 1962, 1966 y 1976 orientados por el anti peronismo y anti comunismo. En dialéctica con aquellos irrumpió la “guerra revolucionaria”. El terror “rojo” vs. el “blanco” gestarán entre 1970 y 1975 el ulterior terrorismo de Estado. ¿Por qué, o para qué, los argentinos se manifiestan en recuerdo del 24/3/76? Si se desea significar el rechazo a toda interrupción del orden democrático, lo mismo correría con los aniversarios de seis golpes desde 1930. ¿O la tragedia comenzó en 1976?

¿Son las movilizaciones en memoria del último golpe sólo un justo grito de “nunca más” al terrorismo de Estado? Para quienes viven aferrados al relato que justifica la violencia “de abajo” aún contra gobiernos constitucionales, hoy Macri es la dictadura. Expresan así la perversa consigna setentista “cuánto peor, mejor”. Marchar en cambio los 10 de diciembre en repudio del autoritarismo, día soleado del año 1983 en que rescatamos la democracia para emoción de gobernantes y gobernados, es ensalzar la vida, no la muerte. O los 22 de agosto, fecha de 1994 en que se sancionó la nueva Constitución. Para repudiar el terrorismo estatal hay una excelsa fecha de recordación. El 20 de septiembre de 1984 Ernesto Sábato entrega al presidente Raúl Alfonsín el libro “Nunca Más”.  Quienes priorizan la reapertura de los juicios de lesa humanidad por anulación de las leyes del perdón de crímenes dictatoriales, y al mismo tiempo celebran la impunidad del terrorismo insurgente, exaltarán empero la fecha de su sanción (21/8/2003). Un inédito pacto “a la Moncloa” permitiría conmemorar en plaza pública la data en que habríamos optado por desarrollar al país, erradicar la pobreza, marginar la corrupción y consagrar la ejemplaridad en la cultura política. Superando por fin la nostalgia del horror.