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Enrique Pinti y la estafa con su enfermedad que casi lo lleva a la quiebra

En 2019, el comediante había contado que tenía inconvenientes para acceder a la insulina, hasta que advirtió que debía recibirla gratuitamente. Mirá el video.

El mundo del espectáculo está de luto con la muerte, este domingo a los 82 años, del capocómico Enrique Pinti. El humorista detrás de Salsa criolla tenía diabetes y problemas circulatorios en sus piernas. En 2019, el actor había declarado que sentía que el agua le llegaba al cuello y que no podía pagar la insulina para tratar su diabetes.

“Me asusta, no cuando me llegan las boletas de luz y el gas. Yo tengo una prepaga buena, que yo saqué en el año 83 y tengo el mejor plan; me llegaron 39 mil pesos más la insulina que uso. Me sale 36 mil pesos por mes”. Cuando sus dichos generaron repercusión porque el medicamento lo brinda gratuitamente el Estado, el actor aclaró que había sido engañado por un empleado de la prepaga.

“A raíz de todo este escándalo a la gente se le despertó una cosa impresionante. Días atrás un viejito fue al hall del Multiteatro con un paquete [de insulina] y me dijo: ´Vengo de Lanús, esta es mía, pero como me la dan gratis me sobra´. A mí se me estrujó el corazón y le dije: ´Quédese tranquilo, no´”, contó en el programa de América, Intrusos.

“Me estaban caminando. Durante tres años me caminaron y ahora me la van a dar gratis. La medicación es gratuita para todo el mundo, que no te digan que es importada porque eso no existe. No creo que me devuelvan toda esa plata que pagué”, contó.

En medio de esa crisis económica que estaba atravesando, el humorista habló al respecto y expresó que “la política puede arreglar las cuentas pendientes de la humanidad”.

-Recientemente contaste que estabas con “el agua al cuello” económicamente y hablaste de tu salud y del costo de la insulina importada que necesitás. ¿Vivís preocupado, ansioso y temeroso con el tema de las cuentas?

-¿Quién no lo está hoy en día? Lo mío no es tan grave como la situación de jubilados, desocupados y marginados del sistema. Yo he vivido una existencia feliz por el simple hecho de haber cumplido con mi vocación y eso es lo más importante.

-¿Cómo estás de salud actualmente?

-Con diabetes, luchando, ayudado por excelentes profesionales y, lo más importante , trabajando.

-A este mismo medio le dijiste hace unos meses “a esta edad, se me fueron las ilusiones”, ¿persiste en vos ese descreimiento ante la clase política?

-Cada día es mayor, pero al mismo tiempo sigo pensando que sólo la política puede arreglar las cuentas pendientes de la humanidad.

-En uno de tus espectáculos pedías que se vote “a la gente honesta”, si bien “es difícil encontrarla”; ¿cuál es tu posición actual? ¿considerás que tenemos políticos honestos?

-Deberíamos dejar de lado expresiones como: “más vale malo conocido que bueno por conocer”. Es preferible apostar a los que no tengan antecedentes deshonestos públicos y notorios.

-¿Qué te genera el hecho mismo de votar y cómo te posicionás frente a las inminentes elecciones presidenciales?

-Después de tantos gobiernos de facto que marcaron gran parte del siglo pasado, al llegar 1983 fue un gran paso adelante para nuestra democracia. Treinta y seis años después, habiendo probado a radicales, social-demócratas, peronistas, menemistas combinado con neo-liberalismo, intento de conciliar un peronismo progre con un radicalismo conservador y el entonces nuevo ARI con Carrió a la cabeza, el kirchnerismo y sus avatares para desembocar en una especie de neo-liberalismo ajustador e insensible, me encuentro a mis ochenta años con más dudas que Hamlet, y envidiándolo, porque al ser un príncipe no tenía obligación de votar.

-En tu espectáculo Al fondo a la derecha hay humor pero al mismo tiempo es una obra más sombría. ¿Cómo es la devolución de la gente in situ o a posteriori?

-El público que viene a verme aplaude de pie. Se emociona, se divierte y reflexiona. Me lo comentan a la salida y me comunican su inquietud e incertidumbre.

-¿Sentís que en materia teatral el público cambió y que ya no busca espectáculos que aludan a la situación del país, que esas obras se convirtieron en obras de nicho?

-Lo que el público busca es uno de los misterios más profundos del mundo del espectáculo. Nadie sabe nada por más que crea que sabe todo.

-¿Qué pensás que sucedió con ese público que te seguía en Salsa criolla?

-Una parte está “fiambre”, otra tiene problemas de salud y movilidad, otra me sigue apoyando, y otra viene con hijos y nietos para que, según ellos, les enseñe algo de historia.

-¿Qué te motiva a seguir escribiendo tus espectáculos?

-La realidad, la vida cotidiana, la mía y la ajena. Observo, pregunto, dudo, afirmo, corrijo y tamizo.

-¿Qué es para vos el éxito y en dónde reside la felicidad?

-En hacer lo que a uno mismo y a los demás les de placer, reflexión y emoción.