El 18 de febrero de 2002, en la Revista diaria de traducción «El Trujamán», se publicó un estupendo texto de Fernando Sorrentino: «El cuento de Borges sobre “el cuento de Borges”», en el que el autor proporcionó un dato sobre una supuesta falencia de Norman Thomas di Giovanni, traductor al inglés de la mayor parte de la obra de Jorge Luis Borges.
Allí, Sorrentino evocó un suceso escrito por Roberto Alifano en «El humor de Borges» (Buenos Aires, Proa, 2000, páginas 36-38).
Borges y Alifano conversaban sobre el hábito argentino de tomar mate. Y Borges le dijo a su interlocutor:
—¿Yo no le conté a usted lo que me pasó con di Giovanni? Bueno, él había traducido un libro mío al inglés. En uno de los relatos hay un indio que queda moribundo después de una batalla; se arrastra hasta el degollador y pide que lo terminen de matar. Dice así: «Mate, capitanejo Payé quiere morir». ¿Sabe qué puso di Giovanni, en un llamado que hizo al pie del libro?: «Mate: infusión criolla que se succiona con un adminículo llamado bombilla». A mí me parece asombroso que no se diera cuenta de que lo que pedía el indio era que lo mataran y no que le cebaran unos mates… No sé, era como si pidiera una cerveza Quilmes o una ginebra Bols.
Aunque reconoció la gracia de la anécdota, Sorrentino desmintió que el hecho hubiera sucedido de eso modo.
En primer lugar, negó que, en las obras de Borges traducidas al inglés por di Giovanni, existiera esa llamada al pie de página. Y, más importante aún, aseveró que no hubo tal traducción debido a que jamás existió ese texto en español. Sorrentino aseguró que Borges inventó, ante Alifano, el episodio del capitanejo, su nombre, el reclamo de que adelantaran su muerte, la traducción al inglés, la nota a pie de página. Acaso, con el propósito de defenestrar o ridiculizar a su examigo, di Giovanni.
Sin embargo, la anécdota del capitanejo Payé existía y fue narrada por Borges en una magistral conferencia, que dictó en España, el 19 de noviembre de 1964, en el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid. En esa ocasión, Borges la contó, pero con una ligera variación (de una sola palabra), de la brindada por Sorrentino, que la hacía palpablemente más hermosa.
En su texto Fernando Sorrentino citó a Borges contando la anécdota del indio Payé. Allí dijo: «Mate, capitanejo Payé quiere morir».
La versión oral (de España, 1964) decía: «Mate, capitanejo Payé sabe morir».
La idea de saber morir es diversa de la querer hacerlo, como en un suicidio.
La versión de 1964 es, sin dudas, mucho más bella.
Según esta versión, Payé no intentó escapar de su destino, sino que lo afrontó sin quejarse.
No hubo, de su parte, un lamento, un temor…
Ni una súplica.
Por Alejandro Javier Panizzi


