La Policía Federal se acercó a la sede con una orden de allanamiento del juez Martínez de Giorgi; no pudo ingresar al lugar y Hebe se fue a la ronda de los jueves en la Plaza de Mayo; el juez quiere que quede detenida, que pase la noche demorada y que declare mañana en la causa Sueños Compartidos.
El juez federal Marcelo Martínez di Giorgi ordenó esta tarde detener a la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, que se encuentra con otras miembros del organismo de Derechos Humanos en la Plaza de Mayo.
El magistrado, que la citó a indagatoria en el marco de la causa Sueños Compartidos, que investiga desvío de fondos públicos para la construcción de viviendas, había ordenado detenerla en la sede de la entidad, frente a la Plaza Congreso. Como Bonafini no se encontraba en el lugar cuando llegó la policía, libró una nueva orden de detención.
Según fuentes del juzgado, la dirigente, que se negó repetidas veces a concurrir a la indagatoria que ordenó el juzgado, quedará detenida ypasará la noche en una comisaría porteña, hasta que mañana sea llevada ante el juez para que le tome la declaración indagatoria.
"Estoy muy coqueta, me estoy por casar", afirmó al arribar a Plaza de Mayo. los ex funcionarios K Martín Sabbatella y Tristán Bauer, el diputado Andrés "Cuervo" Larroque, y el dirigente Roberto Baradel custodiaron a la líder social.
Antes de eso, hubo forcejeos y tensión en la sede de Madres, donde un cordón humano impidió un allanamiento al organismo de Derechos Humanos y liberó el camino para que Hebe de Bonafini saliera a encabezar la tradicional marcha de los jueves.
La policía había ido con una orden de allanamiento pero la militancia le impidió siquiera acercarse a la puerta de la sede de Madres. Formaron un pasillo y al grito de "Madres de la plaza, el pueblos las abraza..." lograron que suba a la camioneta de la fundación para partir a su tradicional ronda de los jueves.
Bonafini había sido citada a declaración indagatoria en el marco de la causa Sueño Compartidos por el juez Martínez de Giorgi. La líder de Madres se negó por segunda vez a asistir a los tribunales y denunció persecución política.
A través de sus abogados, presentó una durísima carta con críticas a la Justicia. "Si me tienen que meter presa, que me metan, mi vida ya no vale nada tengo, 90 años", sentenció luego en declaraciones radiales, en referencia a la posibilidad de que sea buscada por la fuerza pública para ir a declarar.
En su misiva, Bonafini culpó a Schoklender por los desmanejos millonarios en el proyecto inmobiliario de Madres. "Llegó el caso Schoklender, allí las madres con gran esfuerzo aportamos voluntariamente 60 cajas con pruebas, junto con 40 backup, y otros elementos más, primero a Oyarbide y después a ud. que ni siquiera leyeron algo de lo aportado", escribió.
"Asistimos cuantas veces nos llamaron a declarar, hicimos pericias de las firmas que constataron que no eran mías, siempre a disposición por la verdad, incluso hace unos meses asistí voluntariamente a su despacho para informarme ante la indigna marcha de la causa", agregó.
Para Bonafini, la cituación judicial es sufrir otra vez "en carne propia la burla, que nos castiga a todas, ancianas de 85 a 90 años, y nos condena a pagar las deudas, injustas y ajenas".
"Las madres siempre vamos a defender los valores de solidaridad social, extender las manos a los vulnerados, por sus sueños, en este tiempo y en los que vendrán. Y vamos a luchar para que alguna vez nos enfrentemos con jueces probos que nos ayuden a sentir en nuestros cuerpos el valor de la Justicia", sentenció.

