Chubut Para Todos

El impacto de la salida de YPF en Chubut: “En UOCRA tenemos 1200 desocupados, cuando antes eran 700”

El delegado sindical Walter Godoy explicó cómo el retiro de la petrolera dejó un impacto en cascada que atraviesa a toda la economía local. Hay 1.200 personas en la bolsa de trabajo, un 40% más que el año pasado. Piden acelerar obras y orden en las nuevas operadoras.

La salida de YPF de Comodoro Rivadavia no solo modificó el tablero petrolero de la Cuenca del Golfo San Jorge: también provocó un efecto dominó que golpeó fuerte a la construcción, uno de los sectores históricamente más dependientes del ritmo de los yacimientos. La UOCRA local lo siente en carne propia: en un año, la actividad cayó abruptamente, se multiplicaron los despidos y creció de manera alarmante la bolsa de trabajo.

Walter Godoy, delegado sindical del gremio, trazó en diálogo con ADNSUR un panorama crítico. Reconoce que la construcción enfrentó otras crisis nacionales en el pasado, pero destaca que esta vez el golpe es doble: a la situación económica general del país se sumó la paralización de los yacimientos y la retirada intempestiva de YPF, principal rueda de tracción para la economía comodorense durante décadas.

“Hoy estamos trabajando mucho con consensos, tratando de mitigar lo máximo posible los despidos. Pero la verdad es que la actividad bajó muchísimo. Antes, aun en crisis nacionales, Comodoro era un mundo aparte por el empuje del petróleo. Hoy ya no”, advirtió.

Una salida “desordenada” y sin planificación

Para Godoy, la retirada de YPF fue un proceso apresurado y sin las mínimas garantías de transición: “Fue desordenada, porque no hubo consensos ni un plan de trabajo. YPF hizo todo a las apuradas y la entrada de PECOM, que quedó como nueva operadora, fue aún peor. Se nos juntaron todos los problemas. Hicimos una retención de servicios justamente por la falta de inversiones”.

La consecuencia fue inmediata: casi 700 trabajadores de la construcción perdieron su empleo en los yacimientos en el último año, solo dentro del entorno de YPF y otras operadoras que también recortaron actividad.

Ese número explica parte del salto en la bolsa de trabajo del gremio, que pasó de 700 inscriptos a 1.200, un crecimiento superior al 70%.
“Se nos suman compañeros de otros gremios, porque es cascada: cae la producción petrolera, después cae la actividad de la construcción, después el comercio. Caen todos”, resumió.

Una economía frenada y sin absorción local

En otros tiempos, cuando había bajas en yacimientos, la ciudad podía absorber parte de esos trabajadores mediante obra pública o privada. Hoy, eso ya no ocurre.

“Salieron algunas obras municipales, pero son chicas, demandan poca mano de obra. La ciudad no absorbió nada. Nación no sacó ninguna obra, estamos fuera de todo presupuesto. Provincia también tiene muy poco. Y lo que hay es para mantener el cupo de trabajadores que ya tienen las empresas, no para ampliar”, explicó Godoy.

En ese contexto, la obra privada también está prácticamente paralizada. El dirigente lo ejemplificó con un testimonio que escuchó en distintos corralones:“Antes vendían 20 bolsas de cemento; hoy venden 5 por semana. La gente no quiere arriesgarse, tiene miedo a invertir y quedarse sin poder terminar”.

Relación con el municipio y la provincia

El vínculo entre el gremio y el municipio tuvo momentos tensos durante el año, con protestas en la puerta de la Municipalidad. Sin embargo, Godoy asegura que hoy el diálogo se normalizó y se trabaja en conjunto:
“Se armó un plan de obra para sostener lo que hay y evitar más bajas. Hoy la relación está bien, en diálogo constante. El problema es que el municipio quedó solo en lo que es presupuesto”.

Sobre el gobernador Ignacio Torres, indicó que sí hubo reuniones y que existen proyectos sobre la mesa: el acueducto, terminación de rutas y obras de infraestructura. Pero aclaró:
Todavía no se ejecutó nada. Esperamos que el 2026 arranque con esas obras, porque hacen falta ya. Como ciudadanos y como gremio pedimos que no se dilaten más de los primeros meses del año”.

La situación humana detrás de cada despido

Godoy remarca que detrás de cada baja laboral hay familias golpeadas por la incertidumbre y los cambios bruscos de ingreso:
“Muchos compañeros venían del sueldo de yacimiento, que duplica al de la ciudad. Sostener el ritmo de vida se les hace muy difícil. Tienen deudas, alquileres, hijos. Es un golpe muy fuerte y nosotros lo sentimos como propio”.

Perspectivas: poco trabajo y mucha demanda

Con 1.200 trabajadores esperando empleo y sin obras grandes a la vista, el gremio sabe que la situación es crítica.
“La paciencia tiene un límite. Hay necesidad, y no solo nuestra: la ciudad necesita obras como el acueducto. Son trabajos que generan empleo y que además resuelven problemas estructurales”.

Mientras tanto, la UOCRA insiste en que la nueva operadora debe ordenar su trabajo y acelerar inversiones. El lunes habrá una reunión clave para definir si se incrementa la producción y si se puede generar algo de empleo.

“Queremos arrancar un mejor año. Este fue muy duro, peleando todo el tiempo para que la gente no pierda su puesto. Comodoro necesita que se reactive la construcción, porque cuando cae la construcción, cae todo”, concluyó Godoy.

Fuente: ADNSUR