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El Gobierno prorroga por un año la emergencia ígnea

La medida alcanza a todo el país y se debe a la creciente cantidad de focos de incendios que se registraron en los últimos meses.

El Poder Ejecutivo nacional prorrogó la declaración de la emergencia ígnea en todo el país hasta el 13 de enero de 2024, de acuerdo al Decreto 2/2023 publicado hoy en el Boletín Oficial. La medida había sido tomada el año anterior y creaba un grupo de trabajo presidido por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, a cargo de Juan Cabandié, con el fin de adoptar medidas para propiciar y atender con carácter inminente la presupresión y el combate de incendios forestales, la restauración de las zonas afectadas y la prevención de nuevos focos.

En la prórroga se reconoce que “la creciente cantidad de focos de incendios forestales, rurales, de pastizales y de interfase en nuestro país constituye un preocupante fenómeno multicausal que demanda la adopción de medidas inmediatas, a través de la máxima coordinación y cooperación entre los organismos a quienes esta temática resulta transversal”.

También se recuerda en el decreto que “las actividades de quema sin autorización expedida por las autoridades locales competentes se encuentran prohibidas en virtud de lo establecido en la Ley de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental para Control de Actividades de Quema n.° 26562”.

Asimismo, sigue vigente la resolución adoptada de manera unánime por el Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA) en febrero de 2022, que insta a todas las provincias a prohibir en sus territorios las quemas mientras dure la emergencia ígnea.

Cabe destacar que, con base al último informe de noviembre 2022 de la Mesa Nacional de Monitoreo de la Sequía —de la que forma parte la cartera ambiental de la Nación—, se identificó que en el país alrededor de 163 millones de hectáreas se encuentran bajo condiciones de sequía. Estas situaciones se agravan ante la presencia de incendios y potencian su propagación, debido a una posible retroalimentación producto de la acumulación de elementos en los suelos que actúan como combustible seco.