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El espía George Blake exhorta a los agentes rusos a "combatir al mal mundial"

El mítico agente de la inteligencia soviética George Blake, conocido por su trabajo en el Reino Unido, se dirigió a los efectivos del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia (SVR).

En el día de su 95 cumpleaños, el legendario espía soviético definió las prioridades y la misión primordial de los espías rusos. El mensaje de George Blake fue compartido en el portal del SVR.

"Se enfrentan a una misión ardua y difícil. Tienen que salvar el mundo cuando los políticos irresponsables volvieron a poner en la agenda el riesgo de una guerra nuclear y la posterior autodestrucción de la humanidad", indicó. Declaró que tiene fe en los agentes rusos, en su "servicio desinteresado y abnegado" y en su profesionalismo.

El exespía soviético, nacido en Países Bajos y arrestado en Londres en 1961, también reveló algunos detalles de su biografía, "ya bien conocida por muchos".

Según indicó Blake, una de las características clave de su destino es que las principales etapas de su vida están vinculadas con la toma de decisiones importantes.

George Blake fue reclutado por la agencia de inteligencia británica MI6 en 1944, después de haberse unido a la Marina Real británica.  Según el exespía, en los primeros años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, estaba "a la vanguardia de los enemigos de Rusia" —que luego se convirtió en su segunda patria—, no obstante, al ver "el verdadero rostro" y los cuerpos de víctimas civiles de la Guerra de Corea, cuando "la máquina militar estadounidense" bombardeaba los poblados y ciudades norcoreanos, entendió que "tales conflictos ponen en peligro a la humanidad". Ese fue el momento en el que tomó la decisión más importante de su vida y comenzó a cooperar con la inteligencia soviética para "preservar la paz en el mundo".

En 1961, fue desenmascarado por un agente polaco y posteriormente condenado a 42 años de cárcel por un tribunal británico. No obstante, en 1966, logró escapar de la prisión de Wormwood Scrubs, en Londres, y huir a Alemania a través de Francia. Más tarde, cruzó el muro de Berlín dentro de una caja de madera atada a los bajos de un vehículo y terminó en Rusia, donde vive desde entonces.

"95 años… Son tanto para una persona y tan poco para la historia de la humanidad. Las memorias de mi pasado, del que no me arrepiento, me dan fuerza para mirar al futuro con optimismo", concluyó.

Fuente: Sputnik News