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El catolicismo en el Caribe anglófono

Resulta indudable trazar la relación entre la Iglesia Católica y el idioma español en casi cualquier región del mundo. Debido a las conquistas transoceánicas del imperio español y portugués a finales del siglo XV y la difusión del catolicismo por nuevas tierras, generó un arraigo de la Iglesia muy pronunciado que se mantiene hasta nuestros días.

Bulas papales como la Inter caetera otorgada por el Papa Alejandro VI a los Reyes Católicos (Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla) permitieron la expansión de la religión católica, como así también el Tratado de Tordesillas en donde ambos imperios (portugués y español) se dividieron el nuevo mundo. Muchos continentes fueron explorados pero sin dudas que si hay un continente en donde el imperio español pudo asentarse fue en América. En casi todas sus ex colonias, hoy en día la religión predominante es el catolicismo por amplio margen.

Sin embargo, a pesar del dominio español, Inglaterra logró conservar muchas colonias en islas del Caribe, en las cuales no se inculcó los valores católicos precisamente. Fueron las iglesias anglicanas y protestantes las que continuaron con las culturas de los ingleses en dichos territorios.

35 países conforman al continente americano, sin contar las regiones no autónomas que reconoce las Naciones Unidas (tales como, Bermudas, Islas Vírgenes, Montserrat, Anguila o las Islas Caimán). De los cuales 14 son países que pertenecieron en algún momento a la órbita británica. Dentro de esos 14 países, solamente 4 forman parte de la plataforma continental (Guyana, Belice, Estados Unidos y Canadá).

Los diez países de habla inglesa insulares ubicados en el Caribe son: Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Dominica, Granada, Jamaica, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas y Trinidad y Tobago.

La identidad cultural existente entre los países ex miembros de la comunidad inglesa representa una fuerte impronta del protestantismo. No solo el idioma fue importado sino que los valores religiosos llegaron con los colonos ingleses en las distintas islas del Caribe. En 1624 los ingleses se establecieron en San Cristóbal y lograron extenderse por otras islas hasta que en 1655 Jamaica pasó a sus posesiones, cuando en su momento gobernaba Oliver Cromwell, estableciendo una de las primeras colonias de lo que sería un extensísimo imperio.

Sin embargo, el protestantismo no fue la única religión en asentar sus bases en dichos territorios. La Iglesia Católica se hizo presente debido a la cercanía con la plataforma continental y además, las exploraciones de los españoles lograron que a través de la migración entre islas se comenzara a expandir el catolicismo en varias ciudades. A tal punto fue la expansión que en países como Granada, Santa Lucía y Dominica, más del 50% de la población se identifica como católicos.

El motivo de los altos niveles de adhesión en estos tres países radica en sus pasados como colonias francesas y españolas. Santa Lucía fue colonia española, mientras que Dominica y Granada fueron colonias francesas (otro de los imperios que se encargó de la difusión del catolicismo por el nuevo continente). Dominica y Granada fueron colonizadas por Francia en el siglo XVII y cedidas a los ingleses en el siglo XVIII, mientras que Santa Lucía alternó entre dominio francés y británico en más de una decena de veces, hasta que finalmente fue anexada al imperio inglés en 1814 en el Tratado de París, luego de la caída de Napoleón I.

Un país con gran presencia del protestantismo y el hinduismo, pero en cuanto a cantidad de población católica es el que más aporta, es Trinidad y Tobago. En dicha nación, si bien solamente un 20% se reconocen como católicos, este porcentaje significa casi 300 mil fieles, mucho más que cualquier otra nación insular de habla inglesa caribeña. En 1498, Cristóbal Colón fue el primer europeo en arribar a la isla de Trinidad. Desde ese entonces, la isla se convirtió en una colonia española y continuó siéndolo hasta que fue entregada a los británicos en 1802 como consecuencia de la Paz de Amiens entre el Reino Unido y la Primera República Francesa. Con tres siglos de dominio español, el trabajo de los misioneros, la construcción de iglesias y catedrales sumado al rol de muchas órdenes como los dominicos, franciscanos, jesuitas y agustinos, lograron consolidar a la Iglesia Católica en las islas.

Las islas del caribe anglófono, resultan una oportunidad para llegar a territorios impensados. Debido a las influencias española y francesa, el catolicismo pudo conservar un espacio que ni el tiempo, ni la Mancomunidad de Naciones pudieron arrebatar.

Por Manuel Ignacio Carreras- Lic. en Relaciones Internacionales. Doctorando en Ciencias Políticas.