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Efecto Messi: la pasión por la Selección no tiene límites, origen ni nacionalidad

La idolatría que generan Leo y la Copa del Mundo ganada en Qatar ubicaron a la Selección en el lugar que hasta hace unos años ocupaba Brasil: es la preferida de los neutrales. Cada tribuna de cada estadio donde la Scaloneta disputó la Copa América estuvo repleta de hinchas de distintos países que no tuvieron reparos en ponerse la celeste y blanca para hacerle el aguante a la Argentina. Después de Messi, los preferidos son Di María y el Dibu Martínez.

La familia camina agarrada de la mano, contenta, inventando canciones, con un tono que a la distancia se nota que no es argentino. Celebran la posibilidad de ver por primera vez al campeón del mundo. En tiempos pasados la lógica hubiese indicado que esos padres y sus hijos iban por el mundo con el pasaporte de nuestro país, pero la fuerza del fútbol y, sobre todo, de Lionel Messi, hizo que el territorio argentino no conozca de fronteras. Miguel, Raquel, Rafael y Emilio son salvadoreños y están con los ojos llenos de lágrimas porque están a minutos de cumplir su sueño: ver a su selección. Porque en tiempos de globalización, la campeona del mundo se convirtió en la selección de los argentinos y de muchísimos otros.

En el NRG Stadium, en el que la Selección argentina tuvo que sostenerse en las manos del Dibu Martínez para meterse entre los cuatro mejores del torneo, la cantidad de familias que adoptaron a Argentina como su equipo es increíble. En la casa de los Houston Texans de la NFL la escena se repite por cualquiera de los accesos. En la West area sacándose una foto en el toro característico del estado de Texas, un venezolano llamado Guillermo tiene una camiseta dividida en dos: mitad vinotinto, mitad albiceleste. Su explicación le da globalidad a lo que se ve en cada ciudad en la que aterriza el campeón del mundo: “En Venezuela en los 90 o los 2000 todos íbamos por Brasil, por Ronaldo, Rivaldo y porque el fútbol brasileño nos daba lo que nuestra selección no podía. Hoy por suerte tenemos una Vinotinto que compite y quiere ir por su primer Mundial, pero Argentina reemplazó a Brasil en popularidad”. Y continúa: “Yo tuve la suerte de ver al primer Messi, el de la Copa América 2007. Estuve en la final en Maracaibo y los venezolanos apoyaban casi en su mayoría a Brasil. Hoy eso sería completamente opuesto por Messi y por lo que hizo este equipo en los últimos años”. 

Fidel es un guatemalteco de 53 años que no logra su cometido de esconder la emoción que le produce haber venido a la Copa América a cumplir su sueño: ver a La Pulga con su hijo. “Sufro más en los partidos de Argentina que en los de mi selección. Vi crecer a Messi, sufrir y luchar contra las decepciones que tenía con su país hasta ganarlo todo. Es un ejemplo que quiero que mi hijo tenga siempre presente, porque lo tenía todo, pero se moría por ser campeón con Argentina. Y lo logró. Venir acá a verlo con mi hijo me hace cerrar un ciclo. Hoy es uno de los días más felices de mi vida”.

Aunque cambie la ciudad, la postal se repite. De cada diez camisetas, ocho son argentinas o tienen que ver con Messi. El color rosa del Inter Miami es quizás el segundo más común después del albiceleste tradicional argentino. Además de ver al mejor del mundo, la fiebre por jugadores como Ángel Di María, Emiliano Martínez (los dos más cercanos a La Pulga en cuanto a ovación se trata), Lautaro Martínez, Julián Álvarez y el Cuti Romero se hace sentir cuando los presenta la voz del estadio. De ese listado, por el Fideo hay una emoción multiplicada por ser el The Last Dance con la Selección que lo hace casi estar a la par de Messi. 

Este papel de Argentina siendo la nueva selección de los hinchas de selecciones no tan preponderantes en el mundo del fútbol se fue gestando básicamente por Messi. Su nombre es el denominador común en las camisetas que se ven en los estadios y la razón por la cual todos se “nacionalizan argentinos” por noventa minutos cada vez que juega el equipo de Scaloni. Si a eso le sumamos las atajadas del Dibu, los goles de Lautaro y los cruces del Cuti, está la receta para que la Selección argentina sea el equipo elegido por los neutrales.

Por Javier Lanza-Perfil