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Detienen a un jugador de fútbol por pegarle a su ex

El agresor, Diego Fantino, es arquero de Atlético Ticino. La siguió hasta la casa en la madrugada del sábado y le dio una brutal golpiza. Ella se decidió a contar todo en Facebook.

En el mediodía del domingo pasado, fue detenido en la localidad cordobesa de Ticino, a unos 65 kilómetros al sudoeste de Villa María, el arquero del club de fútbol Atlético Ticino, acusado de ser el autor de un hecho de violencia de género hacia su ex pareja. La mujer denunció también el hecho en su cuenta de Facebook y mostró en una foto cómo le quedó el rostro tras la brutal paliza.

Según informó la Policía a Radio Show de Villa María. el detenido es Diego Oscar Fantino, como supuesto autor de “Lesiones graves, privación Ilegitima de la libertad y daño”.

Al parecer, la situación comenzó en un pub de la localidad de Pasco durante la madrugada del sábado, cuando Fantino se encontraba con su actual novia y donde estaba también su ex pareja Yanila Ríos.

Ya ubicado en la localidad de Ticino, por causas que se investigan, según la información policial Fantino se dirigió hacia el domicilio de Ríos y le propinó fuertes golpes en el rostro, por lo que terminó detenido. Los uniformados le secuestraron un celular y un automóvil marca Chevrolet Cruze de color gris oscuro.

Después del terrible hecho, Yanila Rios publicó en su cuenta de Facebook:

“Yo me sentía culpable. Pensaba que en algo estaba fallando. Yo, no él. Por eso no lo culpaba. No sé si lo comprendía, quizá más bien lo justificaba. La primera vez fue un tirón de pelos. Me soltó y me pidió perdón. Me abrazó enseguida. Yo no pude llorar, no estaba preparada para eso.
Le dije que se quedara tranquilo. Y que lo amaba, que todo iba a mejorar, que yo estaba ahí para ayudarlo, porque era su compañera. Te amo, me dijo al oído.
La vida seguía. Todo era normal. Aquello fue algo aislado, no tenía sentido quedarse con eso. Decidí olvidar, todos nos equivocamos, y él también tenía derecho a equivocarse. Por eso la segunda vez no me sorprendió, quizá estaba tenso, mal.
Me di cuenta que algo estaba cambiando. Y lamentablemente sentía que sólo podía aceptar eso.
Silencio y aceptación. Y cuando uno se acostumbra a las cosas, se hacen normales. Por eso la vida seguía normal. A veces bien, a veces mal. Como la vida misma. Había días muy felices, llenos de amor. Habían días horribles que me dejaban el alma y el cuerpo temblando. Pero eran días. Y en la vida hay muchos, así que nunca pude culparlo.
Durante mucho tiempo intenté entenderlo, porque estaba presa de la costumbre. Y la costumbre era la realidad. Una realidad espantosa. Mucho miedo, muchos dolores. Los FISICOS APRENDI A SOPORTARLOS, LOS OTROS DOLORES ME IBAN MATANDO.
Sin embargo, cuando estába con gente, era un amor. A veces el infierno quema tanto que queda más cerca de lo que nos contaron. Para engañar, el diablo se transforma en la imagen que sea, menos en la de diablo.
Un dolor que pocos se imaginan. Lo más difícil no es dejar todo e irse. Lo más difícil en este caso es contarlo. Hoy tomo la decisión de contarlo. para liberarlo, porque estoy internada y toque fondo. Y lo hago porque, aunque yo había decidido darle mi vida, él me la estaba arrebatando.
“No me dejes mi amor. Todo va a cambiar, te lo prometo. Yo te amo. -Eso no es querer. Yo si te quise. Pero también me quiero a mí.”