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Débora Pérez Volpin: “Yo me siento más cómoda estando afuera que adentro de Cambiemos”

Formada en el Nacional Buenos Aires y la UBA, prioriza la educación y los sectores más vulnerables en su agenda de campaña.

Débora Pérez Volpin, primera candidata a legisladora porteña por el espacio de Martín Lousteau, licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA), la ex conductora de los noticieros de El 13 arrancó hablando del frío y los sectores más desprotegidos.

-Hoy es un día de un grado de temperatura. Buenos Aires parece una ciudad dormitorio, con la gente durmiendo en las calles. El censo cuasi oficial habla de 1.000 personas durmiendo en las calles, mientras las ONG que trabajan estos temas hablan de entre 16.000 y 19.000 personas en esa situación.

-¿Hay un INDEC trucho en la ciudad con ese tema?

-Lo primero es hacer un censo real. Ningún problema se puede abordar sin información, eso lo sabemos los periodistas. ¿Son 1.000 las personas que viven en la calle o son 16.000 como dicen las ONG?

-¿Cómo ve el problema de vivienda que hay en la ciudad?

-Tenemos 3 millones de habitantes y 300.000 personas viven en 14 villas y 21 asentamientos en Buenos Aires. Pero hay un plan de urbanización de sólo cuatro villas. Entonces, ¿la gente quiere vivir en la calle? El Operativo Frío, que les llevan una frazada y la sopa, ¿alcanza?

-¿Está en crisis la educación pública en la ciudad?

-Lo dicen las pruebas Aprender y Pisa, que el nivel socioeconómico impacta en el rendimiento de los chicos. Por ejemplo, de las 70 ciudades analizadas, Buenos Aires es la que dio la mayor diferencia, la zona sur duplica a la zona norte. Y el índice de repetidores en la escuela publica es cinco veces más alto que en la escuela privada. Nuestro plan es reorientar el gasto, no se puede abandonar a la escuela pública.

-La semana pasada estuvo en una escuela de Lugano. ¿Cómo era la situación ahí?

-Fuimos a la escuela Machado, un comercial, que tiene 1.000 alumnos, con jornada extendida, lo cual está muy bien. Pero el director, Rubén, me contaba que hay dos auxiliares, que lavan los platos de los chicos de la mañana. Y él les pide a los alumnos que les den una mano para barrer. Entonces, los pibes limpian para poder sentarse en el lugar que dejaron los otros. No tienen personal. El director me decía “con dos personas, ¿qué más puedo hacer?”. Y después ellos tienen una materia que se llama TAPO, que es Trabajo Practico de Oficina. Les dieron las computadoras del plan Sarmiento, pero no tienen wi-fi en su escuela. Tienen computadoras, pero no las pueden usar. En la materia TAPO, ven como manejar una planilla de Excel, entonces copian a mano en su cuaderno, les explican cómo completarla cuando tengan acceso, en un locutorio.

-Empezamos la entrevista hablando del frío. ¿Hay escuelas sin gas?

-Hay 17 escuelas que todavía están sin gas, en invierno. ¿Qué es lo que está fallando? ¿Dónde está la prioridad? No está ahí la prioridad, con escuelas sin gas y sólo el 5% del presupuesto para infraestructura, que además no tienen conectividad a Internet. Yo, por ejemplo, tengo acá siete propuestas de educación. ¿De qué sirven estas siete propuestas si no voy a los lugares donde Rubén trata de llevar adelante la escuela y veo qué necesita?

-¿Cuál es el primer proyecto que va a presentar, en caso de ingresar a la legislatura porteña?

-Mi primer proyecto va a ser un pedido de informes sobre qué pasó con todas las computadoras que se entregaron, cuál fue su objetivo y cuáles son los logros. Primero necesitamos tener un relevamiento de datos sobre educación, que está en una especie de limbo, porque sin los datos concretos no se pueden hacer políticas públicas. Además, proponer que haya un centro de formación docente con rango universitario. Hay 266 institutos de formación docente en la ciudad de Buenos Aires y más de 1.100 en todo el país. Necesitamos la jerarquización de la carrera docente, que tenga rango universitario y, en lo posible, centralizarlas, porque si tenemos 266, los niveles de formación de los docentes son muy distintos.

-¿Cuáles son las propuestas de campaña?

-Reorientar las prioridades, auditar el dinero del presupuesto de la ciudad, cómo se usa, los gastos de la publicidad oficial. Hay propuestas fuertes en el tema de seguridad, donde hay cosas que están y no se usan. Por ejemplo, ¿viste el programa que presentó María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires? Bueno, eso existe en la ciudad de Buenos Aires. Hay una ley aprobada por la legislatura y el bloque de mi partido le agregó una cláusula con el mapa del delito digital y la descentralización de las denuncias. Es decir, por ejemplo, si vos salís de acá, hacés dos cuadras y te roban el celular, ponele…

-No, gracias, pongamos otro ejemplo.

-No sé si te robaron en los últimos tres años.

-No.

-Bueno, a mí me robaron tres veces. Ponele, el proyecto que presentó Vidal ya existe en la ciudad de Buenos Aires. A mí me han robado el celular tres veces en el último año y medio. La gente no va a hacer la denuncia a la comisaría, porque jamás los encuentran. Pero las denuncias las tienen las compañías de celulares, porque vos llamás y denunciás que te lo robaron. Vos hoy podrías hacer esa denuncia en la comisaría, en el 911, en Internet en la página de la Ciudad o en el Ministerio Público Fiscal.

-¿La gente desconoce eso?

-No me pongas el aviso de Agradeselfie, poneme un aviso que si me roban podés hacer esto o aquello. Hace dos años votamos comuneros, ¿vos sabés donde atienden y qué hacen? Por distrito hay siete comuneros, el presidente de la comuna, que ganó, y el resto se repartió entre los otros partidos. Todos cobran. ¿Qué hacen los comuneros? Poné un cartel que diga “Usted vive en la Comuna 12, tiene siete comuneros”, los mails de los comuneros o vaya a tal lugar. El jefe de los comuneros, que son todos del PRO, en general atienden en el CGP. Pero, ¿el resto? No tienen lugar físico donde atender. No tienen oficina. Algunos atienden en un bar, yo he visto en Saavedra a uno que es itinerante, entonces se pone en una esquina, con una sombrillita y se pone “comunero”. Esos pibes ganan 40.000 pesos por mes, 50.000 el presidente de la comuna. ¿Para qué están? Esos tipos son los que te pueden resolver el semáforo de la esquina, el contenedor, tomar alguna propuesta, conocen el barrio, que en la puerta de la escuela no hay un semáforo o que pongan una loma de burro por la congestión de tránsito. Mostrame todo lo que quieras lo linda que está la ciudad, pero dame información.

-El único distrito donde el radicalismo no forma parte de Cambiemos es en la ciudad de Buenos Aires, pese a que hay ministros radicales en el gobierno.

-Está bien tener diferencias y pensar distinto. Este gobierno en la ciudad tiene el mismo signo político hace 10 años, el PRO, porque la gente los votó, no porque estén ahí por herencia monárquica. Pero me parece que hay que poner el foco en las cosas que puedan mejorar. Fijate el tema de la basura, Me gustaría que el enorme presupuesto que tiene el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, en publicidad y propaganda, gasta cuatro millones por día, se utilice para informar. Por ejemplo, eso, explicame cómo separo la basura. Porque la agradeselfie, votá por la mejor milanesa de la ciudad… Yo veo que hicieron una propuesta de formación docente en respiración consciente, pero la paritaria docente no cerró.

-El frente Evolución planteó de ir a internas con Rodríguez Larreta. Eran parte del mismo espacio, pero no fueron a las PASO.

-Ahora estamos afuera. Es bastante simple. Mauricio Macri llegó a la presidencia con el voto de la gente primero, pero a partir del apoyo que le brindaron distintos sectores que integran Cambiemos. En la ciudad de Buenos Aires, en estas elecciones también debería haber una interna dentro de Cambiemos, de la cual Lousteau fue parte, para poder dirimir eso. Pero no pasó. Larreta, hasta donde entiendo, dijo que no. Entonces Lousteau queda afuera de esa situación. Y ese es el momento en que me convocan a mí para formar parte. Y eso me parece muy bien, me siento más cómoda estando afuera que adentro de Cambiemos. El PRO tiene que ser un partido pluralista. Y si forma parte de una alianza, hacer honor a la alianza de la que forma parte.

-El gobierno dice que arriesga mucho en estas elecciones.

-No estamos mirando qué va a pasar más adelante. Al día siguiente de las elecciones de octubre, Macri va a seguir siendo el presidente, Rodríguez Larreta va a seguir siendo el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Y yo no creo que la economía mejore o empeore porque gane o pierda; o sea, si le ganan a Cristina en la provincia, ¿Macri va a solucionar los problemas del país? ¿para qué sirve pensar esto en función de una grieta y de una polarización? Bienvenidas son las otras voces, que aporten y que la gente entienda que es una elección de medio término y que está bueno ampliar espacios.

-A nivel nacional, a ustedes les pasa como a Massa o a Randazzo, que tratan de ocupar esa ancha avenida del medio.

-Yo creo que la grieta no le sirve a nadie. Basta de grieta. Tratemos de zanjar la grieta social que hay en este país. De todas maneras, la ancha avenida del medio es una entelequia, es un invento discursivo, como la polarización de esta campaña. La gente tiene derecho a elegir otras cosas. Y si nosotros pensamos en una elección de medio término, que tenés que votar a este modelo o vuelve al anterior, no podemos evolucionar. Por eso nosotros somos Evolución.

La entrevista es en el living de la casa de Pérez Volpin, el mismo lugar donde vive con su familia desde hace casi 20 años. En un momento llega uno de sus dos hijos, quien estudia para ser periodista, en la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA. Luego de los saludos de cortesía, el diálogo se orienta hacia un costado más personal.

-En diciembre usted cumple 50 años. Es interesante un cambio tan grande, un salto del periodismo a la política.

-A lo mejor tiene que ver con eso, con la edad, el lugar donde uno está parado en la vida. Y para mí, el cambio a la política coincidió con una necesidad personal de cambio, de poder hacer cosas que a lo mejor venía masticando hace tiempo en mi cabeza y una propuesta que me interesó, así que sí, hay que tener coraje para cambiar, especialmente para renunciar a un trabajo que me apasionó y donde he desarrollado prácticamente toda mi carrera. Y empezar de cero en otra cosa.

-¿Cuánto tiempo estuvo trabajando en canal 13?

-Veinticuatro años en El 13. Yo empecé como pasante, recién recibida de la Facultad. También hice gráfica, radio, muchos años de Canal A. Pero el lugar, la base, siempre fue Canal 13, desde un poquito antes de que saliera al aire TN.

-Hay gente que dice “me pido una licencia, pruebo, veo qué pasa”. Pero usted renunció.

-Me parece que el lugar donde trabajaba es suficientemente importante como para renunciar. A mí se me plantea una cuestión ética. Si yo me dedico a la política, no puedo estar al frente de un noticiero y hacerlo con el equilibrio con que lo he hecho siempre, ya que significa quebrar el vínculo de confianza con el televidente, como el contrato de lectura del diario.

-Como decía Eliseo Verón, respecto al contrato de lectura que propone un medio.

-Exactamente, es así. Eso no significa renunciar al periodismo, yo quiero seguir escribiendo, haciendo cosas, aplicar mi oficio a lo que hago, que es estar en la calle, hablar con la gente, escuchar, explicar, ese es mi aporte.

-El presidente de la UCR porteña decía que usted se había ido de una zona de confort hacia la política.

-Es un señor que no estuvo ahí (risas), que no viene de ahí.

-Que no ha transitado por las redacciones.

-¿En qué sentido sería una zona de confort? En que uno a lo largo de los años ha construido un espacio, un nombre. Y en ese sentido sí cambiás, empezás de cero. Para mí no es una dificultad. Al contrario, yo disfruto mucho de saber que voy a trabajar para las necesidades de la gente. Eso me parece un desafío enorme y lo hago apasionadamente. La zona de confort es la costumbre, la rutina.

-Ir todos los días al mismo lugar.

-Exactamente. Pero hacer un noticiero en vivo, todos los días de mi vida, durante 20 años, porque los primeros años hice más calle. Pero después es el contacto habitual con la gente. Y hacer un noticiero significa mucha adrenalina y preparación. La verdad que en política tengo que estudiar mucho y prepararme, con herramientas que tengo y algunas que me faltan.

-¿Qué formación le dio la educación pública?

-Soy una defensora de la educación pública. Mi hijo está estudiando la misma Carrera, 30 años después. Yo veo que el background que te da la Universidad de Buenos Aires, la formación que te da, más allá de las deficiencias edilicias, cierto desorden o la ideología que atraviesa todo, es rico, sobre todo para cosas que están relacionadas con lo social. Las ciencias sociales tienen que tener cierto desorden, ideología y carteles que están colgados de las paredes. Nadie se escandaliza porque sucedan esas cosas. Con mi hijo hemos comparado con universidades privadas y ha sido una elección de ambos. Creo que ese es el camino. Y te forma de otra manera.

-También está la carrera de Ciencia Política en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, junto con Comunicación, así que la política está dentro de las ciencias sociales. Pero el hecho que se haya largado a la política práctica llama un poco la atención.

-Sí, llama la atención. Yo siempre me pregunto, porque soy bastante obsesiva con mis trabajos, qué distancia hay entre esto que soy y lo que necesito ser para desarrollar esto con la altura que se merece. Y lo que veo es que mi elección es hacer esto desde el lugar que puedo aportar, estudiando lo que me falta y sin meterme en lo que no sé. A mí me han propuesto integrar la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, por lo menos ser precandidata en la lista, en un lugar para empezar, en algo que tengo mucho para aportar, encontrar soluciones y mostrar las cosas que no se muestran, que tratan de no mostrar.

-Recuerdo que en la Facultad, de estudiante, usted tenía una participación en la Franja Morada.

-Eso tiene que ver con lo que era esa Carrera. También pasé por la Franja Morada en mi colegio, el Buenos Aires. Era casi imposible no ser alfonsinista en esa época, no contagiarse de ese fervor. Y en la Facultad fue similar. Pero después, cuando me dediqué al periodismo, no me dediqué al periodismo político, aunque sí a las problemáticas sociales, como las que estoy haciendo ahora.

-Ya tenía ese interés en la política.

-Tenía ese bichito de la política, siempre tuve el bichito de lo social. Y este es un paso para unir ambas pasiones.

Por Alejandro Alfie – Clarín