¿El negocio de la pesca industrial y el aluminio amenazan al turismo?
El científico químico Iván Vega Rueda, fundador de Tequia Corp con más de 33 años de trayectoria ambiental en Chile y Estados Unidos, advirtió que la escasa renovación de agua y el constante vertido de desechos orgánicos, pesqueros y urbanos convirtieron a la cuenca del golfo Nuevo en una «gran laguna» propicia para la proliferación de bacterias letales.
Sobre el origen del microorganismo, fue tajante: “Esa bacteria que está matando a las ballenas no es una bacteria natural del mar. ¿Cómo podemos hoy día analizar la muerte de las ballenas sólo por la bacteria? Hay que preguntar: ¿esa bacteria llegó por el vertimiento de agua servida, por una actividad humana o industrial? Es un Streptococcus, está en todos lados, pero no es que un animal no tenga capacidad de defensa. Son agresivas, eso sí, pero provocan tantas muertes porque el medio acuático está en una condición óptima para que prevalezca esa bacteria y no otra. La bacteria que yo le menciono es una bacteria que viene en los coliformes fecales de aguas servidas de actividades pecuarias industriales marinos y vertederos a cielo abierto donde las gaviotas se alimentan y su pico lleva esa bacteria”.
“¿Y esto va a seguir ocurriendo? Mientras siga habiendo vertimientos de desecho orgánico al mar, sí, no hay otra adición. Esto no se arregla vacunando a las ballenas, por ejemplo, porque la bacteria va a prevalecer”.
A la hora de definir los pasos a seguir, recomendó frenar los efluentes y realizar diagnósticos profundos: “Si usted me pregunta qué es lo que habría que hacer en la inmediatez, es dejar de verter desecho orgánico al mar. Eso es lo primero, porque la condición de descomposición de la materia orgánica conlleva muchos problemas internos; uno es que el oxígeno que tiene el mar se va perdiendo. Hoy en día hay una bacteria, esa bacteria no es marina, es de actividad humana, por lo tanto esa es la primera conclusión que uno saca”.
Finalmente, hizo un llamado a evaluar integralmente la capacidad del ecosistema antes de emitir un veredicto definitivo: “Yo no soy biólogo marino, soy químico y con mucha experiencia en el mar, pero creo que hay que hacer estudios más allá de la bacteria. Hay que hacer un recuento de cuánto es el vertimiento de materia orgánica y un cálculo de recuperación o renovación de agua para saber cuánto permite el Golfo la recepción de esas sustancias que vienen por parte de la actividad humana. Realmente ustedes tienen una pesca tremendamente interesante con langostinos, por lo tanto tienen una vida marina rica para las ballenas; el problema es que les ensuciaron la casa a las ballenas”, concluyó.
Fuente: EC




