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Casación le da salidas transitorias al represor Adolfo Donda

El genocida que actuaba en el campo de concentración de la Armada tiene dos condenas a prisión perpetua y está próximo a ser enjuiciado por la apropiación de su sobrina, Victoria Donda.

La Cámara Federal de Casación Penal decidió darle salidas transitorias a Adolfo Miguel Donda, el represor condenado a prisión perpetua por sus crímenes en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), pese a que las víctimas se opusieron a que el marino pueda ser favorecido con la posibilidad de salir de la cárcel. “No tuvieron en cuenta la falta de arrepentimiento demostrada por el represor ni el peligro al que exponen a sus víctimas con este tipo de beneficios”, protestó la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. 

La resolución fue firmada por los integrantes de la Sala II del máximo tribunal penal del país, Carlos Mahiques, Guillermo Yacobucci y Ángela Ledesma. De esa forma, revirtieron un fallo del Tribunal Oral Federal (TOF) 5 que en mayo había rechazado que Donda pudiera salir de la cárcel.

Será el TOF 5 el que deba establecer qué medidas de control deberá cumplir Donda cuando salga de la Unidad 31 de Ezeiza para pasear. Según lo que había reclamado la defensa del represor, el cómputo establece que Donda tuvo más de 20 años de prisión efectiva. Estuvo detenido cuatro meses en 1987 y está en la cárcel desde el 16 de septiembre de 2003.

Desde entonces, Donda recibió dos sentencias con pena de prisión perpetua: lo hizo en 2011 en el juicio conocido como ESMA II –que está firme– y también en el proceso conocido como ESMA Unificada, que terminó en 2017 y aún no ha sido revisado por la Cámara Federal de Casación Penal.

Uno de los puntos controversiales del fallo es que el Servicio Penitenciario Federal (SPF) envió informes negativos sobre Donda. Lo hizo diciendo que no se cumplen los requisitos legales –es decir, su detención es requerida también en la causa ESMA Unificada, que aún está para ser revisada por Casación–. Sin embargo, distintas áreas del SPF informaron que, pese a eso, ha tenido “conducta ejemplar” en la cárcel. Ese argumento fue tenido en cuenta por los tres jueces de la Casación para concederle el beneficio al represor de 76 años.

“La Secretaría de Derechos Humanos rechaza esta grave decisión, tomada apenas dos semanas antes de que el represor comience a ser juzgado en la causa por la apropiación durante la última dictadura de su sobrina”, dijeron desde el organismo que dirige Horacio Pietragalla Corti.

La apropiación de Victoria

Está previsto que el 7 de noviembre próximo empiece un juicio contra Donda por la apropiación de su sobrina Victoria, hija de José Laureano Donda y de María Hilda Pérez, quienes están desaparecidos. La actual titular del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) nació en 1977 en la ESMA –el centro clandestino donde su tío operaba–. En esa causa, Donda llega en libertad. El juicio estará en manos del TOF 6 de Comodoro Py.

A “Cori” Pérez la secuestraron el 28 de marzo de 1977. A los pocos días cayó su compañero. El operativo estuvo en manos de Fuerza Aérea. La pareja de militantes de Montoneros fue inicialmente trasladada a la comisaría de Castelar. Al momento de su secuestro, la muchacha estaba embarazada de cinco meses. Después “Cori” fue llevada a la ESMA. Allí fue interrogada acerca de su militancia en la zona oeste del conurbano. Mientras estaba en la pieza de las embarazadas recibió la visita de un marino. Cuando se fue les dijo a sus compañeras de cautiverio que se trataba de su cuñado y les dio el nombre. Ellas entendieron que su apellido era “Dunda”, por lo que las primeras identificaciones del represor se hicieron con ese nombre o por los alias de “Palito” o “Gerónimo”.

“Cori” dio a luz en el campo de concentración de la Armada. Pidió que estuviera con ella otra de las secuestradas, Lydia Vieyra.  “Cori” decidió llamar Victoria a su beba y junto con Vieyra le pasaron un hilito azul por la oreja con la esperanza de identificarla.  La beba fue apropiada por el prefecto Juan Antonio Azic, compinche de Donda. Victoria recién restituyó su identidad en 2004 gracias a la búsqueda de Abuelas de Plaza de Mayo.

Cuando nació su sobrina, Donda no era parte del plantel estable de represores de la ESMA sino que era visto en algunos oportunidades, posiblemente como uno de los rotativos. En 1978, se asentó en ese centro clandestino, donde llegó a estar a cargo de la jefatura de Operaciones y de inteligencia táctica.

Una de las sobrevivientes que declarará en el juicio por la sustracción de Victoria Donda es Ana Testa. Ella reconoció a Donda como uno de los represores que la torturaron en la ESMA. “Éste es un 2×1 a cuentagotas”, se quejó Testa tras conocer la decisión de la Cámara de Casación. “Los defensores de los represores no van a la Corte, van a Casación para lograr los beneficios. Es un sistema que me genera mucha bronca porque tuvieron un juicio sumamente justo, una prisión adecuada y no es justo que estén en las calles“, completó.

Por Luciana Bertoia-Página/12