Ayelén todavía no puede creer lo que cuenta. Incluso, hasta al otro día que le sucedió no sabía si lo que había pasado era verdad. "Me pincharon, quisieron hacerme algo. Uno no cree mucho estas cosas hasta que te pasan. Pensé que me podía haber golpeado o hasta la picadura de una araña, pero no. Quisieron desmayarme, secuestrarme, no sé, estas cosas pasan y hay que contarlas", denunció a minutouno.com.
"No paso ni un segundo que ese dolor se empezó a expandir subiendo por mi brazo hasta el hombro, acalambrando todas las articulaciones de la mano y brazo, con un inmenso dolor que me subía y se me iba entumeciendo todo. Seguí caminando mas rápido, sin mirar para atrás; llegando a la esquina empiezo a sentir nauseas y se me empieza a nublar la vista, me iba a desmayar", contó en su cuenta de Facebook.
"Lo terrible además fue el después. Cuando fui a atenderme al hospital. Como si nada me quisieron dar un ibuprofeno para el dolor y listo. Sin creer lo que les estaba relatando. Parecía que les estaba mintiendo. No existe un protocolo de salud en estas situaciones y yo me sentí totalmente desprotegida", explicó.
Es que a la primera guardia a la que se acercó por su obra social, no le mandaron ningún estudio, sólo un ibuprofeono para el dolor. "Si volvés a tener náuseas o desmayos, volvé", le dijeron y la dejaron ir.

