Argentina quedó nuevamente ante la chance de conquistar la medalla de oro en los Juegos Panamericanos luego de 16 años sin subirse a lo más alto del podio. El equipo de fútbol masculino goleó por 3 a 0 en el clásico ante Uruguay en el Estadio San Marcos de Lima. Adolfo Gaich por duplicado y Carlos Valenzuela, de penal, convirtieron para el equipo nacional que sacó boleto a la final y se aseguró una medalla en Lima.

La final por la medalla de oro se desarrollará el próximo sábado desde las 22.30 en el Estadio San Marcos de Lima. El rival será Honduras que le ganó a México por penales en el primer turno. Cabe destacar que antes del duelo decisivo se llevará a cabo el choque por el tercer puesto a las 19.30.

Los comandados por Fernando Batista se clasificaron en la segunda colocación de Grupo A tras vencer a Ecuador (3-2) y Panamá (3-1) pero fueron derrotados por México (2-1).

Enfrente estuvo un seleccionado que ganó en dos oportunidades la presea dorada y es el campeón defensor ya que se subió a lo más alto en Toronto 2015. Los jóvenes a cargo de Gustavo Ferreyra fueron los únicos que lograron ganar los tres encuentros que disputaron y, por consecuencia, cerraron su participación en fase de grupos en condición de líder con puntaje ideal: 2-0 a Perú, 2-0 a Jamaica y 3-0 a Honduras.

El combinado nacional es el máximo ganador de este certamen con seis medallas doradas (1951, 1955, 1959, 1971, 1995 y 2003), aunque disputó la final por última vez en los Juegos de Guadalajara 2011 en los que cayó contra el local México por 1-0.

Argentina resolvió el pasaje a la final en apenas media hora, la inicial, cuando marcó dos goles que daban un indicio claro, no solamente por el marcador sino por el desarrollo del juego, de que difícilmente se le podía escapar la victoria.

Y cuando apenas cuatro minutos después de la segunda conquista lograda por una atrevida ejecución de un tiro penal del enganche de Barracas Central, Carlos Valenzuela, una de las figuras del equipo en este certamen, picándole la pelota de zurda al arquero Santiago Mele, se fue expulsado el zaguero central uruguayo Emanuel Gularte por una fuerte infracción sobre Adolfo Gaich, autor del primer tanto a los 5 minutos, todo acabó.

Esta apreciación tuvo carácter de literalidad, porque hasta el final de esa etapa inicial y, sobre todo durante los 45 minutos del segundo período, Argentina gobernó las acciones a su antojo, haciendo circular el balón para no desgastarse demasiado pensando en la final del próximo sábado ante Honduras.

Argentina llegó a este certamen sin los tres jugadores mayores de 23 años permitidos por el reglamento panamericano y también sin los principales jugadores elegidos por el entrenador Fernando Batista, ya que Boca, River, Racing, Vélez y Lanús no accedieron a las convocatorias realizadas por el “Bocha”.

Pero a despecho de todos esos inconvenientes, el técnico argentino le terminó sacando “agua a las piedras” y en un torneo que, también es cierto, resultó de bajo nivel, culminó metiéndose en la final igual que el seleccionado femenino lo había hecho anteriormente y también irá por el otro frente a Colombia.

Los goles de un arrollador centrodelantero como el sanlorencista Adolfo Gaich, que cerró el marcador con el tercer tanto para Argentina, junto al mencionado Valenzuela en la creación y la solvencia del zaguero de Talleres, de Córdoba, fueron la columna vertebral en la que se sostuvo este buen trabajo de los chicos albicelestes en la ruta hacia el oro que finalizará en la madrugada argentina del próximo domingo.