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Alemania reactiva el carbón ante la crisis energética y mira a Colombia como posible proveedor

Aunque Alemania se había propuesto reducir al máximo el uso del carbón, ahora vuelve a disponer de las plantas de generación eléctrica a base de este mineral, mientras usa el reducido suministro de gas que proviene de Rusia como reserva de cara al invierno. Berlín empezó su búsqueda de países proveedores de carbón y ve en Colombia una opción, aunque mira con lupa el impacto socio-ambiental que esta decisión pueda generar.

Pese a que quiere prescindir de combustibles fósiles, el Gobierno germano se ha visto obligado a reactivar una planta de carbón que se encontraba en situación de reserva justo cuando Rusia decidió acortar los suministros de gas que llegan por medio del gasoducto Nord Stream 1 y mientras el continente se prepara para la temporada más fría del año.

El Ministerio de Economía y el Clima de Alemania había aprobado el pasado 14 de julio un plan que permitía que una planta en Baja Sajonia, en el centro del país, retomara sus operaciones luego de un periodo de pausa.

Como parte de este objetivo, Alemania ya había empezado a apagar sus plantas nucleares más grandes a finales de 2021; pero sin la fuente atómica y sin el carbón, y tan solo recibiendo un 20% de la capacidad del mayor transportador de gas ruso hacia Europa, ahora el país espera no solo disponer nuevamente de este mineral, que se ha catalogado poco amigable con el medio ambiente, sino que el Partido Liberal (FPD) y el canciller Olaf Scholz, han propuesto, además, activar al menos tres plantas nucleares que se encontraban desactivadas.

El desafío de la producción de energía sin afectar el ambiente

Con muy pocas opciones y con el objetivo de la neutralidad climática para el 2050, Alemania empezó una carrera para encontrar quién le suministre carbón.

Colombia, como el país con la mayor mina de carbón a cielo abierto en América Latina, ha sido uno de los candidatos para hacer negocios energéticos con la nación europea, pero aunque parece un trato con el que ambas partes se verán beneficiadas, la explotación del combustible fósil tiene un impacto considerable para la población y el medio ambiente.

Integrantes del Parlamento alemán se desplazaron hasta La Guajira, al norte de Colombia, para analizar la viabilidad de compra de carbón a este país sudamericano.

“La mina tiene un impacto significativo en la región en términos de suministro de agua potable y también de contaminación del aire. La empresa minera por supuesto me dice que todo está perfecto y que lo tienen bajo control, pero durante nuestra visita no hicieron explotación. (…) Como soy una aficionada del tema, conozco la diferencia”, aseguró Kathrin Henneberger, representante del Partido Verde alemán.

Una de las conclusiones de la misión tiene que ver con la preocupación sobre las repercusiones ambientales y las quejas de la comunidad relacionadas con la explotación minera.

“Antes, teníamos toda el agua que necesitábamos. Desde que la empresa está aquí, nos estamos quedando sin agua. Nos falta comida. Muchos niños han muerto de hambre y sed”, dijo Leobardo Sierra, líder de la comunidad wayuu que habló con France 24. Y es que la mina dispone de 24 millones de litros de agua al día para rociar carreteras y enviar el carbón, litros de agua que escasean en una región semidesértica que tiene constantes problemas humanitarios por la falta del líquido.

De cara a la posesión de Gustavo Petro, el primer mandatario de izquierda en la historia de Colombia, el líder defiende la construcción de una transición energética mientras repone las arcas del Estado.

Siempre y cuando la minería de carbón siga siendo una opción energética para Alemania y Colombia, todo apunta a que ambos países se verán beneficiados en una negociación que podría surgir en el marco del racionamiento de gas a Europa.