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Actores Por Rubén Marcelo D’Agostino

Parecería ser que el único mal Latinoamericano es el populismo.

Lideres que ponen al pueblo en contra del “no pueblo”.

Lideres que decretan el comienzo de la historia, el  odio entre las clases,

movilizando masas, desdeñando  parlamentos, manipulando  elecciones, persiguiendo  enemigos, restringiendo  libertades.

Luego vendrá el hartazgo de las élites, confabulando  para derrocar tiranos.

O serán millones de ciudadanos marchando pacíficamente,o no.

en busca de la renuncia de algunos pelagatos,corruptos,hipócritas

devenidos en pseudo estadistas que hambrean al pueblo y engordan sus bolsillos.

Luego,por las urnas o por artilugios legales,se reemplazaran estos tiranos por

señores que supuestamente saben lo que hacen porque son ricos y cultos y

vienen desde las nubes del Olimpo a salvar a la patria.

Y veremos que,una vez mas,como aquellos,decretan el comienzo de la

historia anclando sus fracasos a una pesada herencia recibida por los populismos,

No fomentan el odio entre clases porque directamente creen que hay dos clases,

ellos y los otros,desdeñan parlamentos,no de la forma de aquellos sino

sentando en bancas a personajes nefastos de oscuros pasados y riquezas,

que poco pueden explicar,si es dable también manipularan elecciones,

perseguirán enemigos,de formas mas sutiles,pero cometiendo iguales o

peores hijaputeses que aquellos,y restringirán la libertad,no por el poder

de las armas ,sino por el oprobio ,el hambre,y la ignominia.

Apretados en el medio de este marasmo,los ciudadanos.

Pendulando desde el populismo hacia el dominio de la elite.

Y es que vamos del culto popular a la simpatía por la personalidad carismática,

y volvemos al redil pensando que el estado es una entidad que encarna la

soberanía popular,aún por encima de nuestras conciencias individuales.

Ni lo uno ni lo otro.

Ninguna personalidad por mas carismática que sea puede perdurar en el poder

sin dar respuestas concretas a sus ciudadanos.

Hemos enajenado el poder hacia una persona ,muchas veces y en todas…

hemos fracasado.

No es por el carisma y la enajenación que la ciudadanía debe vincularse,

ni siquiera por su patrimonio es como debe interactuar la ciudadanía.

Se debe tener cabal medida y conciencia de –que somos-que tenemos-

-como podemos hacerlo y hacia donde vamos-

Lo demás es carroña para los buitres

Ni carismáticos ni populistas.

Actores de nuestro destino.

Gracias por tu tiempo

Un abrazo en tu alma