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A Macri y al PRO les pesa el poder

El gobierno macrista está cumpliendo 8 meses de gestión y como siempre ocurre, el tiempo pone las cosas en su lugar. En lo que va de gestión fue quedando en claro la esencia de Cambiemos, subestimar al pueblo y el peso que les genera la política y el poder, contrarrestado por la facilidad para hacer negocios.

A pesar de que pueda ser apresurado un análisis, lo cierto es que hay indicios de como será de acá en adelante el gobierno de Mauricio Macri. Llegaban para “cambiar” y ser “distintos”, pero mientras el kirchnerismo se hunde en la corrupción y las causas que surgen como las flores en la primavera, Cambiemos empieza a sufrir las primeras causas importantes en su contra.

Nos vamos enterando las graves irregularidades que cometieron en la obra pública y que sus representantes en las provincias son igual o más soberbios que los dirigentes nacionales, en lo que parece ser una ventaja para el peronismo, que aprovecha para ir organizándose, a pesar de Cristina Kirchner y el Grupo Clarín.

Mientras el país navega en una crisis impresionante, los dirigentes macristas no hacen pie, no tienen vocación de poder, solo piensan en hacer negocios y ya fueron coptados por los poderes provinciales.

Durán Barba y Marcos Peña manejan el gobierno nacional, con encuestas y markenting claro, sin política, sin representaciones genuinas, por suerte para el PRO, tienen provincia de Buenos Aires, con María Eugenia Vidal que parece haber entendido como es esto.

Hay tiempo para cambiar, pero mientras lo hacen la gente sufre, hasta ahora solo quedó claro que les pesa el poder y solo les interesan los negocios. Quizás el “si se puede” significa que si se pude seguir vaciando al estado, pero de otras maneras.