Según investigaciones recientes, tener los pies cubiertos a la hora de hacer el amor es el secreto del máximo placer. Es lo menos, pero…
En síntesis, según la ciencia, el frío es el mayor enemigo del placer. De hecho, existe un principio médico básico que dice que cuando la temperatura corporal se reduce, el flujo sanguíneo disminuye. Y cuando el descenso es acusado, los vasos sanguíneos se estrechan impidiendo la correcta irrigación de algunas zonas del cuerpo como los genitales.
Gert Holstege, líder del trabajo, sostuvo entonces que cuando nuestros pies se encuentran a una temperatura cálida “mantenemos la autorregulación de nuestro cuerpo y, de este modo, la sangre irriga de manera directa al clítoris y los genitales masculinos”.
Dado que es el cerebro el que, cuando comienza la excitación, se encarga de enviar sangre a los órganos sexuales, si este no está al 100% en lo que debe de estar durante el acto sexual, preocupándose, por ejemplo, de la temperatura de los pies, las opciones de disfrutar de relaciones sexuales plenas menguan significativamente. Por ende, en invierno, no queda otra que ponerse medias para disfrutar mejor.

