El megadecreto de "simplificación y desburocratización" incluyó también cambios en las normativas de prevención de lavado y financiamiento del terrorismo, que relajan en términos cuantitativos y burocráticos los requisitos de información. El titular de la entidad, Mariano Federici, dialogó con el diario Cronista Comercial y sostuvo que la racionalización de las exigencias vuelve "más inteligentes y, por lo tanto, más eficientes" a los controles antilavado.
La UIF incluyó modificaciones a la Ley 25.246 dentro del DNU con el que la semana pasada el Gobierno buscó avanzar en una modernización del Estado. Entre las principales modificaciones introducidas en el decreto se destacan las relativas a la identificación de clientes y la que, en materia de intercambio de información, autoriza en forma expresa a los sujetos obligados a compartir los legajos de sus clientes entre sí, previa autorización de éstos últimos.
En materia de identificación y conocimiento de clientes, también se buscó una transformación de trascendencia. "Se pasa de un sistema formal y documental a un sistema más eficiente que permite ajustar las exigencias de identificación de clientes en forma proporcional al riesgo inherente a la relación comercial", explicó la UIF en un comunicado.
"Asimismo, se incorpora la posibilidad de realizar identificaciones de clientes en forma no presencial y se autoriza a iniciar relaciones contractuales sin haber concluido el proceso de identificación del cliente, siempre que se completen las medidas de verificación en tiempo razonable", agregó el texto.
Tras la publicación del decreto ómnibus, las entidades del sector financiero podrán compartir información de sus clientes en caso de contar con el consentimiento expreso de estos para facilitar las averiguaciones de identidad y licitud en el origen de los fondos. Esto se podrá hacer aunque se trate de empresas distintas, e incluso con entidades del exterior. El cliente podrá exigir que su información sea compartida con el objeto de facilitar relaciones contractuales.

