El líder del movimiento Patria Grande y de "Ahora Buenos Aires" analizó lo que va de gobierno de Cambiemos sobre el que mencionó que "logró disciplinar a los gobernadores". Habló de Donald Trump a quien calificó como "la versión más agresiva de los Estados Unidos".
-¿Qué balance político haces del gobierno macrista?
-El primer año largo de gobierno macrista termina en las próximas elecciones legislativas. Hasta el momento han abusado del recurso de polarización con el gobierno anterior y creo que la gente se empieza a cansar. Ahora tienen que gobernar y hacerse cargo de las consecuencias de sus decisiones políticas. Su mayor éxito relativo en lo político ha sido disciplinar al senado y a los gobernadores, lo que les da la famosa “gobernabilidad” para aplicar políticas de empobrecimiento de la población. Pero el 2016 fue un año de transición, el objetivo de fondo del gobierno de Macri lo vamos a empezar a ver a partir de ahora. Creo que la reforma laboral y la política antiinmigratoria son dos claves de lo más pesado que se viene.
-Cómo economista ¿qué opinión te merece el rumbo económico?
-Un gobierno que se quedó a mitad de camino. Operaron una transferencia de ingresos muy importante, pero no pudieron lidiar con el déficit fiscal. Salieron airosos del control cambiario, pero no pudieron domesticar el proceso inflacionario. No casualmente muchos economistas liberales corren al gobierno por derecha porque no hizo el ajuste que debería haber hecho y en un año electoral difícilmente lo haga. El gobierno basaba su plan económico en las inversiones que nunca llegaron y en el fomento a la cultura del emprendedurismo que con el modelo productivo que tenemos, resulta una estafa a la creatividad y capacidad de innovación de los argentinos. Todo esto adicionado a que el mundo no acompaña el plan que el macrismo tenía de inserción en la globalización neoliberal.
-Como opositor y de cara a las elecciones ¿cuál es el papel que debe tomar la oposición?
-Hay dos modos de entender la política. Una la considera como si fuera un mercado en donde los políticos son la oferta y el electorado la demanda. Se hacen encuestas y en función del sentido común del momento, se hacen las propuestas que la gente quiere escuchar. Creo que quienes han asumido una posición dialoguista se guían por esa lógica, tratando de disputarle al gobierno su propia agenda. La otra forma es considerar que la política es el campo de batalla en donde se defienden principios, valores, proyectos de país. Yo creo en esta segunda y creo que cualquier persona que crea que la Argentina debe ser una país soberano que no se arrodille frente a los poderes mundiales, que la democracia es darle poder a la gente común y terminar con los privilegios de la élites y que los derechos sociales y humanos deben estar por encima de la ganancia de unos pocos, entonces no cabe otra posición frente a este gobierno que el de una oposición frontal, sin concesiones.
-Asumió Trump ¿qué pensás al respecto?
-García Linera lo caracterizó como el golpe final contra el proyecto de globalización neoliberal. Pero claro, no significa que lo que viene sea mejor. Y creo que Trump es la versión más agresiva de los Estados Unidos y por lo tanto muy peligroso para América Latina. El mundo está en crisis y transformación como hace treinta años no se veía. No es claro hacia dónde vamos. En Europa la crisis generó respuestas de todo tipo, desde el neofascismo hasta fuerzas de cambio por izquierda, está todo muy abierto. Lo que es seguro es que el mundo que conocimos en las últimas décadas no va a ser igual.
-Contanos de que se trata AHORA Buenos Aires
-Propone la construcción de una plataforma ciudadana para experimentar otra forma de discutir con el macrismo en la Ciudad de Buenos Aires, en donde los protagonistas no son políticos profesionales sino gente común que todos los días hace algo para mejorar la ciudad en donde vivimos. Lamentablemente las fórmulas del progresismo porteño han fracasado en estos diez años. El PRO tiene un proyecto de modernización elitista de la ciudad y frente a eso nosotros debemos oponer una imagen de modernización alternativa. Se puede vivir bien en la Ciudad apostando a la inversión en infraestructura común, desplazando la actividad rentística que se ha apropiado de segmentos importantes del desarrollo urbano. Y hay que empezar a poner en práctica una democracia del Siglo XXI, en donde el uso de las tecnologías permitan una participación mayor de la gente común en las decisiones. Creemos que hay una enorme oportunidad en la Ciudad. El año pasado se evidenció que el macrismo no era tan fuerte como se creía y el principal candidato opositor hoy es funcionario de Macri en los Estados Unidos. Se puede ganar la ciudad en 2019 si nos atrevemos a probar otro modo de construcción política.

