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Riesgo país en 676 puntos: qué significa y cómo afecta a la economía argentina

La presión sobre los activos argentinos creció ante la desconfianza global y la incertidumbre que afecta al financiamiento y a la economía local

El riesgo país es un indicador que mide la diferencia entre el rendimiento de los bonos soberanos de un país y el de los títulos del Tesoro de Estados Unidos, considerados una referencia de bajo riesgo. Su evolución permite observar cómo evalúan los inversores la capacidad de un Estado para cumplir con sus compromisos financieros y qué tasa de interés podrían exigirle para prestarle dinero.

En la Argentina, el indicador elaborado por JP Morgan volvió a subir este lunes 19 de octubre y alcanzó los 676 puntos básicos, tras avanzar 29 unidades respecto del cierre del viernes, cuando se ubicaba en 648 puntos. La suba diaria fue del 4,2% y llevó al índice a su nivel más alto de 2026 y al mayor registro desde octubre de 2025.

El incremento se produjo en una jornada marcada por las bajas de los bonos argentinos en dólares y de las acciones de empresas locales que cotizan en Wall Street. En lo que va de octubre, el riesgo país acumula un aumento del 11,2%, mientras que la suba en el año llega al 18,2%.

¿Qué significa el riesgo país?

El riesgo país funciona como una referencia del costo de financiamiento de un Estado en los mercados internacionales. Refleja la prima que los inversores exigen para comprar sus bonos en lugar de optar por títulos considerados más seguros, como los del Tesoro estadounidense.

Cuando el indicador aumenta, el mercado demanda una compensación mayor por el riesgo de mantener deuda de ese país. Cuando baja, esa diferencia se reduce, lo que puede facilitar el acceso al crédito en mejores condiciones.

Sin embargo, el riesgo país no representa una probabilidad directa de default ni mide por sí solo toda la situación económica de una nación. Es un indicador financiero que refleja las expectativas del mercado sobre el riesgo asociado a su deuda soberana.

¿Cómo se calcula el riesgo país?

El indicador más utilizado para medir este riesgo en los mercados emergentes es el EMBI (Emerging Markets Bond Index), elaborado por JP Morgan. En el caso argentino, se toma como referencia la diferencia de rendimiento entre los bonos soberanos locales en dólares y los títulos comparables del Tesoro de Estados Unidos.

La diferencia se expresa en puntos básicos. Cada 100 puntos básicos equivalen a un punto porcentual.

Por ejemplo, un riesgo país de 675 puntos básicos representa una diferencia de rendimiento de aproximadamente 6,75 puntos porcentuales respecto de los bonos de referencia estadounidenses.

Esto no significa que la Argentina pague automáticamente una tasa de interés del 6,75% por toda su deuda. La tasa final depende de las condiciones de cada emisión, su plazo, la moneda, las garantías y otras variables financieras.

El indicador también puede variar por los movimientos de los bonos que integran su cálculo. Si sus precios bajan y sus rendimientos aumentan en relación con los títulos estadounidenses, el riesgo país tiende a subir.

¿Qué factores hacen subir o bajar el riesgo país?

La evolución del indicador depende de distintos factores económicos, financieros y políticos que modifican la percepción de los inversores sobre la capacidad de pago de un Estado.

Entre los principales se encuentran:

  • La situación fiscal: el resultado de las cuentas públicas y la capacidad del Gobierno para generar recursos con los que afrontar sus obligaciones.
  • Las reservas internacionales: la disponibilidad de divisas para atender pagos de deuda en moneda extranjera y otras necesidades del balance de pagos.
  • La inflación y el tipo de cambio: su evolución puede influir sobre la estabilidad macroeconómica y la capacidad de acumular dólares.
  • La deuda pública: el monto de los compromisos asumidos, sus vencimientos y las posibilidades de refinanciarlos.
  • La estabilidad política y económica: las decisiones de política económica, la previsibilidad de las reglas y las expectativas sobre su continuidad.
  • El contexto internacional: las tasas de interés de Estados Unidos, la demanda global de activos emergentes y los cambios en la aversión al riesgo.

Ninguno de estos factores determina por sí solo el resultado. El riesgo país responde a la evaluación conjunta que hacen los inversores y puede cambiar incluso cuando no se modifica de inmediato la capacidad efectiva de pago del Gobierno.

¿Cómo afecta el riesgo país a la economía argentina?

Una de las principales consecuencias de un riesgo país elevado es el encarecimiento del financiamiento externo. Si los inversores consideran que prestar dinero a la Argentina implica una mayor exposición al riesgo, exigirán rendimientos más altos para comprar sus bonos.

Esto puede dificultar que el Estado consiga nuevos fondos en los mercados internacionales o que refinancie los vencimientos de capital mediante la emisión de nueva deuda.

El efecto también puede alcanzar al sector privado. Las empresas argentinas que buscan financiamiento en dólares pueden enfrentar condiciones menos favorables, porque el costo de la deuda soberana funciona como una referencia para evaluar otros créditos vinculados con el país.

Además, un indicador elevado puede influir sobre las decisiones de inversión. Los inversores extranjeros suelen considerar el riesgo soberano junto con otros factores, como la rentabilidad esperada, la estabilidad cambiaria, la regulación y las perspectivas de crecimiento.

De todos modos, una suba del riesgo país no implica automáticamente una salida de capitales ni una caída de la actividad económica. Sus efectos dependen de la duración del movimiento y de las condiciones generales del mercado.

¿Qué relación existe entre el riesgo país y los bonos argentinos?

Los precios de los bonos y el riesgo país suelen moverse en direcciones opuestas.

Cuando cae la cotización de un bono, su rendimiento tiende a aumentar. Si ese movimiento se produce en los títulos que se utilizan para calcular el indicador, la diferencia frente a los bonos estadounidenses puede ampliarse y provocar una suba del riesgo país.

A la inversa, cuando aumenta la demanda de bonos argentinos, sus precios pueden subir y sus rendimientos bajar, lo que contribuye a reducir el indicador.

Esta relación ayuda a explicar el movimiento registrado el lunes 19 de octubre. El riesgo país llegó a 675 puntos básicos en una jornada en la que los bonos argentinos en dólares operaban en baja.

Entre los títulos que registraban retrocesos se encontraban el Global 2046, con una caída de hasta el 0,75%; el Global 2041, con una baja del 0,6%; y el Global 2038, con un descenso del 0,19%. También se negociaban en terreno negativo distintos bonos Bonares.

No obstante, el riesgo país no depende de la cotización de un único título, sino del comportamiento de la canasta de bonos considerada en su cálculo y de su comparación con los rendimientos de referencia.

¿Cómo influye el riesgo país en las acciones y los CEDEARs?

El indicador también puede influir sobre el mercado accionario, aunque la relación no es directa ni automática.

Cuando aumenta la percepción de riesgo sobre la Argentina, los inversores pueden reducir su exposición a activos locales. Esto puede afectar las cotizaciones de empresas que operan en el país, especialmente si sus resultados dependen del crédito, la actividad económica o las condiciones financieras.

El lunes, entre las acciones argentinas que cotizan en Nueva York, Edenor registraba una baja del 3,4%; YPF, del 2,2%; Tenaris, del 2%; BBVA, del 2%; Telecom, del 1,9%; y Banco Galicia, del 1,7%.

Los CEDEARs, en cambio, representan acciones de compañías extranjeras. Por ese motivo, su exposición al riesgo soberano argentino suele ser diferente de la que tienen los bonos nacionales o las acciones de empresas locales.

Sin embargo, sus cotizaciones en pesos pueden verse afectadas por los movimientos del tipo de cambio financiero, además de la evolución de las acciones que representan y de las condiciones del mercado local.

Por eso, el riesgo país es una variable que puede aportar contexto para analizar inversiones, pero no alcanza por sí sola para anticipar el comportamiento de cada activo.

Fuente: IP