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12 de octubre de 1492: fecha controversial

En 1492, año en que Cristóforo Colombo (Cristóbal Colón) tocó tierra por primera vez en América —en una isla del Caribe llamada por sus habitantes originarios Guanahani, ubicada en el archipiélago de las Bahamas, y a la cual bautizó como San Salvador—, el navegante y astrónomo alemán Martin Behaim creó en Núremberg el globo terráqueo más antiguo que se conserva. A este mapa esférico lo llamó Erdapfel (Manzana de la Tierra) y, por supuesto, no incluía a América, ya que fue concebido antes del regreso de Colón de su primer viaje. Este fue uno de los grandes aportes del navegante genovés a la geografía mundial, aunque él nunca lo supo: murió convencido de que había llegado a las Indias orientales, en Asia. De hecho, fue el navegante y cartógrafo italiano Américo Vespucio quien, años más tarde, demostró que esas tierras correspondían a un nuevo mundo, razón por la cual el continente lleva su nombre.

El histórico día ocurrido el 12 de octubre se recuerda con diferentes connotaciones profundamente divididas y en constante debate, que van desde una visión eurocéntrica hasta una conmemoración de resistencia indígena.

La perspectiva histórica tradicional exaltó la figura de Colón como la del navegante que conectó dos mundos aislados, llevando al nuevo continente la modernidad, la expansión cultural occidental, el idioma español y la fe católica. Así nació, a principios del siglo pasado, el concepto de “Día de la Raza”. Fue Faustino Rodríguez-San Pedro quien organizó en 1914, en la sede de la Unión Ibero-Americana de Madrid —asociación cultural de la cual era presidente—, el primer festejo de la denominada “Fiesta de la Raza”.

Los festejos no tardaron en expandirse por España. Al año siguiente, en 1915, las celebraciones se repitieron en varias ciudades españolas, pero ya bajo el nombre de “Día de la Raza”. Uno de los actos principales de ese año se realizó en la Casa Argentina de Málaga, impulsado por el cónsul argentino en esa ciudad, Enrique Martínez Ituño. Así nació la primera denominación, tan controversial, que todos conocemos.

Mientras tanto, en Argentina se vivía una situación influenciada por la guerra europea (1914-1918), donde los inmigrantes de distintas colectividades —en su mayoría italianos y españoles— organizaban movilizaciones de festejo o protestas por los giros del conflicto bélico. No obstante, el Gobierno argentino institucionalmente no adoptó de forma oficial la celebración del “Día de la Raza” ni incluyó el nombre en su calendario hasta la firma del Decreto N.º 7112 del 4 de octubre de 1917 por parte de Hipólito Yrigoyen. En dos de sus considerandos y en su parte resolutiva, dicha norma expresa:

“2º. Que se debió al genio hispano intensificado por la visión de Colón, con el apoyo de la magnanimidad de la Reina Isabel, el realizar tal hazaña, que no quedó limitada al descubrimiento, sino que se consolidó con la conquista, empresa ésta tan ardua que no tiene término posible de comparación en los anales de todos los pueblos.

3º. Que la labor de España en América, realizada por sus guerreros, sus exploradores y sus sacerdotes, representa una de las mayores epopeyas de la historia, pues derramó por el continente sus virtudes, su fe, su hidalguía, su valor, su constancia, sus artes y sus ciencias, asimilando a los aborígenes en una comunidad de sangre y de ideales.

El Poder Ejecutivo de la Nación, decreta:

Artículo 1º: Declárase Fiesta Nacional el 12 de Octubre.

Artículo 2º: Comuníquese, publíquese, dese al Registro Nacional y archívese.

Firmado: YRIGOYEN — Ramón Gómez — Domingo Salaberry — Pablo Torello — Honorio Pueyrredón — José Salinas.

Como se puede observar, el decreto estableció formalmente el 12 de octubre como "Fiesta Nacional", pero la sociedad y la prensa popularizaron el término "Día de la Raza", el cual luego decantó en el uso oficial técnico por costumbre.

Se requirieron algo más de 90 años para modificar la denominación precedente por la de "Día del Respeto a la Diversidad Cultural", establecida en el Decreto 1584/2010, sancionado el 2 de noviembre de 2010 por la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Dicha norma, a este respecto, expresa en uno de sus considerandos:

“Que, asimismo, se modifica la denominación del feriado del día 12 de octubre, dotando a dicha fecha, de un significado acorde al valor que asigna nuestra Constitución Nacional y diversos tratados y declaraciones de derechos humanos a la diversidad étnica y cultural de todos los pueblos.”

Posteriormente, en 2017, el Congreso de la Nación dictó la Ley N.º 27.399 de Establecimiento de Feriados y Días No Laborables, la cual absorbió el esquema previo y consolidó en una norma con rango de ley la denominación de «Día del Respeto a la Diversidad Cultural».

En la actualidad, el gobierno de Javier Milei modificó el uso del término en sus canales oficiales, reinstaurando la denominación histórica de “Día de la Raza” en el calendario web y en la comunicación institucional. Sin embargo, la medida no forma parte de un instrumento legal, sino de un texto que acompaña el video y las gacetillas que la Casa Rosada difunde públicamente cada 12 de octubre. Al no existir un decreto o ley modificatoria, la medida carece de validez jurídica para alterar el ordenamiento legal: el feriado nacional del 12 de octubre se sigue llamando ante la ley «Día del Respeto a la Diversidad Cultural».

Seguidamente se exponen algunos de los argumentos expresados en los textos oficiales de la Casa Rosada para justificar la línea discursiva adoptada:

“La llegada de los españoles a América integró a una región con pueblos enfrentados y costumbres que incluían rituales sangrientos, señales de un mundo sumido en la barbarie. A partir de ese momento, la civilización prevaleció sobre el salvajismo y el orden sobre el caos.

Se construyeron ciudades, se establecieron instituciones de derecho, se introdujeron nuevas tecnologías de agricultura y transporte, y se difundió la fe cristiana, sentando los cimientos de la identidad occidental que hoy compartimos.

Lejos de ser una figura a condenar, Colón es un símbolo de la expansión y el progreso humano. Su valentía y visión cambiaron el rumbo de la historia, demostrando que con determinación es posible superar lo desconocido y abrir caminos hacia el futuro.

En esta fecha no solo recordamos un hecho histórico, conmemoramos el inicio de algo mucho más grande que nosotros: la civilización occidental, porque sin raíces no hay futuro.”

Por Julio Stampone