El diputado de La Libertad Avanza habló de "fuerzas subversivas terroristas" y negó que haya condenados por genocidio. Germán Martínez se levantó y le cortaron el micrófono.
El debate era sobre soberanía nacional y terminó en un escándalo por la última dictadura. El diputado libertario Beltrán Benedit, uno de los organizadores de la visita a represores presos en 2024, tomó la palabra en un plenario de comisiones de Diputados y repitió, casi palabra por palabra, el argumento con el que los militares justificaron el golpe de 1976. Negó que en el país haya condenados por genocidio, habló de "fuerzas subversivas terroristas" y defendió haber ido a ver a Alfredo Astiz a la cárcel. El jefe del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, se levantó de su silla, y el presidente del plenario terminó cortándole el micrófono.
Todo ocurrió en el cierre del plenario que debatía el proyecto de "Defensa de la Soberanía Nacional", sobre el endurecimiento de penas para quienes realicen actividades extractivas en Malvinas. Cuando lo aludieron por la visita a Ezeiza, el entrerriano pidió la palabra.
Primero discutió el término: "Se ha instalado en el país la palabra genocidio en un país en el que, hasta donde yo sé, no hay ningún ciudadano procesado, y menos condenado, por genocidio".
Después fue al fondo y ratificó su mirada sobre los años 70: "Hubo un plan de las fuerzas contrarias que combatieron, que fueron las fuerzas subversivas terroristas y lo quiso llevar adelante Mario Santucho".
Sobre la visita de julio de 2024 al penal de Ezeiza, donde se fotografió con condenados por delitos de lesa humanidad, apeló a la religión: "Con respecto a la visita, le recuerdo que en este país, donde la mayoría son creyentes y gente de fe, es una buena costumbre acompañar a los enfermos, visitar a los presos y ayudar a los necesitados cualquiera sea la necesidad".
Martínez intentó interrumpirlo y llamó a su bloque a abandonar la sala. Benedit lo provocó: "Sea valiente, quédese", dijo y siguió: "¿Te duele la verdad?".

El presidente del plenario, el también oficialista Carlos Zapata, le pidió a su compañero de bancada que se limitara al temario. Como no lo hizo, le cerró el micrófono y dio por terminada la reunión. Ya sin audio, Benedit alcanzó a decir: "Me cansé de no decir nada".
El argumento de Benedit se apoya en un tecnicismo. Es cierto que los represores no fueron condenados por el delito de "genocidio" como figura penal: las condenas son por homicidios, torturas, secuestros y apropiación de menores, calificados como delitos de lesa humanidad, que por eso no prescriben.

Pero eso no significa lo que el diputado sugiere. Ya en 1985, el Juicio a las Juntas dio por probado que la dictadura ejecutó un plan sistemático y clandestino de secuestro, tortura y desaparición de personas. No fue una guerra entre dos bandos: fue el aparato del Estado usado para exterminar a militantes políticos, sindicales, estudiantiles y sociales.
Y hay más. En 2006, al condenar a Miguel Etchecolatz, el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata estableció que sus crímenes fueron cometidos "en el marco del genocidio" que tuvo lugar en la Argentina entre 1976 y 1983. Desde entonces, otros tribunales usaron esa misma definición. La palabra que a Benedit le molesta no la "instaló" nadie: está escrita en sentencias judiciales.

Hablar de "fuerzas subversivas terroristas" para explicar aquellos años es retomar la teoría con la que los propios dictadores intentaron justificar los centros clandestinos, los vuelos de la muerte y el robo sistemático de bebés.
La visita a Ezeiza: quiénes fueron y a quiénes vieron
En julio de 2024, seis diputados de La Libertad Avanza fueron al Complejo Penitenciario de Ezeiza: Beltrán Benedit, Lourdes Arrieta, Guillermo Montenegro, Alida Ferreyra, María Fernanda Araujo y Rocío Bonacci.

Del otro lado estaban, además de Astiz, los condenados Adolfo Donda, Raúl Guglielminetti, Antonio Pernías, Gerardo Arráez, Carlos Suárez Mason (hijo), Horacio Luis Barcena, Juan Manuel Cordero, Mario Marcote y Miguel Britos.
Cuando el caso se hizo público, el juez Daniel Obligado, del Tribunal Oral Federal 5, a cargo de la ejecución de las penas de los represores de la ESMA, lo denunció ante la Justicia federal de Lomas de Zamora.

Un año después, en julio de 2025, el fiscal Sergio Mola consideró que no había elementos para imputar a nadie y la causa se archivó: "Se trató de un grupo de representantes de uno de los poderes del Estado que, al presentarse en el Complejo Penitenciario Federal VII, expresaron que concurrían a verificar las condiciones de detención de personas allí alojadas. Que a una visita a detenidos por parte de representantes del Estado las autoridades del SPF la hayan considerado como una 'recorrida' no parece ilógico", sostuvo. El intento de investigarlo en el Congreso, en 2024, también fracasó.
Dos años después de aquella foto, Benedit no solo no se arrepiente: ahora la defiende desde una banca, con el micrófono abierto. A casi 43 años de democracia, el negacionismo ya no se esconde en una cárcel. Habla en el Congreso.
Fuente: BingBangNews

