La joven fue condenada por cantar sin hiyab en un concierto sin público transmitido por Youtube.
Se confirmó en Irán la condena hacia la cantante Parastoo Ahmadi, por haber cantado sin hiyab en un recital transmitido por YouTube. La artista y su equipo de músicos y técnicos, acusados de “ofender la decencia pública” mediante la difusión de “material obsceno e indecente”, fueron sentenciados a recibir 74 latigazos. También se les prohibió realizar cualquier tipo de actuación artística y salir del país por el plazo de dos años.
Parastoo Ahmadi, de 29 años, es graduada en Dirección Cinematográfica por la Universidad de Soore de Teherán. La joven adquirió notoriedad durante las movilizaciones que se sucedieron en Irán durante el 2022, cuando cantó la canción patriótica “Az Khoon-e Javanan-e Vatan” de Aref Qazvini. Desde entonces, su obra musical ha estado fuertemente atravesada por la música folclórica iraní.
En diciembre de 2024, la cantante transmitió a través de YouTube un recital sin público presente, titulado “Un concierto imaginario”. Desde la Revolución islámica de 1979, en Irán se prohíbe que las mujeres canten como solistas frente a un público y está establecido por ley el uso obligatorio del hiyab. Ahmadi interpretó durante 30 minutos canciones populares iraníes, acompañada de tres músicos, usando un vestido sin mangas y con el pelo suelto. El show se transformó rápidamente en una denuncia contra las limitaciones que enfrentan las mujeres en el mundo islámico y tuvo millones de reproducciones en la web.
A los pocos días de transmitido el show, la Fiscalía de Teherán presentó cargos contra la cantante, los músicos y todas las personas involucradas en la producción y distribución del show. En total, fueron nueve los artistas acusados. Tanto Ahmadi, como el pianista Ehsan Beiraqdar y el guitarrista eléctrico Soheil Faqih Nasiri fueron detenidos por la Policía de Seguridad Pública hasta el 22 de enero de 2025, cuando los liberaron tras comparecer ante la Fiscalía para la Seguridad Moral.
En junio de 2026, fueron sentenciados por un tribunal penal de la provincia de Qom y la defensa apeló la decisión de la justicia. Finalmente, esta semana el Tribunal de Apelaciones confirmó la condena para los nueve acusados. Uno de los abogados defensores afirmó ante medios internacionales que el rechazo a la apelación se dió a puertas cerradas, sin que se haya realizado una audiencia.
El jurista manifestó que: “el tribunal impuso una de las penas más severas para estos cargos”, aunque existan multas y sanciones menos graves para un hecho de esas características. Desde la defensa también advirtieron sobre el carácter aleccionador que tiene esta decisión y afirmaron que el principal motivo para tal sentencia es disuadir a la población de hacer algo parecido.
La legislación iraní establece más de 100 “delitos” punibles con flagelación, entre los que se encuentran el adulterio, las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo y la violación de la moral pública. Desde Amnistía Internacional advirten: “Estos castigos crueles e inhumanos son una escandalosa agresión a la dignidad humana y violan la prohibición internacional absoluta de la tortura”.
En 2022, Mahsa Amini, una mujer kurda de 22 años, murió en circunstancias poco claras cuando estaba bajo custodia. La joven había sido detenida por la Gasht-e Ershad, Policía de la Moral, por “llevar el hiyab de forma inapropiada”. Al conocerse su muerte, una ola de manifestaciones estallaron en todo el país y muchas mujeres quemaron sus velos en las movilizaciones o los ondearon en el aire, dejando sus cabellos al descubierto. Tras el estallido social, se intensificó el control estatal sobre las “violaciones morales” y se recrudecieron las condenas. En el último año, además, se reactivó el accionar de las denominadas patrullas morales.
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