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¿Alcanzará el gas en Alemania este invierno?

Los niveles de almacenamiento de gas son muy bajos en Alemania, y esto antes de la temporada de calefacción. ¿Cuán seguro es el suministro y cuánto se encarecerá el gas?

Hasta el 20 de septiembre de 2026, Alemania almacenaba cerca de 141 teravatios-hora de gas, algo más del 57 por ciento de su capacidad. La cifra supera los casi 134 teravatios-hora extraídos durante todo el invierno pasado, que fue bastante frío. Sin embargo, los depósitos presentan niveles bajos respecto a años anteriores. El jefe de Gobierno regional de Baviera, Markus Söder, reclamó la intervención del Gobierno federal y la oposición de Los Verdes elevó el tono. "Los depósitos de gas no están llenos. Existe riesgo de desabastecimiento", advirtió Britta Hasselmann, colíder de su grupo parlamentario.

Estas declaraciones alimentaron el temor a una posible escasez en el invierno boreal, con consecuencias para la industria y los hogares. Pero la situación no depende únicamente de las reservas: Alemania también importa gas durante el invierno y, desde 2022, ha diversificado sus proveedores y rutas de suministro, reduciendo su anterior dependencia de Rusia.

Precaución, pero no alarmismo

Expertos consultados por DW observan atentos cómo evoluciona esta situación. Charlie Grüneberg, portavoz de la Asociación de la Industria del Gas y del Hidrógeno (AIGH), destaca la importancia de los contratos a mediano plazo: "Quien haya asegurado contractualmente su suministro de gas para el invierno con un proveedor fiable recibirá las cantidades acordadas", explica.

Sebastian Heinermann, director de la iniciativa energien-speichern.de, de la Asociación Alemana de Almacenamiento de Gas e Hidrógeno (AAAGH), se muestra más escéptico. Técnicamente, todavía sería posible "llevar el nivel de almacenamiento en los depósitos de gas en Alemania a cerca del 77 por ciento", pero para conseguirlo sería necesario un ritmo de inyección que "no se ha observado ni una sola vez en las últimas tres semanas. Si la tendencia continúa sin cambios, para el 1 de noviembre se alcanzará un nivel de almacenamiento de apenas un 65 por ciento", señaló.

La Agencia Federal de Redes (Bundesnetzagentur), en cambio, no ve motivos de alarma. "El suministro de gas en Alemania es estable. Actualmente, la seguridad del suministro está garantizada. Según la información disponible, la Agencia Federal de Redes sigue considerando bajo el riesgo de una situación de tensión en el suministro de gas", declaró a DW su portavoz, Nadia Affani.

El Ministerio Federal de Economía y Energía (BMWE) tampoco prevé una emergencia. "El BMWE sigue muy de cerca todos los acontecimientos para garantizar la seguridad del suministro. Por el momento, no hay indicios de problemas de abastecimiento", aseguró su portavoz, Susanne Ungrad.

Según Ungrad, la evolución depende de "las cantidades de almacenamiento disponibles, las importaciones en curso a través de gasoductos y terminales de GNL, la evolución de la demanda y la situación en los mercados energéticos europeos e internacionales. Estamos preparados para futuros acontecimientos."

Grüneberg, de AIGH, añade que no basta con observar los depósitos: "Lo decisivo es si se ha conseguido suficiente gas y si este puede transportarse hacia Alemania y a través del país: los contratos de suministro, el almacenamiento, las importaciones por gasoducto y el GNL se complementan entre sí. Gracias a las inversiones en terminales de GNL, nuevas rutas de importación y capacidades de flujo inverso, la infraestructura es hoy considerablemente más robusta que en 2022".

El riesgo está también en los precios

Con el invierno y el aumento del consumo de calefacción, el gas puede encarecerse. Heinermann señala que en el segundo trimestre el precio en el mercado de futuros rondaba los 46 euros por megavatio-hora, según los contratos considerados, mientras que recientemente superó los 80 euros.

Olaf Geyer, de la consultora Arthur D. Little, tampoco prevé un grave problema de abastecimiento, aunque advierte: "Si el invierno es muy frío, o falla algo en el suministro de importación, la situación puede encarecerse rápidamente".

Grüneberg considera difícil formular "previsiones de precios fiables". Los precios podrían aumentar "si fuera necesario adquirir volúmenes adicionales en el mercado", aunque actualmente no se vislumbra una escasez de oferta.

El BMWE apunta a otro factor importante: "Los precios cotizados actualmente para los contratos de futuros para el invierno apenas superan los precios del mercado al contado para las operaciones inmediatas. Por tanto, no se produjo el diferencial habitual entre verano e invierno que hacía rentable el almacenamiento de gas durante los meses de verano".

Habitualmente, ese diferencial permite comprar gas barato en verano para venderlo más caro en invierno. Esta vez, el mecanismo no funcionó: debido al bloqueo del estrecho de Ormuz, el gas no se abarató durante el verano, sino que se encareció, reduciendo así el incentivo para llenar los depósitos.

Incentivos para llenar los depósitos

Geyer considera necesario corregir la situación: "De cara al futuro, hacen falta mejores incentivos para el almacenamiento y, por parte de las empresas suministradoras, una gestión de riesgos que no se limite al precio de compra, sino que también tenga en cuenta en qué medida el consumo real puede desviarse de las previsiones".

Heinermann coincide en que deben existir incentivos económicos eficaces: "A mediano plazo, Alemania necesita un marco de mercado fiable que, mediante incentivos, obligaciones o una combinación de ambos instrumentos, garantice de forma duradera un nivel de almacenamiento suficiente y, al mismo tiempo, preserve el mayor margen posible para el funcionamiento del mercado."

Por Dirk Kaufmann - DW