Seguimos de recorrida y hoy hacemos parada en El Maitén, donde el clima es de relativa calma y todo parece en paz para el actual intendente Oscar "Corcho" Currilem. Sin embargo, por lo bajo, la política ya empieza a tejer un clima preelectoral que asoma de a poco.
Desde hace varias elecciones, la polarización domina el escenario local. Por un lado, Currilem concentra el poder desde hace años y es uno de los intendentes con más experiencia de la comarca. Enfrente, viene sosteniendo desde hace tiempo a su rival más aguerrido: Luis "Cogote" Loncón. Esa disputa se llevó el centro de la escena en las últimas elecciones, cuando Loncón compitió como candidato de Torres y Currilem lo hizo bajo el sello del peronismo. Pese a esa polarización partidaria, el intendente siempre logró imponerse, aunque sin lograr sacarse de encima a un rival que jamás resignó caudal de votos. Puede decirse, incluso, que el pueblo se divide en dos: los "corchistas" y los "cogotistas" con un sector minoritario en el medio que termina inclinando la balanza a último momento —hasta ahora, siempre a favor del jefe comunal.
Ese resultado, sin embargo, dejó una herida que todavía no cicatrizó dentro de la propia alianza gobernante. Antes de convertirse en el candidato de Torres, Loncón había derrotado en una interna al postulante radical, Sebastián Wodicka, lo que habría generado un fuerte resentimiento en el radicalismo local. Según trascendió, ese malestar derivó en un trabajo activo de dirigentes de la UCR para favorecer, puertas adentro, el triunfo de Currilem por sobre su propio compañero de alianza. Una jugada que, aunque nunca se reconoció públicamente, quedó instalada como uno de esos secretos a voces que explican buena parte de las tensiones actuales.
Hoy los vecinos observan con expectativa los movimientos que se van dando, porque, pese a ese historial de enfrentamiento electoral, el gobernador parece manejar la relación con ambos dirigentes con cierto control: mantiene una alianza estratégica con Currilem sin haber roto el vínculo con Loncón. Aun así, son pocos los que creen en una convivencia duradera entre ambos: para la mayoría, un acuerdo entre los dos referentes locales es directamente impensado, más allá de la tregua que hoy se respira en el pueblo.
A ese cuadro se suma una pelea que irrumpió desde el plano provincial y que tiene como protagonista a la interna radical. La UCR ratificó su alianza con Torres a nivel provincial, pero eso no alcanzó para bajar las pretensiones de Sergio Guajardo, que insiste en competir con candidatos propios más allá de ese acuerdo. Guajardo, de hecho, aspira a ser uno de esos candidatos en El Maitén.
Otro dato que empieza a circular es la posibilidad de que el propio Currilem decida no ir por la reelección y prefiera ungir a un familiar como heredero de su lugar, en una suerte de sucesión monárquica hecha a la criolla, donde la corona no se disputa en las urnas sino que se elige a dedo dentro del propio clan.
Finalmente, se suma a la carrera un cuarto nombre: Carlos Nadal, comerciante y comunicador, que empieza a aparecer en las conversaciones del pueblo como una incógnita más en un tablero que, lejos de estar tan tranquilo como parece a simple vista, ya muestra sus primeras fisuras.
Por A.N


