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“Es jugar a la ruleta rusa”: industriales miran con desconfianza los créditos en dólares anunciados por Caputo

El ministro de Economía anticipó que podrán acceder a préstamos en divisa extranjera todo tipo de compañías, incluso las que no exportan ni son proveedores directos o tienen garantías de las mismas.

En otro intento de levantar una economía que no deja de caer, Luis Caputo anunció que todo tipo de empresas podrán acceder a créditos en dólares. Hasta el momento, solo podían hacerlo los exportadores, sus proveedores directos y, desde hace tres meses, también los que consiguieran una garantía de las compañías que venden al exterior. El sector industrial mira con desconfianza la medida y reclama políticas reales de apoyo al sector. “Esto es jugar a la ruleta rusa”, grafica Alejandro Schwartz, dueño de una fábrica de electrodomésticos.

El anuncio de este jueves del ministro de Economía representa la flexibilización de una medida que se adoptó a la salida de la convertibilidad para evitar un nuevo descalce de monedas. Tras el estallido del 2001, personas y empresas con ingresos en pesos que habían tomado deuda en dólares se encontraron con un pasivo multiplicado de un día para el otro por la devaluación.

Cómo funcionarán los créditos en dólares para empresas

Para el otorgamiento de créditos en dólares para empresas, el Banco Central mantendrá algunas restricciones, como por ejemplo que la exposición crediticia de quienes se financien en dólares sin ser exportadoras, proveedoras directas o tener garantías de las mismas será 25% mayor que en los otros casos. Lo mismo para el capital mínimo, es decir, el respaldo que el banco debe tener inmovilizado por ese crédito.

Además, cuando una empresa pida dólares, deberá seguir liquidándolos en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) a cambio de pesos para no generar un efecto multiplicador. Por otro lado, sólo el 15% del total de los créditos en dólares de un banco pueden asignarse a estos nuevos clientes sin garantías.

“Lo importante no es cuánto del total le prestan a esas empresas, ese es un problema de riesgo del propio banco. El problema es el descalce de monedas. Imaginate lo que hubiera sucedido con los créditos en dólares en las grandes devaluaciones que tuvimos desde 2002 a la fecha”, advierte Guido Zack, economista jefe de Fundar, en diálogo con Página|12.

“Es llamativo que el Gobierno tome esta medida en este contexto en el que se mostró inoperante con las regulaciones de los créditos en moneda local”, agrega el economista. Para Caputo, “las tasas del 400% son abusivas, pero no hay nada que lo impida” y es un problema “entre privados”. De hecho, estas tasas en dólares también quedarán libradas a la decisión de los bancos.

El análisis del Gobierno es que los préstamos en divisa extranjera podrían empujar las tasas en pesos hacia abajo, puesto que el dólar aumenta muy por debajo de la inflación. “Algún efecto puede generar, pero si la mora no se soluciona, es difícil que bajen las tasas. Si la tasa en pesos es 50% y en dólares es de 5%, una empresa a lo sumo puede tomar estos créditos y aspirar a que la devaluación sea menor a esa diferencia”, evalúa Zack.

“Estábamos en el 99, pasamos al 2000 y ahora vamos al 2001″

“Me parece una locura, con lo que pasó, volver a hacer lo mismo. Estábamos en el 99, pasamos al 2000 y ahora vamos al 2001”, sostiene a este medio Alejandro Schwartz, dueño de Visuar, la empresa que fabrica las heladeras y lavarropas de Samsung.

“Esto es jugar a la ruleta rusa”, grafica. “Si me garantizaran que van a tener el dólar planchado hasta el final del mandato tomaría el crédito. Pero como no creo que puedan, no lo tomaría. ¿Qué me estás ofreciendo que me suicide, a ver si con esto terminamos de morir?“, pregunta de manera irónica.

Su empresa empleaba a 800 personas, pero desde mediados de 2025 comenzó a recortar su plantel y hoy quedan 500. “La venta cayó 30% y los balances de las empresas de nuestro rubro son horribles, todos perdimos plata”, lamenta el empresario.

Caída del consumo, aumento de los costos y apertura indiscriminada de importaciones. Es lo que repiten casi todos los empresarios, sin importar el sector. “Hoy importo más componentes y produzco menos. Antes, capaz el 30% de la gente podía acceder a nuestros productos, ahora solo el 10%”, resume Schwartz.

“El empresario Pyme ya no confía en Caputo”

Si hay un sector que se ha visto afectado en estos casi 3 años es el sector textil: en la actualidad seis de cada diez máquinas están apagadas y se perdieron 942 empresas y 26 mil empleos registrados desde diciembre de 2023. “El empresario Pyme ya no confía en Caputo”, sentencia Ramón Michan, dueño de Dikson Jeans, empresa fabricante y vendedora mayorista de ropa.

“Esto no ayuda en nada al sector textil. Ninguna de las textiles de Flores (CABA) se financia a través de bancos, sólo te puede servir si estás enterrado”, explica. “El rubro textil se autofinancia con su propia cadena, tela, estampería o talleres. Pero esa cadena de pagos hoy está rota”, advierte.

A finales de 2023 empleaba a 40 personas. Hoy solo quedan 6. “El aumento de los costos es terrible y no se vende. La rentabilidad está 50% abajo de 2023. El que no echó, no ajustó o no se reinventó, se fundió”, resume.

Pero a esos factores relacionados con la política económica, Michan le suma un condimento extra, relacionado con el Gobierno en el que alguna vez confió: “Encima nos boicotearon pidiendo que no nos compren, que compren afuera. En condiciones normales nosotros podemos competir, pero todas las facilidades son para importar. Prendieron fuego a la industria nacional”, añade.

“¿Cuánto tiempo se puede vivir festejando que no echamos a nadie?"

Para Miguel Jacobawsky, dueño de la empresa fabricante de envases plásticos FADEP, la medida “es un paliativo para intentar dinamizar un poco la economía”. De todas maneras, sostiene que “no tomaría estos créditos por el riesgo de descalce si se devalúa” y porque las Pymes venden “en pesos con un mercado deprimido”.

Jacobawsky critica la falta de créditos a tasas razonables y la falta de canales de diálogo con un Gobierno que no los escucha. “Necesitamos que se frenen los embargos compulsivos de ARCA. Encima con costos de refinanciación altísimos que no se pueden rechazar”, advierte preocupado ante el proceder del organismo tributario.

El empresario pone como ejemplo una compra reciente que hizo en Mercado Pago. Si elegía pagar en dos cuotas, la plataforma le aplicaba un Costo Financiero Total (CFT) del 418%. “Esa misma billetera virtual toma dinero al 17% anual. Es un bochorno esa diferencia de tasas”, reclama.

En cuanto a los deseos del Gobierno, asegura que “no cree que se pueda bajar la tasa en pesos porque la oferta de dólares sería baja”. En la actualidad, los bancos pueden prestar el 75% de sus depósitos en dólares y el 25% restante compone los encajes, o sea, el dinero que no pueden mover. Pero los bancos apenas llegan al 60%, o sea con las regulaciones actuales tampoco utilizan todo el cupo.

De los 40 mil millones de dólares depositados, hay préstamos por 24.6 mil millones. “Hay bajo interés de los bancos en tener dólares depositados por la baja tasa de interés, lo cual al mismo tiempo desincentiva los plazos fijos en dólares porque pagan poco”, sintetiza Zack.

Justamente, el objetivo del Gobierno es que, al tener la posibilidad de prestarle a más empresas que antes, los bancos empiecen a otorgar ese remanente y que al llegar al tope y necesitar más dólares ofrezcan mejores tasas para recibir los dólares de Inocencia Fiscal, que hasta ahora no han llegado.

El empresario de la industria del plástico señala que el consumo está planchado y que los ganadores son los sectores extractivistas. En su empresa solía tener entre el 80% y el 90% de las máquinas funcionando hoy ese número es del 60%. “En las reuniones de empresarios el que llega al punto de equilibrio (no pierde ni gana plata) lo aplauden, es un bendecido”, ironiza al igual que lo hace en sus redes sociales.

FADEP emplea a 60 personas y no ha achicado su plantilla. “¿Cuánto tiempo se puede vivir así festejando que no echamos a nadie y festejando llegar al punto de equilibrio?, se pregunta.

“Los gastos estructurales siguen subiendo en dólares, pero no podés trasladarlo a precios porque no vendés. Cada vez hacés los números más finitos. Es una tormenta perfecta: caída de ventas, importaciones e impuestos. Si vendo lo demás lo puedo acomodar, pero ahora no se puede hacer nada”, sentencia.

Luis Caputo El ministro de Economía busca dinamizar la actividad con la expansión del crédito en dólares AFP

Por Vardan Bleyan-P/12