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La narrativa libertaria cruje en las redes y Milei sufre las consecuencias del desgaste

¿El Presidente empieza a perder el control del territorio donde las nuevas derechas construyen su liderazgo? Es el interrogante que atormenta al Gobierno en su distrito nativo: las redes sociales. mientras el mandatario libertario afronta el desgaste que le provoca la gestión del Gobierno, hay figuras del mismo ecosistema de ultraderecha que crecen dentro de este fenómeno.



Las métricas personales de Javier Milei se desploman, pero una red de influencers y militantes digitales logró compensar parte de la pérdida. Mientras la maquinaria MAGA de Trump se fragmenta, la derecha argentina persiste. La Ley de Tierras, los problemas de la microeconomía y el caso Adorni, los temas que ponen en jaque el relato oficial.

Antes de que la gente saliera a la calle contra la Ley de Tierras, el Gobierno ya había sufrido una derrota en su propia cancha: las redes sociales.

El frustrado capítulo III del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada convirtió a las plataformas en un inesperado frente de rechazo, mientras en Estados Unidos se evidencia el desgaste de la maquinaria de Trump. La coincidencia abre una pregunta: ¿Milei empieza a perder el control del territorio donde las nuevas derechas construyen su liderazgo?

Milei fue el primero en entender el poder de las plataformas: “Yo he nacido en las redes sociales, soy un producto de las redes sociales”, dijo a Radio Mitre en marzo de 2024.

La influencia oficialista no se desinfló: “cambió de manos”.

Pero algo parece cambiar. Según estudios de QSocial y Sustantiva, a los que accedió PERFIL, las cuentas personales de Milei se desploman. Sin embargo, la estrategia comunicacional de LLA no se limita a la figura presidencial.

En el ecosistema digital libertario conviven intermediarios y militantes que hoy blindan a Milei del desgaste. Según Sustantiva, un posteo típico del presidente rinde hoy la mitad que al inicio, mientras el “segundo anillo” de cuentas (voceros informales como Daniel “El Gordo Dan” Parisini) casi duplicó sus interacciones. La influencia oficialista no se desinfló: “cambió de manos”.

Esta dinámica responde a lo que QSocial define como un “desacople de plataformas”: el presidente conserva su centralidad en X, dominado por la élite política y periodística, pero el “mileísmo de masas” se desplazó a TikTok, donde influenciadores como Mate con Mote, Agarrá la pala o El Peluca Milei duplican en acciones a la oposición junta.

De todas formas, los “soldados” de Milei no lograron imponerse en el debate sobre la extranjerización de la tierra. QSocial detectó una “asimetría bruta”: de 1.220 publicaciones en contra del proyecto, solo hubo 73 a favor, y la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada generó apenas 0,9% de las interacciones, mientras Ley de Tierras dominó el 100% de las provincias. El ecosistema digital libertario se mantiene sólido, pero esto encendió más de una alarma.

MAGA, el faro de Milei, se fragmenta. El ecosistema de medios que impulsó el ascenso de Trump, la maquinaria MAGA, atraviesa desgaste y división interna que enciende alarmas en el Partido Republicano. Según The New York Times, influencers clave que fueron un frente unido pierden audiencias de manera estrepitosa: las visualizaciones de Benny Johnson y Dan Bongino cayeron a la mitad respecto de 2024.

El crecimiento opositor en 2026 marca una fractura en el predominio gubernamental

El declive se explica por los problemas para sostener la indignación política al ejercer el poder, los cambios en los algoritmos y una nueva generación de creadores que mezcla política con entretenimiento. La lealtad absoluta a Trump se volvió tóxica para sectores frustrados por el costo de vida y la guerra contra Irán, y el ascenso de Fuentes u Owens muestra cómo el bloque homogéneo se volvió un mapa de voces que compiten.

Los números de Argentina. Milei atraviesa dificultades similares a Trump: la gestión económica no se traduce en mejoras cotidianas y hay disputas internas. Pero en el ecosistema digital criollo los problemas no se traducen igual. Según QSocial, las acciones de Instagram del presidente cayeron 81% desde el inicio; Sustantiva revela que un “tuit típico” retrocedió 62% en rendimiento.

A la baja de métricas se suma una negativización del contenido. “Tenés la caída de la interacción entre Milei y su comunidad, y una negativización de la conversación”, sostuvo a PERFIL María Fernanda Ruz, de QSocial. “El presidente insulta a Lula y la gente se enoja con él. Ese doble proceso comenzó en noviembre, pero se notó fuerte en enero, con el escándalo de Adorni”. En paralelo, la economía se discute cada vez menos en porcentajes macro y más en testimonios de “sueldos detonados” e imposibilidad de comprar alimentos básicos.

“Donde The New York Times ve una máquina que se fractura, acá hay una que se distribuye hacia abajo”, explicó Lucas Malaspina, de Sustantiva: el “segundo anillo” creció 83% en interacciones. En el país, la influencia no se dispersa fuera del bloque libertario: quienes rompieron con LLA no lograron convertirse en influenciadores potentes.

Sustantiva advierte que “salir del ecosistema cuesta caro”: Ramiro Marra, desplazado del núcleo mileísta, vio su tracción caer 62%. Carlos Maslatón mantiene presencia masiva por volumen (más de 28 mil posteos), pero sin ese salto. La excepción es Emmanuel Danann, que conservó su audiencia por peso propio en YouTube, con unas 294.000 vistas por video.

Una oposición sin estrategia

El mensaje opositor, en el streaming. LLA tiene otro punto a favor: nadie en la oposición tiene una estrategia integral en las plataformas. Según Ruiz, es un problema regional: “Es un error de lectura muy grave seguir separando lo real de lo virtual”. Kicillof tiene una visión apenas “técnica”, y figuras como Cristina Fernández carecen de estrategia coordinada. En X, los líderes opositores retienen apenas 40% de su tracción de 2023, y operan de modo reactivo, sin un “comandante” digital identificable.

No sucede lo mismo en streaming y YouTube, donde la oposición construyó un polo más competitivo. En 2026, Carajo está estancado entre 3 y 5 millones de vistas mensuales, mientras El Destape (Norberto Navarro) lidera con 24 millones y Gelatina (Pedro Rosemblat) llegó a 15 millones. Allí los líderes pueden ser invitados, pero no creadores: la oposición performa mejor con sus productoras. El oficialismo conserva su ventaja en liderazgos individuales de YouTube, con “caudillos digitales” como Agustín Laje o Tipito Enojado, de audiencias fieles que no replican del otro lado.

Mientras la oposición se refugia en canales de marca o agitación anónima, el oficialismo explota la personalización del mensaje. No obstante, el crecimiento opositor en 2026 marca una fractura en el predominio gubernamental: el streaming es hoy la única usina audiovisual capaz de disputar el clima emocional que, hasta hace poco, la maquinaria de Milei controlaba en soledad.

Milei retrocede. Sus funcionarios también. Pero el ecosistema digital libertario es mucho más amplio. El Gordo Dan nació en X y hoy es la figura principal de Carajo. Agustín Romo es clave en X y el joven Inaki Gutiérrez cumple ese rol en TikTok. El mileísmo designó al tuitero Juan Pablo Carreira (Juan Doe) director nacional de Comunicación Digital de la Casa Rosada. Una de sus claves fue organizar una comunidad que alienta el surgimiento de creadores orgánicos y disciplinados. Los mileístas desencantados, por ahora, no son un problema: los libertarios se mueven a sus anchas en un terreno sin adversarios. Sin embargo, el episodio de la Ley de Tierras difícilmente pase inadvertido. Habrá que esperar para ver cómo se reordenan.

Alarma entre los influencers de Milei. Las métricas del Presidente en las redes caen a pique y quienes amplifican sus ideas están preocupados. ¿Están perdiendo la guerra donde dieron su primera batalla?. | Pablo Temes

Por Giselle Leclercq-Perfil