Ante la presión de sectores financieros y preocupación social, el Gobierno mantiene firme su hoja de ruta y rechaza alternativas sugeridas
Por si hiciera falta, Javier Milei acaba de dejar en claro que no habrá cambios de rumbo en la política económica.
Ni siquiera cuando las advertencias provengan de economistas identificados con las ideas de la ortodoxia o incluso del propio universo liberal.
El jefe de Estado confirmó que no habrá espacio para las correcciones al "Plan Milei". Nada de eso. Aunque algunos de sus detractores puedan pensar que lo mismo sostenía el año pasado, cuando descartaba la compra de reservas por arte del Banco Central, y finalmente ganó el pragmatismo.
El Presidente decidió convertir esa discusión por los posibles retoques a su receta económica en una definición de fondo: para él, intervenir sobre sectores específicos de la economía no es una herramienta válida, sino una práctica que conduce a la discrecionalidad y, en última instancia, a la corrupción.
De hecho, Milei reforzó con datos su inflexibilidad: dijo que en los últimos dos años, la economía se expandió 11% gracias a su receta.
"El que te propone tocar la micro te está proponiendo hacer corrupción. Es de corruptos eso", sostuvo Milei ayer durante un programa de streaming.
"Yo me tengo que ocupar de la macro. Yo tengo que poner las cuentas fiscales en orden. Yo me tengo que ocupar de bajar la inflación. Yo me tengo que ocupar de que vos ganes libertad, de sacarte el Estado de encima, de desregularte, de abrirte la economía, de permitir que aquellos que quedaron postergados, protegerlos desde el capital humano. Esa es mi tarea", concluyó el jefe de Estado.
La mira puesta en la estrategia electoral de octubre 2027
Con esa postura, Milei envía una señal que trasciende el debate técnico. También marca el tono de la estrategia con la que buscará llegar a las elecciones presidenciales de 2027.
En otras palabras, acaba de cerrar la puerta a cualquier especulación sobre un eventual "Plan B" para intentar acelerar la recuperación de aquellos sectores que todavía no logran despegar.
El énfasis del Presidente apareció durante una entrevista que le hizo el periodista Esteban Trebucq como respuesta a un debate que comenzó a ganar intensidad entre economistas que, lejos de cuestionar el ordenamiento macroeconómico, plantean la necesidad de introducir algún tipo de incentivo para actividades que continúan rezagadas.
Entre ellos figura Miguel Ángel Broda, uno de los economistas más escuchados por el mercado, quien advirtió que la reelección de Milei podría complicarse si los sectores más intensivos en empleo no muestran una recuperación más vigorosa.
Su planteo no pasa por abandonar el equilibrio fiscal ni por volver a políticas expansivas, sino por encontrar mecanismos que permitan acelerar la actividad de ramas como la industria, la construcción y el comercio.
No está solo. Otros economistas cercanos al pensamiento liberal, como Ricardo Arriazu o Lucas Llach, también vienen señalando que el crecimiento económico necesita ampliarse hacia actividades con mayor capacidad de generación de empleo si el oficialismo pretende consolidar apoyo político de cara a los próximos comicios.
La respuesta contundente del Presidente
Milei sostuvo que quienes le proponen intervenir sobre la microeconomía, en realidad, le están sugiriendo "hacer corrupción".
Según su visión, tomar medidas para favorecer a determinados sectores implica "quitar recursos a unos para beneficiar a otros", una lógica que considera incompatible con el modelo libertario que intenta construir.
Para el Presidente, la responsabilidad del Gobierno pasa por otro lado: mantener el equilibrio fiscal, continuar bajando la inflación, desregular la economía, reducir el peso del Estado y garantizar reglas de juego estables para que sea el mercado el que reasigne recursos.
La definición no es menor porque elimina, al menos por ahora, la expectativa de medidas específicas para actividades que todavía muestran un desempeño muy inferior al promedio de la economía.
Una economía partida en dos velocidades
En el "modelo Milei", los motores del crecimiento se concentran en el complejo agroexportador, Vaca Muerta, la minería, la energía y algunos segmentos vinculados a la economía del conocimiento. Son sectores con enorme capacidad para generar divisas, mejorar la productividad y atraer inversiones, pero que tienen una incidencia menor sobre la creación de empleo.
Del otro lado permanecen actividades como la industria manufacturera, la construcción y buena parte del comercio, donde todavía se percibe una performance débil, márgenes muy ajustados y dificultades para recuperar los niveles de actividad previos.
Ese fenómeno también se refleja en el mercado laboral.
Desde la llegada de Milei al Gobierno, el empleo asalariado privado formal sufrió una caída significativa, mientras que buena parte de las nuevas ocupaciones corresponden a trabajadores independientes, monotributistas o empleos de menor calidad relativa.
Es decir, la economía genera actividad, pero todavía no logra transformar esa mejora en una recuperación amplia del empleo registrado. Y en una expansión de los ingresos de las familias.
Allí aparece el núcleo de la discusión.
Los economistas que reclaman algún tipo de intervención sostienen que la estabilidad macroeconómica constituye una condición necesaria, pero no suficiente, para garantizar una recuperación homogénea.
Milei piensa exactamente lo contrario: considera que alterar el funcionamiento del mercado para beneficiar a nichos específicos terminaría deteriorando precisamente aquello que hoy representa el principal activo político del Gobierno, la credibilidad de su programa económico.
En la Casa Rosada confían en que la continuidad de la desaceleración inflacionaria, un dólar relativamente estable y la acumulación de reservas terminarán generando un clima de mayor previsibilidad que impulse inversiones, consumo y empleo sin necesidad de instrumentos sectoriales.
La apuesta es ambiciosa y también riesgosa.
Este será, muy probablemente, uno de los debates económicos y políticos más relevantes de acá a las elecciones de octubre 2027.

Por Claudio Zlotnik-IP

