En menos de un mes tres marineros perdieron la vida en alta mar frente a las costas patagónicas, episodios que exhiben las extremas condiciones de trabajo en que se desarrolla una actividad que produce millonarias ganancias a enormes empresas nacionales y multinacionales.
GUTIÉRREZ, ORTIZ Y MORALES
. Juan Carlos Gutiérrez (46 años): Desapareció el 30 de junio tras caer al agua desde el buque congelador Luca Mario cerca de Puerto Deseado. El accidente ocurrió durante una maniobra de izado del equipo en medio de un violento temporal marítimo. Su cuerpo nunca fue encontrado.
El buque Luca Mario pertenece al grupo Solimeno, con base en Mar del Plata. La firma procesa 10 toneladas de pescado diarias, según información de la propia empresa.
. Gustavo Ortiz de 37 años falleció el 19 de julio a bordo del buque Mar Esmeralda, propiedad de AISA Group, a 70 millas de Puerto Madryn. La autopsia legal determinó que sufrió una descompensación terminal por una falla cardíaca aguda no traumática.
Aisa Group es una empresa original de Canadá, dedicada a la explotación de la minería que diversificó sus operaciones hacia la pesca y compró en Puerto Madryn las empresas ‘Sea Fresh’ y ‘Cabo Vírgenes S.A..
. Haldi Morales de 50 años oriundo de Sierra Grande, cayó en aguas del Mar Argentino, a 18 horas de Puerto Madryn, unas 180 millas, frente a Comodoro Rivadavia.
El trabajador navegaba en el pesquero Cabo Vírgenes. El barco pertenece a “Red Chamber”, un consorcio empresarial norteamericano que compró la ex ‘Alpesca’.
SOMU: “UN ERROR UN ACCIDENTE, UNA NEGLIGENCIA…”
El secretario general del SOMU, César Zapata, atribuyó la tragedia a que “a veces un error, un accidente o una negligencia cualquiera y sufrimos un accidente que a veces…”.
Mejor atender el audio de la entrevista que publicó LU 20 en Instagram:
RECLAMO DE SEGURIDAD
“Nuestra vida no puede depender de la suerte” sostuvo la agrupación 10 de Julio, que fue mucho más contundente en la defensa de la vida de los marineros.
Unión Marítima 10 de julio, agrupación interna del SOMU, reclamó a las autoridades y a las empresas un inmediato y radical cambio de los protocolos de seguridad en las embarcaciones.
El agrupamiento sostiene que los elementos solicitados se utilizan habitualmente en distintas partes del mundo.
El reclamo: Protección individual: Chalecos inflables automáticos o dispositivos de flotación de uso permanente en cubierta (compatibles con arnés y ropa de trabajo), dotados con luz estroboscópica y baliza de activación automática por inmersión (AIS-MOB + DSC y balizas satelitales PLB con GPS) para marcar la ubicación exacta de cada marinero.
Sistemas de alerta inmediata: Receptores y radios conectadas a alarmas sonoras potentes en puente, camarotes y zonas de trabajo, sumados a un botón MOB en el puente que registre al instante hora, posición, rumbo y velocidad del buque al momento de una caída.
Tecnología de rescate y monitoreo: Cámaras térmicas y ópticas para cubrir popa y bandas, aros salvavidas con luz y humo, y un sistema real y eficaz para izar del agua a una persona inconsciente, advirtiendo que "una simple escala no alcanza".
VOLVER A LA CASA CON VIDA
Los marineros subrayaron que el reclamo significa la garantía de contar con tecnología básica para poder regresar con vida a sus hogares tras cada marea.
No podemos seguir esperando otra muerte para reaccionar. La seguridad no es un gasto, la vida de un marinero no tiene precio", sostuvo la agrupación “10 de Julio”.

