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Los soldados de EE. UU. caídos en la guerra con Irán: ¿quiénes eran y qué implica su muerte para Trump?

El número de militares estadounidenses muertos en el marco de la guerra con Irán, iniciada el 28 de febrero pasado, ascendió a 17 este fin de semana. Donald Trump asegura que Teherán pagará "con creces" cada baja. La promesa llega en un momento crítico para sus aspiraciones electorales, con el Congreso dividido, aliados republicanos incómodos y las cruciales elecciones de medio término a poco más de tres meses.

El número de soldados estadounidenses muertos en la guerra contra Irán ascendió a 17, luego de que se confirmara el fallecimiento de un militar en el norte de Irak.

El presidente Donald Trump prometió que Teherán pagará por cada una de esas bajas, en un momento crítico para sus aspiraciones electorales de cara a los comicios legislativos de noviembre próximo.

"Cada vez que Irán mate a un soldado estadounidense, pagará por ese asesinato con creces", escribió Trump en su red Truth Social. "Esta directiva se ha transmitido al secretario de Guerra, Pete Hegseth, y al jefe del Estado Mayor Conjunto, Daniel Caine".

Dos de los fallecidos, un teniente y una soldado raso, murieron el 17 y el 18 de julio cuando las fuerzas estadounidenses y sus aliados repelían un ataque iraní con misiles balísticos y drones contra la base aérea Muwaffaq Salti, en Jordania, según el Comando Central de Estados Unidos (Centcom).

Un tercer militar figura como desaparecido tras ese ataque: el domingo 19 de julio, el Centcom informó que se hallaron "restos no identificados" que están siendo examinados.

¿Por qué Jordania?

Que las bajas se hayan producido en territorio jordano no es casual.

"Asistimos a un aumento de la presencia estadounidense en Jordania", analiza Emmanuel Dupuy, presidente del Instituto Prospectiva y Seguridad en Europa (IPSE), en diálogo con France 24.

"Es lógico pensar que los iraníes quieren golpear con más dureza las bases donde la presencia estadounidense se reforzó desde el 28 de febrero. Jordania se convirtió en un blanco predilecto", precisa el experto. Unos 4.000 soldados estadounidenses están desplegados en suelo jordano, el mayor contingente extranjero en el país.

Pero, la más reciente baja, que elevó el total de fallecidos a 17, se produjo el sábado en el norte de Irak, donde un militar perdió la vida durante la detonación controlada de la munición sin explotar de un dron de ataque iraní derribado, según el Centcom. Otro efectivo fue herido de forma leve en el mismo procedimiento.

Desde el inicio de la guerra, además, alrededor de 430 militares estadounidenses han resultado heridos.

La represalia que prometió Trump ya se encuentra en marcha: el Ejército estadounidense dijo que sus últimos bombardeos apuntaron contra la Guardia Revolucionaria iraní en respuesta directa a las muertes en Jordania. 

Previo al ataque en Jordania, Washington ya había comenzado a trasladar aeronaves adicionales a Medio Oriente, incluidos cazas y aviones cisterna, según declaró un funcionario estadounidense a la agencia Reuters.

Del alto el fuego a la novena noche de ataques

Los intercambios de fuego, que ya llevan más de una semana, marcan el regreso a una guerra abierta tras el colapso del acuerdo interino firmado el 17 de junio, que preveía un alto el fuego de 60 días para negociar el fin permanente del conflicto. 

Luego de que Irán atacara buques en el estrecho de Ormuz, Trump declaró el 8 de julio que ese entendimiento estaba terminado, y un negociador iraní indicó que Teherán suspendía sus compromisos, al tiempo que aseguró que Washington fue el primero en violar el acuerdo.

El domingo 19 de julio por la noche, Estados Unidos completó su novena jornada consecutiva de ataques contra territorio iraní. El líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, advirtió que su país dará "lecciones inolvidables" si los bombardeos persisten. 

Ambos bandos han atacado infraestructura civil de la que dependen millones de personas: Kuwait denunció que una de sus plantas de energía y desalinización fue atacada por segunda vez en dos días, en un país donde cerca del 90% del agua potable proviene de la desalinización.

Un frente interno que se agrieta antes de las elecciones

Las muertes del fin de semana golpean a Trump en su flanco más sensible. A poco más de tres meses de las elecciones legislativas de medio término, en las que los expertos pronostican que los republicanos tendrán dificultades para retener la Cámara de Representantes y posiblemente el Senado, la guerra que el presidente había prometido terminar en cuestión de semanas ingresa en su sexto mes con un saldo creciente de bajas, precios de la gasolina en alza y un Congreso cada vez más inquieto.

El líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, afirmó en su cuenta de X que la guerra en Irán ha sido "un desastre" para los estadounidenses y sostuvo que no deben morir más militares en un conflicto que calificó de imprudente y elegido por el presidente. 

En el Senado, el líder de la minoría, Chuck Schumer, dijo que la estrategia de Trump es una receta para el desastre y enumeró los costos: la gasolina sigue cara, las bajas aumentan y el gasto se dispara. Su colega Chris Murphy advirtió que los hechos del fin de semana muestran una guerra que se escapa del control de ambos países.

El malestar no se limita a la oposición demócrata. En junio pasado, la Cámara y el Senado aprobaron una resolución que solicitaba el fin de las hostilidades, un gesto inédito de ambas cámaras contra una guerra en curso. Sin embargo, dos días después, y tras las quejas públicas de Trump de que esos votos socavaban sus negociaciones con Teherán, el Senado de mayoría republicana rechazó una segunda resolución que habría obligado al presidente a terminar el conflicto.

El senador republicano Rand Paul impulsó junto al demócrata Tim Kaine la resolución bipartidista que exigía retirar a las fuerzas estadounidenses salvo autorización expresa del Congreso.

Del otro lado, legisladores de línea dura como Bill Cassidy, que llegó a calificar el desenlace negociado con Irán como el peor error de política exterior en décadas, y Roger Wicker, presidente del Comité de Servicios Armados, cuestionaron el alto el fuego por considerar que regalaba lo conseguido militarmente.

A esas voces se suma la de exfuncionarios del propio gobierno. Joe Kent, quien dirigió el Centro Nacional Antiterrorista hasta marzo y renunció por la guerra, pidió en la red social X retirar a las tropas antes de un ataque con numerosas víctimas y romper lo que llamó la trampa de la escalada.

A la presión política se agrega un cuestionamiento de fondo: la eficacia misma de la campaña militar. Los disparos iraníes hacia Jordania demuestran que Teherán golpea ahora con misiles que presenta como balísticos, y a más de mil kilómetros de sus fronteras, una capacidad que contradice la afirmación estadounidense de que el régimen iraní estaría exhausto y sus fuerzas destruidas. "La narrativa de Donald Trump no es real", sentencia Dupuy.

"No me importan las elecciones": Trump

El propio Trump ya había anticipado su respuesta a la presión electoral. A fines de mayo, cuando la guerra se acercaba al cuarto mes pese a que él había pronosticado una duración de entre cuatro y seis semanas, el presidente aseguró en una reunión de gabinete que el liderazgo iraní apostaba a desgastarlo con el calendario electoral.

"No me importan las elecciones de mitad de mandato", dijo el mandatario en aquel momento.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, gesticula tras pronunciar un discurso a la nación en el que advirtió a los estadounidenses que la integridad electoral estaba en riesgo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, gesticula tras pronunciar un discurso a la nación en el que advirtió a los estadounidenses que la integridad electoral estaba en riesgo. © SAUL LOEB / POOL/AFP

El costo económico del conflicto, con el tráfico por el estrecho de Ormuz reducido a un puñado de tránsitos diarios frente a los casi 140 de antes de la guerra, será el eje de una audiencia en el Congreso este martes 21 de julio, en la que participarán Hegseth y Caine.

Qué se sabe de los soldados muertos

El Pentágono identificó este lunes 20 de julio a los dos militares muertos en Jordania.

El primer teniente Tyler James Feehan, de 25 años y oriundo de Ewa Beach, en Hawái, estaba asignado al 32º Comando de Defensa Aérea y Antimisiles del Ejército, con base en Fort Bragg, Carolina del Norte. Será ascendido póstumamente a capitán y recibirá la Estrella de Bronce, el Corazón Púrpura y la Insignia de Acción de Combate.

La soldado raso Isabella Gonzales, de 19 años y nacida en Carrollton, Texas, servía en el 10º Comando de Defensa Aérea y Antimisiles, con base en Ansbach, Alemania, y se había graduado del colegio secundario el año pasado. 

La identidad del militar muerto en el norte de Irak aún no fue difundida por el Pentágono, que espera completar la notificación a la familia.

Las otras 14 muertes tuvieron lugar en dos momentos de la guerra. En los primeros días de marzo, un dron iraní que penetró las defensas aéreas impactó un centro de operaciones en el puerto de Shuaiba, en Kuwait, y mató a seis reservistas del Ejército de una unidad de logística con base en Iowa, que se encargaba de abastecer de alimentos, combustible y equipamiento a las tropas. Un séptimo soldado, herido el 1 de marzo en un ataque iraní contra la base aérea Príncipe Sultán, en Arabia Saudita, murió una semana después.

A mediados de ese mismo mes, los seis tripulantes de un avión cisterna KC-135 murieron cuando la aeronave se estrelló en el oeste de Irak tras un incidente con otro aparato que logró aterrizar a salvo. El Comando Central aclaró que no hubo fuego hostil ni fuego amigo y la investigación sigue abierta. Entre las víctimas se encontraba un mayor de la Fuerza Aérea que llevaba menos de una semana desplegado y dejó tres hijos pequeños, según relató su familia a la agencia AP.

La baja más reciente antes del pasado fin de semana fue la del comandante Gabriel Edwards, jefe de un escuadrón de helicópteros embarcado en el portaaviones USS George H.W. Bush, cuyo MH-60S realizó un amerizaje de emergencia en el mar Arábigo el 1 de julio. Los otros tres tripulantes fueron rescatados.

La Casa Blanca anunció que Trump asistirá al traslado solemne de los militares caídos a la base aérea de Dover, en Delaware, el mismo ritual que encabezó en marzo tras las primeras muertes de la guerra.

Amenazas de una escalada mayor

Mientras tanto, la escalada no muestra señales de freno. En la última semana, Trump amenazó con ampliar los objetivos en Irán para incluir centrales eléctricas y puentes, desplegar fuerzas terrestres para tomar el centro petrolero de la isla de Kharg y bombardear un complejo subterráneo de gran profundidad vinculado al programa nuclear, conocido como la Montaña del Pico. 

Fuentes consultadas por Reuters indicaron que las recientes oleadas de ataques, orientadas a reabrir el estrecho de Ormuz, buscan además destruir capacidades militares iraníes como paso previo a operaciones más complejas contra el país.

Del lado iraní, la escalada también podría extenderse geográficamente. Para Dupuy, Jordania no sería "más que una etapa, un test" de la capacidad de Teherán para golpear lejos de sus fronteras. En marzo, un dron de fabricación iraní, lanzado desde territorio libanés según la diplomacia chipriota, se estrelló en Chipre, isla que alberga dos bases británicas, sin causar víctimas. Si mañana Irán atacara Chipre, advierte el analista, "es la Unión Europea la que se verá obligada a reaccionar".

Por Guido Burdman-France24