El ingreso masivo de cortes como asado, lomo y vacío dispara la oferta en supermercados, que aumentan precios y obtienen márgenes récord
La dinámica del mercado de la carne en Argentina está sufriendo una transformación histórica que pocos veían venir: el país de las vacas está recurriendo de forma cada vez más masiva a la importación para "arbitrar" los precios internos.
En un momento donde las exportaciones de carne vacuna se dispararon, ante la apertura de los mercados internacionales y los buenos precios del producto, el ingreso de carne vacuna desde Brasil pudo achatar los precios en las góndolas locales.
Los envíos desde las locaciones brasileñas incluyen cortes muy apreciados por el consumidor argentino.
El lomo, el vacío y la nalga brasileños están inundando las góndolas de las cadenas de supermercados locales a precios de costo. La contracara es que dejan un margen extraordinario para las grandes cadenas, que compran a $9.000 el kilo y venden entre $20.000 y $23.000.
El boom de la carne importada
Históricamente, la Argentina importaba cantidades marginales de carne: apenas unas 500 toneladas anuales en momentos críticos, concentrados en momentos como la Navidad.
Sin embargo, el año pasado esa cifra saltó a 32.000 toneladas y para este año se proyecta que alcancen las 65.000 toneladas. El 80% de este producto proviene de Brasil, seguido por Paraguay y Uruguay, cuenta a iProfesional el director de la Sociedad Rural y consultora cárnico, Andrés Costamagna.
Precios baratos: ¿quién se queda con la diferencia?
El dato más impactante es el costo de ingreso de la carne importada: "El lomo brasileño está entrando a los supermercados con un costo de aproximadamente $9.000 el kilo", cuenta Costamagna.
Considerando que en las góndolas se termina vendiendo entre los $20.000 y $23.000 (a un valor más bajo que el lomo argentino para atraer al comprador), el negocio para los supermercados es redondo, permitiéndoles obtener márgenes de ganancia sustanciales mientras mantienen ofertas competitivas.
Los demás cortes "populares" que llegan a las grandes tiendas también lo hacen con precios más bajos: la tapa de asado a $13.000 promedio y la nalga entre $14.000 y $16.000 por kilo.
En ambos casos, alrededor de 25% más baratos que los cortes "made in Argentina".
El "Modelo Uruguayo" llega a la Argentina
Argentina está transitando hacia lo que Costamagna denomina el "esquema uruguayo": abastecer el mercado interno con cortes importados más económicos y exportar los cortes de alto valor hacia mercados que pagan precios premium, como Estados Unidos, Israel y la Unión Europea.
En este escenario, mientras el bife de chorizo se envía al exterior por valores que rondan los 10 a 12 dólares el kilo, el consumidor local termina comprando carne de raza cebuina (brasileña), que aunque es menos tierna que la argentina, gana por su precio más atractivo".
Esta estrategia permite que los precios en el mostrador se mantengan estables. La importación actúa como un "techo" para la carne local; si el productor argentino intenta subir demasiado los precios, el supermercado simplemente aumenta su pedido de toneladas a Brasil para equilibrar la oferta.
El nuevo mapa del consumo de proteínas
El aumento de los precios de la carne vacuna, en un contexto de caída en el poder adquisitivo de los consumidores, incidió en que el consumo de esa carne se desplome a niveles históricos.
En este 2026 retrocederá a 42-45 kilos por habitante al año. Contra 55-60 kilos de años anteriores. O de los 70 kilos de comienzos de la década 2010.
Este espacio vacío ha sido rápidamente ocupado por otras proteínas, dice Costamagna. De hecho, el consumo de pollo ya le ganó a la carne vacuna y se posicionó como el líder en el ranking del consumo interno.
- Pollo: Ya lidera el consumo con 51 kg anuales (por habitante), consolidándose como la opción principal por precio
- Cerdo: Es la gran sorpresa, proyectando un consumo de 22 a 23 kg para este año, con precios muy agresivos (la bondiola o el solomillo hoy compiten cabeza a cabeza con el precio de la pechuga de pollo)
- Huevos: Debido al bajo costo del maíz (insumo crítico), la producción está en niveles récord, generando una deflación en el precio del maple, que ha bajado de $9.000 a $5.000 promedio en la ciudad de Buenos Aires
¿Qué pasará con el asado?
Pese a la invasión de cortes brasileños, hay una "vaca sagrada" que se mantiene firme: el asado argentino.
Debido a que prácticamente no se exporta, este corte queda reservado para el mercado interno a precios más accesibles en comparación con los cortes premium.
Para lo que resta del año, Costamagna anticipa que no habrá saltos bruscos en los precios, salvo los ajustes estacionales de fin de año, ya que el flujo de carne importada seguirá garantizando el abastecimiento y "planchando" cualquier intento de escalada inflacionaria en el sector.
El modelo de "exportar caro e importar barato" parece ser la nueva hoja de ruta para la mesa de los argentinos.

Por Claudio Zlotnik - IP

