La compañía estadounidense Pumpco ganó la licitación para construir los ductos que lleven el gas desde Vaca Muerta hasta Río Negro para exportar GNL al mundo. Ofreció un 15% menos que la propuesta de Techint. Se trata de una subsidiaria de MasTec, una de las mayores constructoras de infraestructura energética en Estados Unidos, controlada por el empresario Jorge Mas, propietario y CEO junto a su hermano José Mas y David Beckham, del club de fútbol Inter Miami, donde juega Lionel Messi. Había presentado propuestas en otros proyectos argentinos.
La estadounidense Pumpco, controlada por la familia Mas y asociada con la italiana Bonatti y la argentina Contreras Hermanos, ganó la licitación para construir los ductos de exportación del proyecto Argentina LNG al presentar una oferta 15% inferior a la de Techint. La adjudicación marca el tercer revés consecutivo para el grupo Rocca en las grandes obras vinculadas a Vaca Muerta y consolida una alianza estratégica entre YPF, ENI y nuevos socios internacionales para desarrollar la infraestructura que permitirá convertir a la Argentina en un gran exportador mundial de gas natural licuado.Después de varios intentos fallidos, Pumpco, la empresa de construcción civil de capitales norteamericanos propiedad de la familia Mas, logró ganar la licitación para la construcción de los dos ductos dedicados a la exportación de hidrocarburos desde Vaca Muerta hacia las costas de Río Negro, vinculados al proyecto Argentina LNG que impulsan YPF y la italiana ENI. Lo hizo en sociedad con Bonatti y Contreras Hermanos, ofreciendo un 15% menos que Techint. La empresa de los Rocca fue así desplazada por tercera vez consecutiva de los proyectos de gasoductos que unen Vaca Muerta y las costas del Atlántico para exportar hacia Occidente el combustible del “Dorado” neuquino.
La adjudicación de la obra, de más de 1.200 millones de dólares, a Pumpco-Bonatti-Contreras Hermanos se conoció el jueves e implica para los norteamericanos, líderes del consorcio, una revancha tras varias derrotas. Se dice en la industria que lograron la victoria más importante de todas. Pumpco Inc. es subsidiaria de la estadounidense MasTec, una de las mayores constructoras de infraestructura energética de Estados Unidos, controlada por el empresario cubano-estadounidense Jorge Mas, conocido en Argentina por ser principal propietario y CEO de Inter Miami CF junto a su hermano José Mas y David Beckham, club donde brilla Lionel Messi. Curiosamente, los intereses de los Mas en la construcción civil argentina comenzaron en junio de 2023, la misma época en que Messi llegaba a la MLS.
Antes de este triunfo, Pumpco protagonizó varios intentos fallidos por quedarse con obras importantes, quedando detrás de oferentes más caros. El primero fue la reversión del Gasoducto del Norte, adjudicada entre enero y marzo de 2024 al consorcio de Techint Ingeniería y Construcción y Sacde (constructora de Marcelo Mindlin). El segundo fue el gasoducto de Southern Energy, el primero pensado exclusivamente para exportar GNL desde Vaca Muerta hasta Río Negro y abastecer las plantas flotantes de licuefacción (FLNG) de Argentina LNG. Esa obra, el San Matías Pipeline, es una sociedad de los accionistas de Southern Energy S.A. (SESA): Pan American Energy (PAE) 30%, YPF 25%, Pampa Energía 20%, Harbour Energy 15% y Golar LNG 10%. Quedó en la historia por la polémica de dejar fuera de la provisión de tubos y la obra civil al grupo Techint, lo que derivó en un combate público teledirigido desde la Presidencia, que bautizó a Paolo Rocca como “Don Chatarrín”. En esas licitaciones también quedó afuera Pumpco, que hasta entonces venía invicta en las adjudicaciones de infraestructura más importantes del país, concentradas hoy, por los recortes de obra pública, casi exclusivamente en Vaca Muerta.
La gran novedad de la semana es la victoria de Pumpco en Argentina LNG, la obra de mayor inversión. La desarrollan YPF y ENI para exportar hasta 12 millones de toneladas anuales (MTPA) de gas natural licuado desde la costa rionegrina, con el gas producido en Vaca Muerta como fuente. El destino es Europa, fundamentalmente Italia y Alemania, países con los que Horacio Marín, presidente de YPF, cerró ambiciosos acuerdos de venta que requieren el gasoducto terminado a tiempo. El contrato adjudicado a Pumpco comprende dos ductos paralelos de aproximadamente 527 kilómetros: uno principal, de 48 pulgadas, para el gas que abastecerá las plantas de licuefacción, y un poliducto de 24 pulgadas para líquidos asociados. La inversión total superaría los US$ 3.000 millones, con lo que la familia Mas se queda con el principal proyecto de Vaca Muerta y, quizá, de la historia energética argentina.Los vencedores ofrecieron un 15% menos que Techint y ganaron la licitación en buena ley, aunque se pueden hacer conjeturas circunstanciales. Pumpco, con sede en Giddings, Texas, tenía más de 25 años de trayectoria y facturaba unos US$ 70 millones en 2007 cuando fue comprada por MasTec en mayo de 2008 por unos US$ 44 millones cash, fortaleciendo la posición de MasTec en construcción de ductos, negocio que años después se benefició del boom del shale en Estados Unidos. La familia Mas siempre había considerado desembarcar en el país, pero recién pudo avanzar en Argentina con la llegada del gobierno de Javier Milei y la buena vibra generada por Messi en el Inter Miami (negocios son negocios).
Jorge Mas y José Mas son hijos del polémico empresario cubano Jorge Mas Canosa, fundador de la organización anticastrista Cuban American National Foundation. Tras la muerte de su padre en 1997 heredaron el grupo familiar y expandieron MasTec, que hoy cotiza en Nueva York y factura más de US$ 14.000 millones anuales. La compra de Pumpco y la expansión del shale potenciaron el negocio y derivaron en su desembarco en el país, que se demoró años hasta la victoria del jueves pasado en Argentina LNG.
La presencia de Bonatti se explica por la sociedad entre YPF y la italiana ENI, sellada el 6 de junio de 2025 durante la reunión entre Javier Milei y la primera ministra Giorgia Meloni en Roma. ENI reemplazó al fallido proyecto de megaplanta de licuefacción entre YPF y Petronas; su elección fue impulsada por Marín y por Milei, que veían en la petrolera italiana y en Meloni a los mejores socios para sustituir a los malayos. La composición accionaria de ENI muestra que el 33,08% pertenece al Estado italiano, que conduce sus destinos estratégicos; el 43,20% está en manos de inversores institucionales internacionales (fondos de inversión, de pensión y gestoras de activos), y el resto se reparte entre otros accionistas. Con ENI como socia, Meloni como aliada y la guerra de Putin en Ucrania obligando a Europa a buscar nuevos proveedores de gas, YPF también negoció la apertura del mercado alemán mediante una sociedad con SEFE (Securing Energy for Europe GmbH), empresa energética del Gobierno alemán. Aunque el comprador de ese primer contrato europeo es SEFE y el vendedor Southern Energy, el acuerdo está alineado con la estrategia de Argentina LNG de convertir a Vaca Muerta en proveedor mundial de GNL.
El 4 de noviembre de 2025 se sumó un tercer socio a Argentina LNG: la compañía internacional de inversiones energéticas del grupo ADNOC (Emiratos Árabes Unidos). El 12 de febrero de 2026 las tres empresas firmaron un Joint Development Agreement (JDA) vinculante, que dio inicio formal a la ingeniería de detalle (FEED) y al proceso hacia la Decisión Final de Inversión (FID); el alcance societario definitivo se conocerá en los próximos meses. El inicio efectivo de las obras sigue sujeto a esa FID, que deberán asumir YPF y ENI para la primera etapa del proyecto. Las empresas apuestan a completarla en el último bimestre del año; la clave es cerrar el project finance para solventar el trazo grueso de la obra y conseguir el financiamiento definitivo.No habrá problemas para eso: en el mundo, para proyectos serios, dinero siempre hay. En cinco años, Argentina estará exportando al mundo unos US$ 35.000 millones anuales de combustible proveniente de Vaca Muerta, y todos están interesados en participar: una familia anticastrista, Meloni, Alemania y los Emiratos Árabes.

Por Carlos Burgueño-Perfil

