Cooperativa Eléctrica de Rawson. Movimiento cooperativo contra la municipalización.
El resultado general de las empresas de tipo SAPEM (Sociedades Anónimas con Participación Estatal Mayoritaria) en Chubut ha sido históricamente negativo, caracterizado por millonarias pérdidas financieras, escándalos judiciales y proyectos paralizados. El modelo, diseñado para combinar la agilidad privada con el financiamiento público, derivó en severos fracasos operativos en la provincia.El balance de las experiencias SAPEMIngentis (Energía): Representó el fracaso más emblemático de este modelo en la provincia. Nacida como SAPEM energética, le costó al Estado provincial más de 150 millones de pesos de la época (fondos que incluyeron cajas previsionales).
El proyecto jamás generó un solo megavatio, sus activos se devaluaron y terminó bajo investigación penal por desvío de fondos públicos.Petrominera Chubut S.E.: Aunque técnicamente opera bajo la figura de Sociedad del Estado (S.E.) y no estrictamente como SAPEM, comparte la lógica de articulación comercial público-privada en minería e hidrocarburos. Su balance ha sido más estable que el de Ingentis gracias a la administración de regalías y estaciones de servicio propias, aunque no ha estado exenta de fuertes vaivenes políticos y operativos.El giro hacia las SAU: El rotundo fracaso del formato tradicional de las SAPEM llevó a un cambio de estrategia legal en la provincia. Como reflejo de esto, el Gobierno de Chubut oficializó la creación de Energía Pública del Chubut S.A.U. (Sociedad Anónima Unipersonal). Bajo este nuevo esquema, el Estado mantiene el 100 % del control accionario, eliminando los socios privados iniciales para evitar que se repitan esquemas de desinversión como el de Ingentis.-
Por A.N

