Está al frente de Cale Group y una de sus empresas, Motora Argentina SA, que fue la adjudicataria del contrato por US$3,8 millones. Sus intenciones de quedarse con el Canal de la Ciudad y de convertirse en proveedor de baterías del sistema eléctrico argentino.
La empresa Motora Argentina SA acaba de obtener un cuantioso contrato con el Estado: la Secretaría de Transporte de la Nación y Trenes Argentinos le adjudicaron la reparación de 30 unidades de trocha ancha para las líneas Roca y Mitre por un valor de US$3,8 millones. El dato hubiera pasado desapercibido si no fuera porque el dueño de la compañía es Augusto Marini, el empresario detrás de los canales de streaming Blender y Carajo, la plataforma que funciona como una especie de vocería informal del gobierno de Javier Milei.
La noticia de la incursión de Marini en el negocio ferroviario fue revelada esta semana y se replicó con un manto de sospecha sobre los vínculos políticos del empresario. Sucede que hace menos de un mes, también se conocieron sus intenciones de hacerse con el control del Canal de la Ciudad a través de su holding, Cale Group. Además, aunque tuvo menos repercusión, el empresario también quiere convertirse en proveedor de baterías a gran escala para el sistema eléctrico argentino.
La pregunta está instalada: ¿se trata del nuevo rostro del viejo y conocido capitalismo de amigos, o acaso son los primeros pasos mediáticos de un joven empresario de 31 años que se quiere hacer ver?
Trenes, energía y medios: los intereses de Marini con el Estado
En diálogo con PERFIL, Marini negó tener privilegios libertarios. También aseguró que delegó toda la conducción de Carajo en Parisini y que él no tiene contactos en el Gobierno. Según contó, a Milei lo vio una sola vez, en la primera entrevista que dio el presidente en su canal. “Fue un saludo institucional. Lo esperé en la puerta, le di la mano y me fui”, dijo.
Marini también negó conocer a Santiago Caputo, el jefe político de Parisini. “Ni siquiera tengo su número de teléfono”, aseguró. La distancia con el Gobierno es llamativa, sobre todo si se tiene en cuenta que uno de los programas de Carajo, “Las tres anclas”, es conducido por tres funcionarios que responden al ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo: el director del Banco Central, Federico Furiase, y los directores del BICE Martín Vauthier y Felipe Núñez.
Consciente de que su nombre tiene cada vez más relevancia, Marini comenzó a levantar el perfil. Dice que “no hay nada extraño” en el contrato con Trenes Argentinos o en su participación en la licitación del Canal de la Ciudad y que su motivación es “ser parte de la próxima generación de empresarios argentinos que están presentes en la economía real del país”. Su intención, parece, es hacerse un lugar en el establishment.
El joven compró Motora en 2023, cuando se llamaba TMH y era la filial local de la compañía rusa Transmashholding. “Cuando empezó la guerra, Rusia decidió vender las 16 sucursales que tenía fuera de su país. Para mí fue una oportunidad para entrar a la industria. El estado de los trenes en Argentina es un desastre así que cuando analizamos el tamaño del mercado que podía haber para mantener y reparar nos daba un número muy grande. Y la cuenta podría ser mayor si dejáramos de ser un país que se maneja únicamente en camiones”, sostuvo.
TMH estaba en una situación financiera complicada y con salarios adeudados. Marini se puso al frente de la empresa, como presidente, con el objetivo de reestructurarla. Poco más de un año después se corrió del directorio y asumió en su lugar Alejandro Javier Hibbert, un ex funcionario de Trenes Argentinos.
En el contrato por los US$3,8 millones figura como una “contratación directa por compulsa abreviada por emergencia ferroviaria”. Hubo cinco competidores: algunos no habrían cumplido los requisitos y otros eran más costosos. En 2024, Motora Argentina ya había resultado adjudicataria de otro negocio más pequeño, por alrededor de US$350.000. Sin embargo, Marini dice que no todo es ganancia con el sector público. “Quiero explicar que no fui beneficiado. Es más, a mí el Estado argentino hace cinco meses que no me paga y me debe más de $5.000 millones”, contó.
Cale Group tiene diferentes tipos de inversiones estratégicas en áreas como infraestructura, salud, agroindustria y textiles. En energía, el holding tiene las empresas René Energy, dedicada a la energía solar, y la histórica marca de estaciones de servicio EG3, que comercializa combustibles en el mercado interno. En este sector, Marini pretende ganar otra licitación.
“Tenemos una compañía de generación de energía y construimos parques solares. Nos presentamos a la licitación de Cammesa para el AlmaSADI”. La convocatoria, a cargo de la Secretaría de Energía, busca proveedores para la instalación de sistemas de baterías a gran escala en el sistema eléctrico argentino. “Las ofertas económicas se abren el 24 de junio así que hasta esa fecha no sabemos cuál será el resultado”, contó el empresario.
El otro proceso que está abierto es por el Canal de la Ciudad. En ese caso, lo acompaña un peso pesado de la industria: Liliana Parodi, exdirectora de Contenidos de Grupo América. En la puja, Cale Group se posicionó como la principal candidata al ofrecer un canon de $50 millones mensuales, superando ampliamente los $10,75 millones fijados como precio base.
Marini comenzó a acaparar la atención mediática con el lanzamiento de Carajo. Desde entonces, intentó mantener un perfil bajo. Pero ahora que su nombre es noticia con cada vez mayor frecuencia, quiere comenzar a hablar.

Por Giselle Leclercq – Perfil

