Chubut Para Todos

Esperanza de recambio en ATE Chubut

​Crisis de representatividad y vientos de cambio en ATE: El modelo Esquel asoma como alternativa provincial.

​La profunda crisis social que atraviesa Chubut, marcada por movilizaciones de autoconvocados y pedidos de desafiliación masiva, pone en jaque a las conducciones sindicales. En ese escenario, la figura de Félix González (ATE Esquel) comienza a recibir adhesiones desde distintos puntos de la provincia para cambiar el rumbo de la conducción hoy en manos de Guillermo Quiroga.

​La provincia del Chubut atraviesa un momento de ebullición social que parece haber desbordado las estructuras sindicales. La imagen de miles de trabajadores autoconvocados en las calles, reclamando por salarios dignos y condiciones laborales, es el síntoma de una “crisis de representatividad” que solo tiene precedentes en el 2001. En las bases, el malestar se traduce en un fenómeno concreto y preocupante para los gremios: los pedidos de desafiliación masiva.
​En este contexto de descrédito hacia las cúpulas sindicales, el tablero interno de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) comenzó a moverse con fuerza. Desde diversos sectores de Comodoro Rivadavia, Puerto Madryn, Trelew y la Comarca, han comenzado a mirar con atención hacia el oeste provincial. Allí, la figura de Félix González, secretario general de la seccional ATE Esquel, emerge como una posible pieza de recambio para la conducción provincial que hoy encabeza Guillermo Quiroga, una figura cuestionada en sede judicial y puertas adentro.
​El factor honestidad se erige como capital político.
​El “operativo clamor” por González no es casual. En tiempos donde el dirigente sindical promedio es mirado bajo la lupa de la sospecha, el referente esquelense exhibe una carta de presentación que hoy cotiza al alza: la transparencia institucional.
​González es reconocido en el ámbito gremial por ser uno de los pocos dirigentes que ha mantenido una política de “puertas abiertas” en sus finanzas. Con la presentación sistemática de balances y una rendición de cuentas claras sobre el destino de los aportes de los afiliados, ATE Esquel ha logrado nadar contra la corriente provincial: mientras otros padecen procesos judiciales la seccional cordillerana ha incrementado su cantidad de afiliados y consolidado un liderazgo respetado tanto por propios como por extraños.
​Otro punto que destacan los simpatizantes de Gonzalez es su comportamiento ético respecto a la licencia sindical. El hecho de que González casi no haya hecho uso de este beneficio, manteniéndose cerca de la labor cotidiana, resuena con fuerza entre los trabajadores que hoy se sienten abandonados por las dirigencias que “viven de la licencia”.
​Consenso y armado regional
​Fuentes cercanas al dirigente cordillerano confirmaron que ya existen conversaciones en curso. Si bien González se muestra prudente, no vería con malos ojos encabezar una alternativa provincial, siempre y cuando se logre un consenso amplio entre los afiliados.
​”La gente pide honestidad y presencia”, señalan desde los sectores que buscan el recambio. La posibilidad de trasladar el “modelo Esquel” —basado en la prolijidad administrativa y la representatividad real— a la conducción provincial de ATE es una idea que empieza a cobrar forma de proyecto político.
​El desafío no es menor. El sindicalismo de Chubut enfrenta una encrucijada: renovar sus liderazgos con figuras que devuelvan la confianza al afiliado o arriesgarse a una disolución gradual ante el avance de los movimientos autoconvocados. Por ahora, el camino de Félix González parece ser la vía que muchos eligen para intentar salvar la institucionalidad de uno de los gremios estatales más importante de la provincia.