5 etapas o hechos de su dinámica característica que suelen describir su intento de clausura.
Una tipología de crisis es la que llamamos “CRISIS DE CONDUCTAS DESVIADAS”.
¿SU MOTOR? La indignación frente a conductas maliciosas, fraudulentas.
Aparece tras hechos flagrantes de corrupción y tiene una particularidad: suele tener una combustión rápida, vale decir, escalan de 0 a 100 muy aceleradamente, aunque depende del contexto, del rol que oposición y medios tengan en esa crisis.
QUIERO SEÑALAR ALGO IMPORTANTE: si se analiza la dinámica característica, estas son sus 5 etapas o hechos que las suelen describir en su intento de clausura por parte de los gobiernos o instituciones del sector público:
1.Reemplazo de los implicados. Rara vez esto no se da, porque en el rompimiento del contrato moral, el apartamiento suele ser la primera acción como una especie de respuesta simbólica o bien como un cortafuegos para que la crisis no se expanda ni siga creciendo.
OJO: no es condena al o los implicados, se trata, como mínimo, no defenderlos a ultranza, porque técnicamente sería un acto de negación de la crisis y posterior agravamiento.
- Reparación del daño a futuro arrancando de cero. Algo sucede como respuesta. Una acción o paquete de acciones reparadoras, legales, materiales o simbólicas. Acciones urgentes.
OJO: parten de reconocer la anomalía, por eso intentan reparar. Si se niega el hecho, la sensación de injusticia se acrecienta.
- Fuerte proceso de apertura de información. La institución en crisis se deja escrutar. Se abre para evitar más sospechas.
OJO: instituciones que se cierran están condenadas a tener la lupa arriba con más intensidad que antes.
- Reforzar la estructura organizacional desde medidas éticas. Se inicia un proceso de reformas.
- Reforzar los mecanismos de vigilancia pública. Acciones tendientes a ser controlados, escrutados o generar, en la medida de lo posible, alguna mejora en la confianza pública, al menos a futuro.
Ahora sí se puede comparar este mínimo escrito con la respuesta oficial de gobiernos en crisis derivadas de esta categoría. Y, obvio, ustedes juzgarán…

Por Mario Riorda

