Le pasó a Ivan Davidovich, uno de los exponentes de la Funda Expo, a quien no dejaron subir a su vuelo con su silla, a pesar de que ya le habían permitido viajar, con la misma empresa, para llegar desde Buenos Aires hasta Comodoro Rivadavia.
A pesar de las grandes y gratas experiencias que deja un evento como Funda Expo, en el que se visibilizan tantas historias y saberes en torno a la discapacidad, en lo cotidiano la exposición a situaciones en las que se vulneran los derechos de las personas con discapacidad son recurrentes, principalmente en la accesibilidad: desde personas que estacionan en rampas en la vía pública, la falta de baños adaptados o hasta las trabas e impedimentos para viajar en avión.
Esto último le pasó ayer a Ivan Davidovich, uno de los exponentes de la Funda Expo, a quien no dejaron subir a su vuelo con su silla, a pesar de que ya le habían permitido viajar con la misma empresa para llegar desde Buenos Aires hasta Comodoro Rivadavia.
Davidovich, de 23 años, es diseñador multimedial recibido de la Escuela Da Vinci, es speaker motivacional e influencer. Se encuentra al frente de una comunidad que une a personas con parálisis cerebral. Y durante los últimos años ha asumido el compromiso y la responsabilidad de difundir y promover la inclusión desde la tecnología, especialmente respecto a la Comunicación Alternativa Aumentativa.
Este año, fue uno de los exponentes en la Funda Expo en esta ciudad, en donde el sábado realizó la presentación “Creando inclusión desde la tecnología e innovación”, contando sus experiencias en torno a la discapacidad y sus iniciativas para afrontarlas, que se reflejan en su proyecto Agencia DeUna.
Luego de dos días de intercambios valiosos en Comodoro, lo vivido al momento de volver aplacó la experiencia del fin de semana, ya que la empresa de aerolíneas en la que debía viajar no lo dejó subir al vuelo con su silla, a menos que le quitara la batería.
Esta situación generó un gran malestar para Iván, no sólo emocional sino también en lo físico -y también para quienes lo acompañaban- por la frustración de no poder viajar, porque no contaban con las herramientas para desarmar la silla y, por sobre todo, porque no correspondía.

Las consecuencias de estas situaciones se reflejan en lo emocional y en lo físico. Ya que ante la impotencia, el enojo y la frustración del momento, aparecen espasmos involuntarios y contracciones corporales que afectan su estado de salud.
Iván, con mucha impotencia y bronca se manifestó ante la situación. “Es repugnante, un asco, yo viajo frecuentemente. La empresa Fly Bondi ahora me niega viajar con mi silla, que es mi modo de traslado y es un derecho fundamental”, expresó Davidovich a Crónica.
Asimismo, comentó que lo mantuvieron esperando durante más de tres horas para obtener algún tipo de respuesta frente al reclamo que marcaba una contradicción: Ivan había llegado a Comodoro en otro vuelo de la misma empresa que ahora no lo dejaba viajar. “Estuve esperando tres horas, es una falta de respeto y un daño contra mi persona. Sin duda voy a accionar legalmente. Cabe destacar que vine con ellos, me autorizaron a viajar pero ahora me impiden volver”, sostuvo.
Durante todo este inconveniente, acompañados por quienes organizaron el evento, debieron iniciar los reclamos correspondientes ante esta situación que no estaba detallada al momento de sacar el pasaje y que sostienen no tiene una justificación lógica debido a que se trata de baterías que cuentan con las autorizaciones correspondientes.
Finalmente, gracias a muchos llamados y la movilización de diferentes referentes, se pudo obtener un nuevo pasaje con otra aerolínea; visibilizando una vez más la falta de información en torno a la discapacidad y la accesibilidad.
DC

