La infancia como derecho. Ser niños hasta que se cansen de serlo porque yo si quiero volver muchas veces a mi infancia. ¿Qué recuerdos tendrán los niños de hoy de su infancia?, seguro pasa muy rápido, eso lo decimos los padres al ver crecer tan raído a nuestros hijos.
Un niño es una persona con unas ganas de aprender que nunca acaban, tienen derecho a jugar, decir la verdad, ensuciarse la ropa. La infancia no debe ser un mito en la cultura. Un niño tiene que jugar, imaginar, curiosear y crear cosas y mundos en el que vivir. Esas cosas para un adulto parecen imposibles en los tiempos que corren donde todo es ya; donde se borró el presente.
Desde 1958 se celebra en Argentina el tradicional Día del Niño. En 1959 la ONU aprobó la Declaración Universal de los Derechos del Niño. Diez principios que persiguen garantizar a todos los niños y niñas los cuidados, la protección y la educación necesarios. Entre otros, el derecho a ser iguales sin distinción de raza o religión, a recibir protección especial, a tener un nombre y una nacionalidad, a una alimentación, vivienda y atención médica adecuadas, a recibir educación o a poder jugar. Los Derechos del Niño pretenden buscan un equilibrio entre una sobreprotección y la concesión de libertades
A pesar de lo maravilloso que esto suena en palabras, en donde decimos que los niños tienen que ser niños, jugar, ser protegidos; parece que cada vez tenemos mayor empeño por quitarles esa libertad.
En materia educativa, se les debe una educación de calidad, apostando por la renovación pedagógica, por materiales innovadores, suficientes y de calidad, con metodologías que permitan la participación real y efectiva aprendiendo las obligaciones. No debemos confundir calidad de tiempo, darle todo a toda hora con la falta de límites porque podemos confundir amor incondicional con ausencia de disciplina.
Los derechos de los niños implican una posición ética de respeto y cuidado a la infancia y la adolescencia, que nos compromete a todas las personas que habitamos nuestro país. Los padres en general por los avatares de la vida consumista muchas veces perdemos el norte con nuestros hijos, se genera en la sociedad que existís porque lo tenes y no por lo que vale.
Todos nos quejamos de que la niñez es cada vez más corta porque los pequeños quieren hacerse grandes, ¿Ellos quieren hacerse grandes? y lo que pudo comenzar como un simple juego, tal vez se convierta en una gran preocupación. Dura poco la niñez y demasiado la adolescencia, porque empiezan a adolecer de todo de límites, responsabilidades, ect.
Hay tiempo para todo, no se trata de una cuestión de gustos, cuando el gusto se da fuera de término pasa de ser a un ser ridículo del que todos se ríen. Los seres humanos no podemos ser atemporales, tenemos tiempo porque construimos historias y las historias tienen que tener enseñanzas para no seguir cometiendo errores. Tenemos que ser más responsables así sabremos qué mundo queremos para nosotros y nuestros hijos.
¿Los niños de hoy tienen tiempo de ser niños? Los niños, niñas y adolescentes pierden tanto en el presente como en su futuro, las oportunidades que no se aprovechan hoy, serán las frustraciones de mañana.
Éramos felices siendo niños, dejemos que los nuestros lo sean.
“Ya no quiero ser mayor, no quiero ser mayor.
No quiero ser un hombre domesticado.
Ya no quiero ser mayor, No quiero ser mayor
Prefiero ser un niño enamorado”. Roque Narvaja
Por Daniela Leiva Seisdedos – revista.elarcondeclio.com.ar

